2 agosto 2021

Don Alfredo Pellas Chamorro llegó a Granada, a su casa, a su ciudad, donde sus restos descansaran para siempre

Obituarios

Granada, Nicaragua

Por: Augusto Cermeño

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Foto ambiente en Casa Pellas de Granada

Don Alfredo Pellas Chamorro llegó a Granada, una ciudad que el amo, y decidió quedarse para siempre en ella, cuando tiene que ir a rendirle cuentas al creador. En el Cementerio de esta Ciudad Colonial, de Nicaragua, declarado Patrimonio Cultural Nacional, quedan los restos de uno de los mejores hijos de la Grana Sultana, de Nicaragua.

En esta casa granadina de los Pellas, donde una vez estuvo el Banco de América Central (BAC), es la casa, en esta ciudad, que por mucho tiempo se ha mantenido desocupada, pero con los cuidados de la misma como si alguien estuviera viviendo.

IMG_7403En esta casa tiene mucha historia, donde en un tiempo vivió, antes de ser re modelada, el presidente Fulgencio Vega, quien gobernó Nicaragua de 1851 a 1852, antes de que asumiera don Frutos Chamorro, Primer Presidente de Nicaragua.

Por esta casa se dejó ver toda una romería de amigos, políticos, empresarios que se saludaban entre unos y otros y pasaban a realizar una fila ordenada de personas que pasaban dejar sus condolencia, al nicho que la familia reservo para tener en una especie de capilla ardiente al más grande millonario nicaragüense.

IMG_7406Es un lugar donde estaba reunida toda la familia, comenzando por Carlos y su esposa, doña Vivian Pellas, después estaba doña Nena Chamorro Viuda de Pellas, hermana de don Alberto Chamorro Benard. En el caso de Carlos, lo vimos convaleciendo de un accidente, por el que andaba con una pierna rota, al caer accidentalmente de una piscina sin agua.

Luego seguida con las condolencias a Lucia, luego a Alfredo Pellas Chamorro, hijo; luego seguimos con Silvio Pellas y luego con los hijos de los hermanos Pellas Chamorro, los nietos de don Alfredo Pellas Chamorro, que descansa en la paz del Señor.

Esta toda una gran familia, dejando que muchos granadinos y no granadinos la conociera, de esta forma, al menos para los que no teníamos esta oportunidad. No Alfredo, estaba en un ataúd no tan suntuoso, quizás, desde el cielo, viendo pasar a todos los amigos y no tan amigos, que llegaron a dar sus condolencia y rendirle un Adiós.

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