22 octubre 2021

Vecinos del asentamiento “Milagro de Dios”, en laderas de la fortaleza de las monjitas de Calcuta, urgen podar árboles enormes por seguridad en sus casas

Esta humilde casita podria ser aplastada por enormes ramas al caer

 

Granada, Nicaragua
Por: Augusto Cermeño
 
Esta humilde casita podria ser aplastada por enormes ramas al caerVecinos del asentamiento “Milagro de Dios” localizado en la margen este de La Sabaneta, sector de Los Mangos, laderas de la fortaleza de las monjitas de Calcuta, urgen podar árboles que amenazan sus casas y sus propias vidas.
 
Son árboles muy viejos, entre ellos un Ceibón centenario, cuyas gigantescas ramas cuelgan sobre algunos techos y se teme que con un fuerte viento puedan caer sobre las casas.
 
Recibimos la visita de la señora René de los Ángeles Guadamuz Rivas, quien nos invitó a constatar la situación de peligro que viven. Fuimos y logramos confirmar la situación planteada por René.
 
Renee de los Angeles Guadamuz Rivas, del Milagro de DiosRealmente está el Ceibón amenazando la casa de Guadamuz, lo que amerita que el Instituto Nacional Forestal (INAFOR), autorice el corte de algunas ramas peligrosas. René dijo haber visitado al ingeniero Hamilton Garay, quien le prometió visitar el lugar, el mismo lunes 21 de marzo 2011.
 
René nos relató que en la casa de una joven señora le cayó una rama de mango a una casita de ripios de madera, y “gracias a Dios no le pasó nada a muchacha, porque logró salir con un niño, al escuchar ruido de ramas, lo que ocurrió como a la media noche”.
 
Otro vecino del “Milagro de Dios” con dos enormes árboles de mango podridos que pueden acabar con toda la familia
 
En el “Milagro de Dios”, la mayoría de los pobladores están en riesgo, sobre todo que son terrenos inhabitables, ubicados sobre laderas, pendientes bien pronunciadas que no les ofrecen seguridad para sus casas.
 
Don Bartolo Gutierrez Sequeira muestra el hueco de un arbol con el corazon podridoLos árboles de mango, que son muy viejos, centenarios, están en proceso de ceder a los años, lo que expone al peligro a los moradores. Uno de ellos es don Bartolo Gutiérrez Sequeira, de aproximadamente 68 años, quien nos mostró dos árboles de mango que amenazan sus vidas.
 
Quiere permiso para derribarlos y sustituirlos por árboles que ya tiene listos y un tanto desarrollados, en el predio de su humilde ranchita de tablas y viejas hojas de zinc.
 
Ha visitado INAFOR, pero no le dan respuesta, solo la promesa de llegar al lugar a inspeccionar la veracidad de la queja. Otro árbol de mango, ubicado a unos pocas varas de su casa, hay un avispero que no les ha sido posible erradicar.

 

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