4 diciembre 2021

UN LIBRO SOBRE DOS AMIGOS: DOS PUEBLOS AMIGOS.

Presentación del Libro “! Lucha! ¡Nunca dejes de Luchar!”

Del autor Carmelo Lacayo.

Culturales

Managua, Nicaragua

Por: Clemente Guido Martínez. Historiador. 28 enero 2016.

???????????????????????????????“Es que así es la cosa, por eso es que necesitamos consolidar el poder para ayudar realmente a la gente, tenemos que ganar todas las elecciones que vienen hasta lograr sacar al país de la pobreza y la desigualdad”, terminó diciendo Jorge.

El PODER, tiene un propósito para el revolucionario, que no es el mismo propósito que tiene para el político tradicional que ambiciona al poder para satisfacer sus propias y muy personales “necesidades”, vicios y pasiones.

Para el revolucionario el PODER tiene un propósito que lo supera a sí mismo, y es, como dice Jorge Abarca, “El Zurdo”, “sacar al país de la pobreza y la desigualdad”.

Un país con rostro, no abstracto. Que en el libro de Carmelo Lacayo, asume el rostro de estos amigos revolucionarios “El Zurdo”, Francisco Moreno (“Paco”) y Medardo González (“Milton Méndez”); quienes a través de un encuentro inesperado –“45 años después que se conocieran”- encarnan sus memorias y el origen de sus luchas revolucionarias contra la muerte implantada por el sistema capitalista en la hermana República de El Salvador.

“Sacar al país de la pobreza y la ignorancia”, es el propósito de un Partido revolucionario que accede al PODER, si no es éste, ese partido no es revolucionario. “El Zurdo” y “Paco”, se formaron en un barrio, más bien en un “tugurio” –le dice Carmelo-, en “La Quiñonez”.

“La Quiñonez”, que no era más que una “barriada de pobres y de pobreza donde vivían hacinados todo tipo de gente, un refugio de maleantes y no maleantes. La violencia interna de aquél lugar era sin sentido, muy difícil de entenderse a simple vista, los hechos brutales de las riñas por motivos que no valían la pena eran una forma de vida de esas gente que convivía entre perros esqueléticos, enfermedades, lombrices, charcos de aguas residuales, baños públicos. Muchas cosas escalofriantes”, nos revela Carmelo Lacayo.

Visto así, la pobreza no es un concepto en el diccionario, es una realidad encarnada en la gente humilde de un pueblo luchador. Sin embargo, de ese tipo de vida, donde “a plena luz del día o en la oscuridad de la noche la violencia de las armas destruyendo vidas o la violencia de las drogas, el licor, la prostitución, destruyendo cuerpos y vidas”, eran el pan nuestro de cada día; aún de ese tipo de vida, surgieron heroicos combatientes del pueblo Salvadoreño para luchar por la liberación de ese pueblo y de esas garras de la muerte impuestas por el capitalismo mundial.

???????????????????????????????Dice Carmelo que “esa  misma degradación les forjó el temple de la fuerza para luchar por esa gente, por ese pueblo destrozado por un sistema inhumano”.

Muchos no llegaron a ver el PODER en manos de los revolucionarios. Muchos murieron en el camino. Fermín Iglesias, “Chomina”, fue uno de miles que abonaron con su sangre el camino de la liberación. Un Fermín que convenció a Jorge, “el zurdo”, de que si sembraba monedas de cincuenta centavos de colón, a la que los Salvadoreños llaman “tostones”, nacerían árboles que produjeran tostones y podrían hacerse ricos y salir de la miseria. Y lo único que consiguió Jorge fue una gran apaleada de su abuelo a quien le robaba las monedas.

Un “Zurdo” que consciente que los “tostones” no germinan en árboles de dinero, buscó el boxeo para volverse millonario, pero luego confiesa que “no fui campeón mundial ni me hice millonario sino que encontré una de las pasiones de mi vida y me convertí en entrenador de boxeo en el Instituto Nacional Francisco Menéndez”. Destacando en esa pasión consigue una beca –los pobres necesitan que alguien les financie sus estudios- y presta servicios como profesor de deportes y entrenador de boxeo.

Sin embargo, los pobres que toman conciencia de que su pobreza no es originada por la voluntad de ningún dios que oprima a la gente, pronto asumen el compromiso con la causa revolucionaria. Y Jorge también lo hizo. Esto le costó perder la beca de estudios y el trabajo. Y tuvo que luchar por cambiar un sistema injusto que reparte migajas a los pobres, mientras en la mesa del burgués se despilfarran los panes.

Ahí se conocieron, de ahí se comprometieron en la lucha, los amigos Salvadoreños que incorporados al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) –en la etapa de la unidad revolucionaria- tomaron las armas contra el sistema injusto y combatieron en la clandestinidad y luego en el frente de guerra, contra un sistema antihumano. Y en ese caminar, se extraviaron sus caminos, se bifurcaron, y no volvieron a verse hasta la victoria electoral del FMLN en un país herido por la guerra.

La guerra finalizó, al firmarse la paz entre el Gobierno Burgués Salvadoreño y el pueblo alzado en armas. “A los militares les duele más por ser militares no haber ganado la guerra, a nosotros nos duele más no haber ganado porque fueron las aspiraciones de un pueblo las que se truncaron, tuvimos que ceder y buscar acuerdos para evitar más sufrimiento, más sacrificios del pueblo y de nuestros hermanos”, nos relata entristecido pero convencido, Francisco Moreno, “Paco”.

De las armas a las urnas y la victoria fue del pueblo Salvadoreño.

Al final de cuentas, el libro de Carmelo Lacayo aunque parece ser un libro testimonial sobre dos amigos, tres con Medardo González, cuatro con el nica autor de la obra; que nos muestran el dolor de la opresión y el sabor de la victoria. En realidad, al escarbar sus páginas nos encontramos con que es la historia más bien, de dos pueblos hermanos: Nicaragua y El Salvador.

“El Zurdo” lo explica: “Juntos dos pueblos hermanos, El Salvador y Nicaragua. En el tiempo una misma generación. Situaciones y momentos diferentes en lugares diferentes, pero la misma lucha social”.

“El Pueblo Salvadoreño y el pueblo nicaragüense, tienen tantas cosas en común y tanta historia, que no es extraño la enorme cantidad de matrimonios entre parejas de los dos países”.

¿Me lo dicen a mí?…Mi padre se fue a estudiar unos meses a El Salvador, un postgrado en Medicina, y regresó con una bella dama Salvadoreña como esposa “robada”, y tras de él, mi abuela con una cutacha de buen filo de los montes de Quezaltepeque…hasta que tras el perdón y la reconciliación entre mi padre y mi abuela, dispusieron mi padre y mi madre, sus vidas, para formar una nueva familia nica-salvadoreña.

Esto fue en 1956. Justo en Septiembre, el dictador fue ajusticiado por el poeta Rigoberto López Pérez, y mi padre recién venido de El Salvador, fue apresado y torturado por la Guardia Somocista, para hacerlo confesar su participación en la conspiración contra el dictador.

El autor del libro Carmelo Lacayo, nos narra que él también padeció –en otro momento, 1969- las mismas o peores torturas de la dictadura, en el mismo lugar favorito de los genocidas para cometer estos crímenes contra la humanidad, la Casa Presidencial de la Loma de Tiscapa.

“Las torturas fueron en Managua, en la famosa loma de Tiscapa, donde tenia Somoza su bunker…para las torturas Somoza contaba con varios leones enjaulados…”; de esta zoológico, mi padre el Dr. Clemente Guido, nos da testimonio en su libro “Noches de Tortura” publicado valientemente en 1963 en la propia Nicaragua de los hijos del dictador.

Dos pueblos, Nicaragua y El Salvador, dos historia entrecruzadas, dos victorias políticas, dos futuros que forjar.

Por eso, este año 2016, al presentar este libro, no podemos verlo solamente como un acto cultural bibliográfico, para nutrir las bibliotecas públicas de Nicaragua, sino como un acto de compromiso con la historia y la sangre derramada en esa historia, por dos pueblos pobres, más bien empobrecidos por el sistema capitalista mundial, que luchan y siguen luchando PARA CONSOLIDAR EL PODER PARA AYUDAR REALMENTE A LA GENTE.

CONSOLIDAR EL PODER, no es un asunto de ambiciones políticas retrógradas y conservadoras. CONSOLIDAR EL PODER es una necesidad estratégica de los pobres de nuestros pueblos, para SALIR ADELANTE REDISTRIBUYENDO LA RIQUEZA que EL AMOR UNIVERSAL nos ha dado a estos pueblos, para goce y disfrute de todos, no solamente de una oligarquía o burguesía egoístas.

CONSOLIDAR EL PODER EN NICARAGUA Y EN EL SALVADOR, ES GANAR LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DE ESTE AÑO 2016 EN NICARAGUA, Y SEGUIR SIENDO SOLIDARIOS, SOCIALISTAS Y CRISTIANOS.

Concluyo esta breve presentación del libro de Carmelo, de “Paco”, de “Milton”, de “El Zurdo”, con las palabras de nuestro Obispo Mártir y Santo Romero de América:

“A los que tienen en sus manos el poder económico les dice el Señor del mundo, que no cierren sus ojos en forma egoísta a esta situación y comprendan que solo compartiendo en justicia y hermandad con los que no tienen pueden cooperar al bien del país y gozar aquella paz y felicidad que no puede dar la abundancia amontonada a costa de la miseria ajena. ¡Escúchenlo!” (Monseñor Romero, 6 agosto de 1978).

 

 

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