19 mayo 2024

Sonaron los cachos del Niño Dios y el espíritu navideño llegó con todo el entusiasmo a los hogares granadinos, pero con ruidos de vándalos en margen norte

El nacimiento de dona Nidia y Rubenia Urbina Rivera

Granada, Nicaragua
Domingo 23 diciembre 2012
Augusto Cermeño
 
 
El nacimiento de dona Nidia y Rubenia Urbina RiveraEl sonido de los cachos, típico en Granada, se comenzaron a escuchar la madrugada del miércoles 19 de diciembre en diferentes sectores de Granada, donde los muchachos comenzaron a marcar una época muy alegre, pletórica de felicidad en los hogares, aunque en muchos hogares granadinos, donde el trabajo es un sueño o si trabaja en la Alcaldía, la Navidad pasará de largo.
 
La Navidad viene a Granada, a Nicaragua, como una tradición familiar propia de las raíces católicas de esta ciudad, donde se ven en muchos hogares florecer los árboles de Navidad, los nacimientos y el tililín de las campanas que se hacen sonar en piezas musicales.
 
El nino Dios de las Urbina RiveraLos granadinos, como es la costumbre, hasta en los hogares más humildes, se prepara una cena navideña, el 24 de diciembre, que muchos, aún en la pobreza, la hacen con una gallinita, que ahora, si Dios quiere, por la misma situación de pobreza, bastante generalizada, quizás se coma un “gallo pinto”, porque para la gallinita, quién sabe.
 
Muchos dependen de las remesas, que podrían reducirse, las que llegan, sobre todo, de los Estados Unidos, por los problemas de recesión que hay en aquel país del norte, aunque siempre algo llega para los hogares donde tienen familiares en el exterior, incluyendo Costa Rica.
 
Ojala que el niño Jesús, que reina en los hogares nicaragüenses, en los hogares granadinos, obre milagros para que bajen los precios de los alimentos, para que haya trabajo y más trabajo en el 2013. Ese es nuestro deseo navideño.
 
Tradición de los cachos para la misa del niño Dios, en barrios del sector norte, opacada por actos vandálicos
 
La hermosa tradición religiosa del Niño Dios, que año con año se celebra en Granada, ha sido opacada en los barros de la margen norte de Granada (Pancasan y Domingazo), por la intervención de elementos antisociales que se dan a la tarea de lanzar lluvias de piedras contra las viviendas.
 
La joven Vasquez Garay muestra el dano causado por las pedradas en el techo de su casa en El GuapinolHay quejas, en la que destaca la de la familia Vásquez Garay, en Pancasan, que se localiza de la Shell Guapinol 8 cuadras al norte. Los Vásquez Garay recibieron sendas pedradas, que rompieron una lámina de Nicalit, cayendo las piedras dentro de la vivienda.
 
Anielka Vásquez Garay, de 20 años, nos dijo que todo se da cuando un grupo de vándalos de Villa Sultana y del sector de la Ermita del Socorro se enfrentaron a pedradas.
 
Los malandrines estuvieron tocando un reductor de metal, que decían era una campana que anunciaba la caída de una verdadera tormenta de piedras que se desgranaban sobre los techos.
 
La joven Anielka, se armó de valor y salió a gritarles a los antisociales que dejaran de molestar, que dejaran dormir, que dejaran descansar a la gente.
 
Esta es una de las casas atacadasInformó que en una de las viviendas por poco le parten la cabeza a una señora y a “un muchacho le dieron en la parte baja de la rodilla”. Llamaron a la policía, la que llegó después de que todo había pasado y los vándalos se habían marchado.
 
Los hechos se registraron a eso de las 5 de la mañana del miércoles 19 de diciembre. Los agentes policiales solo tomaron nota, fueron el daño en casa de los Vásquez Garay.
 
La madre de Anielka, la señora Emilia del Socorro Garay Tenorio, denunció el hecho ante las autoridades de policía. Igualmente pusieron la denuncia Francisco José Garay Tenorio y doña Lucrecia Castillo, vecinos del sector.
 
Además, hablaron con el padre Raúl, quien dijo no tener culpa de que se haya opacado la tradición granadina de “los cachos”. La situación violenta ya se había dado el domingo 16 de diciembre (2012), cuando los vagos del sector se enfrentaron a pedradas.
 
Para Anielka, hay dos grupos de muchachos en la calle, con esta tradición de “los cachos” que anuncian la misa del Niño Dios: n grupo es dirigido por el padre, andan en plan religioso y otro grupo que es de los vándalos”.
 
Anielka considera que son pandilleros los que están dando problemas. Dio que los muchachos que andan actuando conforme la tradición está en la iglesia a la hora de la misa, pero los vagos se quedan en la calle haciendo destrucción.
 
Sacristán reconoce vandalismo y alteraciones al orden a la hora de la salida de los “cachos del Niño Dios que anuncia la misa”
 
Rigoberto José Chamorro Vélez, sacristán de la capilla del Perpetuo Socorro, en el Domingazo, nos reconoció que se están dando casos de vandalismo y alteraciones en la actividad tradicional de “los cachos del Niño Dios”.
 
Los muchachos que se suman a la tradición, con buena fe y devoción cristiana, van a las calles en busca de un juguete, por el tibio, el café con pan en la mañana.
 
“Pero hay otros que vienen y son los que arman el relajo”, comentó el sacristán Vélez. Dijo que la actividad la organizan por sectores y cada sector llega en la mana a la misa y se llevan al Niño Dios. La misa es a las seis de la mañana. Los cachos anuncian a la gente que es hora de ir a la misa del Niño Dios.
 
“Pero siempre van otros que no van con esa intención sino andar tirando piedras en las casas o simplemente, armando el relajo o tirar una triquitraque en las puertas”, manifestó Rigoberto José.
 
Para Rigoberto, “lo que quieren es desprestigiar un poco la tradición de la iglesia, para que se lo quiten o hacer quedar mal al párroco de cada Parroquia”. El padre “buscara como reunirse con cada sector “para ver que implementan”.
 

Dijo que “los vagos, que andan haciendo el alboroto, están en las calles desde las dos de la mañana, son los que andan haciendo el vandalismo, pero los niños que van al sector están aquí a las 4 y media de la mañana. Los niños van bajo el cuidado de un señor de nombre Gustavo Jiménez. 

Noticias de Interés

Facebook
Twitter
WhatsApp

Deja un comentario

Usamos Cookies