18 septiembre 2021

Semana Santa en Granada: tradición, devoción, fe, negocio y turismo

Granada, Nicaragua 

Por: Augusto Cermeño

images (25)Mientras muchos se desplazan a los mares y playas lacustres, como las del Cocibolca, indiferentes a la tradición religiosa, otros se manifiestan en procesiones de las diferentes imágenes que los cristianos católicos granadinos tienen de Jesucristo. Desde el Lunes Santo, las calles se ven invadidas por las procesiones de “Jesús del Yanqui”, Jesús Nazareno, Jesús de la Burrita y El señor de la Soledad, entre otros.

Además, las imágenes con sus mayordomos, son objeto de negocios muy particulares que se hacen en nombre de la imagen, con el objetivo de recaudar fondos para la Iglesia. Aunque otros se aprovechan de la fe para instalar ventas de toda clase de bisuterías, los que no precisamente recogen para las iglesias sino para su propio bolsillo, convirtiendo la devoción y la fe en un simple negocio.

Por supuesto que esto no tiene que ver con la antigua tradición de la venta de “pasados” (plátanos remadurados bajo el ardiente sol del verano tropical), cocos, naranjas, estampillas, cruces de palmas benditas, crucifijos y otros objetos religiosos que los feligreses se llevan a casa como un recuerdo de la Semana Mayor.

LA CUARESMA

Realmente esta importante celebración cristiana se inicia con la cuaresma, el Miércoles de Ceniza, este año 25 de febrero 2009. La Cuaresma simboliza el tiempo sagrado de los 40 días que ayunó nuestro Señor Jesucristo y los 40 años que vagaron los israelitas en el desierto antes de entrar a la tierra prometida.

Este tiempo está consagrado a la liturgia, a la meditación y a la penitencia y “sirve de adecuada preparación para la Semana Santa”, escribe el poeta Enrique Fernández Morales (q.e.p.d). Tres días antes de la Cuaresma, en algunas ciudades como la Habana, Panamá, Río de Janeiro, Los Ángeles y Nueva Orleáns, igual que las grandes ciudades europeas, celebran una fiesta pagana, mundana.

En estas ciudades, como para despedirse de las alegrías y diversiones mundanas, “antes de entrar a la austeridad de la Cuaresma, celebran el Carnaval, una explosión de entusiasmo popular que, alentada por la música, la danza, el licor y los disfraces (todo el mundo se disfraza) da lugar, en ocasiones, a verdaderos excesos”, expresa Fernández Morales.

La iglesia, según “Kiko”, respondió a estas celebraciones mundanas con el establecimiento, durante esos días anteriores a la Cuaresma, con el triduo de Carnaval o Carnestolendas “con exposición mayor de Su Divina Majestad y ejercicios de reparación y desagravio por los pecados cometidos durante el Carnaval”.


(P)

Los ayunos de cuaresma

 

Según relata Fernández Morales, en Nicaragua, como en toda América Latina y Filipinas, por indulto especial, nunca pesó todo el rigor de las leyes de Ayuno y Abstinencia vigentes para la Iglesia Universal. Incluso, después de la Independencia, continuó América participando del privilegio de Colonia Española y de las exenciones que como tal gozaba por la Bula de la Santa Cruzada, teniendo únicamente como obligatorio el ayuno de los Miércoles y ayuno con abstinencia los Viernes.

Fue reducida por el Santo Padre Paulo VI “a la sola abstinencia los viernes y ayuno con abstinencia el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo”. Los ayunos de cuaresma, actualmente se respetan, en la mayoría de la población católica granadina, pero existe un sector cristiano católico que no guarda este mandato religioso.

 

Huertos y procesiones

 

Los huertos, es una tradición granadina que se inicia con la construcción de pequeños ranchos de palma de coco, donde se presentan las diferentes imágenes de Cristo, propias de su vida, pasión y muerte. Una parte de estas procesiones se reflejan en los Vía Crucis, que desde tiempos inmemoriales se dieron dos Vía Crucis principales en Granada: El de la Iglesia de Xalteva y el de San Francisco.

La devoción de los Vía Crucis se originó por los monjes franciscanos. Consiste en la meditación de 14 escenas de la Pasión de Cristo, desde que es condenado a muerte en el Pretorio de Pilatos, hasta su sepultura. En Granada, las procesiones de los Vía Crucis se dan en casi todas las parroquias, incluyendo uno de los Vía Crucis más pintorescos y originales que se conocen, como es el Vía Crucis de Las Isletas, que se celebra los Lunes Santo.

En el trayecto, se siembran 14 cruces, donde se hacen las estaciones, frente a altares decorados con flores naturales, palmas, maseteras, etc. La imagen cargada por fuertes feligreses en tierra, y en pequeñas embarcaciones, en las Isletas, es la del Nazareno con la cruz a cuestas. Una de las procesiones de más arraigo en la tradición cristiana católica heredada por la Colonia Española es la de Jesús Nazareno del Gran Poder, que se celebra los Martes Santo, bajo la mayordomía del licenciado René Logo, un profesional y católico que goza de mucho respeto en la comunidad granadina.

En el huerto, que se instala en el extremo sur del atrio de La Merced, al atardecer el miércoles, es visitado por miles de feligreses locales, visitantes y turistas extranjeros que se muestran atraídos por dicha devoción católica granadina. Al lado de la imagen de Jesús nazareno del Gran Poder, está la imagen de María, Madre de Dios, representando en su rostro todo el dolor de la pérdida de su hijo: Jesucristo. Es la imagen de Nuestra Señora de Dolores de la Merced.

Ambas imágenes son muy antiguas. Fueron traídas de España por don Eduardo de Arana, en las postrimerías del Siglo XVIII. Cuando el incendio de Granada, en 1856, “el sacerdote Agustín Vijil, amigo de Walker, mandó con anterioridad a poner a buen recaudo las imágenes preciosas, repartiéndolas entre los devotos para su seguridad y cuidado”, revela el poeta Fernández Morales.

 

El Santo Entierro

 

El Santo Entierro, es lo que podríamos describir como la escena final más importante, de la Semana Mayor, en la que Cristo es bajado de la Cruz y llevado cargado en fuertes hombros de feligreses hasta la Santa Sepultura. En la actualidad, el Viernes Santo se realiza el Vía Crucis en la mañana y por la noche la procesión del Santo Entierro.

La tradición que nos narra el poeta Enrique (Kiko) Fernández Morales, indica que frente a la antigua Plaza de Armas, que incluía el actual Parque Colón, por donde se ubica la mansión Pellas, “tenía su espaciosa residencia la muy ilustre señora doña Chepa Chamorro, Prócer de nuestra Independencia, y alma de la Conjura de 1811″.

Esta casa, de la señora Chamorro, conocida como Casa de las Vega, fue residencia del filibustero William Walker. En las postrimerías del Siglo XVIII, la señora Chamorro, como gran benefactora de la Iglesia, tenía en su oratorio privado una imagen de Jesús Crucificado, traído de Guatemala, donde los Chamorro también tenían residencia.

Esta imagen es la de “El Señor de la Soledad”, con la cabeza (mentón) caída sobre su pecho, las llagas abiertas y manando sangre, con brazos plegables, para ser bajado de la Cruz y colocado en el sepulcro. Los cultos de esta imagen eran costeados totalmente por doña Josefa Chamorro, “y muerta ella, en 1844, por sus descendientes y herederos.”, expresa Fernández Morales.

Hasta los años 60, la imagen fue donada a Catedral, “donde se venera, reservando la mayordomía para un descendiente de esa familia (Chamorro), cargo que sucesivamente han servido don Joaquín Burgos, don Juan Pasos y actualmente su hijo, don Gabriel Pasos Wolf”, escribe Fernández Morales, en 1970. Actualmente la encargada de “El Señor de la Soledad” es doña Nelly Barberena.

Mientras muchos se desplazan a los mares y playas lacustres, como las del Cocibolca, indiferentes a la tradición religiosa, otros se manifiestan en procesiones de las diferentes imágenes que los cristianos católicos granadinos tienen de Jesucristo. Desde el Lunes Santo, las calles se ven invadidas por las procesiones de “Jesús del Yanqui”, Jesús Nazareno, Jesús de la Burrita y El señor de la Soledad, entre otros.

Además, las imágenes con sus mayordomos, son objeto de negocios muy particulares que se hacen en nombre de la imagen, con el objetivo de recaudar fondos para la Iglesia. Aunque otros se aprovechan de la fe para instalar ventas de toda clase de bisuterías, los que no precisamente recogen para las iglesias sino para su propio bolsillo, convirtiendo la devoción y la fe en un simple negocio o en una oportunidad atractiva para vender y llevar el sustento a casa.

Por supuesto que esto no tiene que ver con la antigua tradición de la venta de “pasados” (plátanos re madurados bajo el ardiente sol del verano tropical), cocos, naranjas, estampillas, cruces de palmas benditas, crucifijos y otros objetos religiosos que los feligreses se llevan a casa como un recuerdo de la Semana Mayor.

La Cuaresma

Realmente esta importante celebración cristiana se inicia con la cuaresma, el Miércoles de Ceniza, este año 18 de febrero 2015. La Cuaresma simboliza el tiempo sagrado de los 40 días que ayunó nuestro Señor Jesucristo y los 40 años que vagaron los israelitas en el desierto antes de entrar a la tierra prometida.

Este tiempo está consagrado a la liturgia, a la meditación y a la penitencia y “sirve de adecuada preparación para la Semana Santa”, escribe el poeta Enrique Fernández Morales (q.e.p.d). Tres días antes de la Cuaresma, en algunas ciudades como la Habana, Panamá, Río de Janeiro, Los Ángeles y Nueva Orleans, igual que las grandes ciudades europeas, celebran una fiesta pagana, mundana.

En estas ciudades, como para despedirse de las alegrías y diversiones mundanas, “antes de entrar a la austeridad de la Cuaresma, celebran el Carnaval, una explosión de entusiasmo popular que, alentada por la música, la danza, el licor y los disfraces (todo el mundo se disfraza) da lugar, en ocasiones, a verdaderos excesos”, expresa Fernández Morales.

La iglesia, según “Kiko”, respondió a estas celebraciones mundanas con el establecimiento, durante esos días anteriores a la Cuaresma, con el triduo de Carnaval o Carnestolendas “con exposición mayor de Su Divina Majestad y ejercicios de reparación y desagravio por los pecados cometidos durante el Carnaval”.

Los ayunos de cuaresma

Según relata Fernández Morales, en Nicaragua, como en toda América Latina y Filipinas, por indulto especial, nunca pesó todo el rigor de las leyes de Ayuno y Abstinencia vigentes para la Iglesia Universal. Incluso, después de la Independencia, continuó América participando del privilegio de Colonia Española y de las exenciones que como tal gozaba por la Bula de la Santa Cruzada, teniendo únicamente como obligatorio el ayuno de los Miércoles y ayuno con abstinencia los Viernes.

Fue reducida por el Santo Padre Paulo VI “a la sola abstinencia los viernes y ayuno con abstinencia el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo”. Los ayunos de cuaresma, actualmente se respetan, en la mayoría de la población católica granadina, pero existe un sector cristiano católico que no guarda este mandato religioso.

Huertos y procesiones

Los huertos, es una tradición granadina que se inicia con la construcción de pequeños ranchos de palma de coco, donde se presentan las diferentes imágenes de Cristo, propias de su vida, pasión y muerte. Una parte de estas procesiones se reflejan en los Vía Crucis, que desde tiempos inmemoriales se dieron dos Vía Crucis principales en Granada: El de la Iglesia de Xalteva y el de San Francisco.

La devoción de los Vía Crucis se originó por los monjes franciscanos. Consiste en la meditación de 14 escenas de la Pasión de Cristo, desde que es condenado a muerte en el Pretorio de Pilatos, hasta su sepultura. En Granada, las procesiones de los Vía Crucis se dan en casi todas las parroquias, incluyendo uno de los Vía Crucis más pintorescos y originales que se conocen, como es el Vía Crucis de Las Isletas, que se celebra los Lunes Santo.

En el trayecto, se siembran 14 cruces, donde se hacen las estaciones, frente a altares decorados con flores naturales, palmas, maseteras, etc. La imagen cargada por fuertes feligreses en tierra, y en pequeñas embarcaciones, en las Isletas, es la del Nazareno con la cruz a cuestas. Una de las procesiones de más arraigo en la tradición cristiana católica heredada por la Colonia Española es la de Jesús Nazareno del Gran Poder, que se celebra los Martes Santo, bajo la mayordomía del licenciado René Logo, un profesional y católico que goza de mucho respeto en la comunidad granadina.

En el huerto, que se instala en el extremo sur del atrio de La Merced, al atardecer el miércoles, es visitado por miles de feligreses locales, visitantes y turistas extranjeros que se muestran atraídos por dicha devoción católica granadina. Al lado de la imagen de Jesús nazareno del Gran Poder, está la imagen de María, Madre de Dios, representando en su rostro todo el dolor de la pérdida de su hijo: Jesucristo. Es la imagen de Nuestra Señora de Dolores de la Merced.

Ambas imágenes son muy antiguas. Fueron traídas de España por don Eduardo de Arana, en las postrimerías del Siglo XVIII. Cuando el incendio de Granada, en 1856, “el sacerdote Agustín Vijil, amigo de Walker, mandó con anterioridad a poner a buen recaudo las imágenes preciosas, repartiéndolas entre los devotos para su seguridad y cuidado”, revela el poeta Fernández Morales.

El Santo Entierro

El Santo Entierro, es lo que podríamos describir como la escena final más importante, de la Semana Mayor, en la que Cristo es bajado de la Cruz y llevado cargado en fuertes hombros de feligreses hasta la Santa Sepultura. En la actualidad, el Viernes Santo se realiza el Vía Crucis en la mañana y por la noche la procesión del Santo Entierro.

La tradición que nos narra el poeta Enrique (Kiko) Fernández Morales, indica que frente a la antigua Plaza de Armas, que incluía el actual Parque Colón, por donde se ubica la mansión Pellas, “tenía su espaciosa residencia la muy ilustre señora doña Chepa Chamorro, Prócer de nuestra Independencia, y alma de la Conjura de 1811″.

Esta casa, de la señora Chamorro, conocida como Casa de las Vega, fue residencia del filibustero William Walker. En las postrimerías del Siglo XVIII, la señora Chamorro, como gran benefactora de la Iglesia, tenía en su oratorio privado una imagen de Jesús Crucificado, traído de Guatemala, donde los Chamorro también tenían residencia.

Esta imagen es la de “El Señor de la Soledad”, con la cabeza (mentón) caída sobre su pecho, las llagas abiertas y manando sangre, con brazos plegables, para ser bajado de la Cruz y colocado en el sepulcro. Los cultos de esta imagen eran costeados totalmente por doña Josefa Chamorro, “y muerta ella, en 1844, por sus descendientes y herederos.”, expresa Fernández Morales.

Hasta los años 60, la imagen fue donada a Catedral, “donde se venera, reservando la mayordomía para un descendiente de esa familia (Chamorro), cargo que sucesivamente han servido don Joaquín Burgos, don Juan Pasos y actualmente su hijo, don Gabriel Pasos Wolf”, escribe Fernández Morales, en 1970. Actualmente la encargada de “El Señor de la Soledad” es doña Nelly Barberena.

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