24 octubre 2021

Sandra López nos regaló testimonio de fe y vida al ser puesta a salvo de un tumor en la cabeza por un poderoso médico que se llama DIOS

Sandra Lopez

 


Granada, Nicaragua
Por: Augusto Cermeño
 
Sandra LopezSin pretender desestimar los esfuerzos que hacen los médicos en esta tierra por rescatar de las garras de graves enfermedades a los seres humanos, la señora Sandra López Maltes, nos dio su testimonio de fe y vida sobre todo un drama que la hizo llorar muchas veces, doblar rodillas y suplicar a Dios por su vida.
 
“Pedid y se os dará, buscad y hallareis, llamad y os abrirán, porque todo aquel que pide recibe y el que busca halla y al que llama se le abrirá”: Mateo Capítulo 7, versículos 7 y 8. Eso dice el Señor en el libro de libros y realmente funciona.
 
Un testimonio de esto es el que nos brinda Sandra, quien desde hace años llevaba en su cerebro un tumor que crecía y crecía, sin que ella supiera lo que estaba pasando en su cabeza.
 
Las cosas comenzaron a dar malas señales cuando Sandra comenzó a sentir que la vista se le estaba apagando, la visión se le iba opacando, llegando a ver imágenes borrosas en las personas. Visitó especialistas en la vista, neurocirujanos y oftalmólogos, gastando mucho dinero en esas consultas.
 
Un médico cubano le enfocaba sus dolencias en un problema en cervical que, según el especialista, le afectaba la vista. Pero al realizarse otros estudios, en el Hospital Oftalmológico, le detectaron un problema en la vista que ameritaba pasar al Hospital Lenin Fonseca.
 
Antes, Sandra se hizo una resonancia en la cervical de la columna, en el Lenin, y le encontraron que tenía dos hernias, las que supuestamente influían en restarle oxígeno al cerebro, lo que estaba, supuestamente, causado trastornos en la visión.
 
La verdad comienza a develarse al ser examinada en el Lenin, donde el subdirector de neurocirugía, el doctor Bodán, le ordena realizarse una tomografía axial, en la que le descubren un tumor localizado en el cerebro, bajo el frontal, el parietal y arco supra óptico.
 
El corte parte en dos el frontal y baja hacia el parietal derecho, prolongándose al supra óptico.
“Me sale que tengo un tumor en el cerebro, benigno, gracias a Dios. Anteriormente era tanta mi desesperación, que le pedía a Dios de rodillas, quería que me dijera cómo hacía yo para saber porque estaba perdiendo la visión”.
 
Sandra lloraba, estaba muy angustiada, sin saber que le estaba pasando. Pero sus súplicas llegaron hasta el Padre Celestial. “Dios escuchó mi ruego, hasta que me llegó. Yo le dije que me abriera la puertas que me tenía que abrir y así fue, hasta que me las abrió”, confesó Sandra a LA VERDAD.
 
“En el Lenin Fonseca dieron en el clavo, qué era lo que yo tenía. Ellos me dijeron que tenían que operarme porque me dijeron que tenía ese tumor en el cerebro. Para ello tenían que ingresarme de inmediato. Así es que pasé ocho días hospitalizada, bajo tratamiento para desinflamar un poco el cerebro, para poder realizarme la operación”, manifestó Sandra.
 
Los médicos, finalmente, decidieron realizar la delicada cirugía “y gracias infinitas a Dios, pues todo salió bien. Solo estuve tres días después de la cirugía en el hospital y, aquí estoy gracias a Dios”, dijo.
 
Sandra en las manos de Dios y Dios le mandó un ángel de carne y hueso
 
Sandra conversando con periodista de LAVERDADSandra López Maltes es uno de tantos ejemplos vivos que pueden dar testimonio de la obra milagrosa del Señor, del creador del universo visible e invisible. En ese sentido nos habló de su situación dramática, desesperante, de no saber por qué se estaba quedando ciega.
 
Los oftalmólogos le repetían que sus ojos estaban bien y otro especialista neurocirujano le diagnosticó un problema en la cervical, pero fue la mano de Dios la que permitió despejar todas las dudas y, como se dice popularmente, “dar en el clavo” del problema.
 
Un ángel de carne y hueso: su primo Humberto Cerrato
 
Sandra, rogó al Señor porque le diera una señal, una luz, que le permitiera saber a ciencia cierta que le estaba pasando. El Señor le manó un ángel de carne y hueso, que resultó ser Humberto Cerrato, primo de Sandra, quien la llegó a ver y ella le platicó lo que le estaba pasando.
 
Cerrato, que resulta ser primo hermano de Sandra, le dijo que él le ayudaría con un amigo especialista, neurocirujano, subdirector de la especialidad en el Hospital Lenin Fonseca.
 
Humberto la puso en contacto con el doctor Moisés Bodán, quien le mando a tomar la tomografía y le dijo que la operarían de inmediato, luego de ver los resultados. Le explicaron que le partirían el cerebro “en dos partes, ya que el tumor lo tenía atravesado y bastante crecido”.
 
Sandra, adoptando una pose de mucha paciencia y tranquilidad increíble en ella, porque en situaciones de menor riesgo ella adoptaba una actitud de nerviosismo y temor. Pero esta vez estuvo muy serena y dispuesta a someterse a la delicada operación.
 
Los médicos se asombraron de la actitud tan serena y valiente de Sandra, la que les manifestó que ellos son sus médicos en la tierra pero, dijo, “yo tengo mi médico en el cielo y yo sé de que él no me va a fallar”.
 
Valora que “todo salió bien, porque Dios me abrió la puerta donde me las tenía que abrir y me las cerró donde me las tenía que cerrar. Porque, anterior a eso había tocado dos puertas   y me las cerraron. Para que me ayudaran con la resonancia que me había mandado el neurólogo, el neurocirujano de Granada”.
 
“Pero, sin embargo, Dios que es tan grande, yo le pedí tantísimo, yo doblaba rodillas, yo imploraba que me ayudara, que yo quería salir bien de todo esto y él escuchó mis ruegos, gracias infinitas a él”, manifestó López.
 
Hablando de su primo dijo que fue Dios “quien me puso a ese ángel, mi primo, y también me puso de ángel a una doctora del Centro de Salud Sinforoso Bravo, la que me remitió al oftalmológico, donde me dijeron que mi situación era grave y me remitieron al Lenin”.
 
Sandra se recupera en su casa, desde hace dos meses y medio que la operaron (febrero 2012) y se muestra con un carácter muy alegre, optimista y convencida de que sobre todos los seres humanos está Dios y él nos atiende si acudimos a él con fe.

 

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