16 octubre 2021

Reliquia de la imagen de San Juan Bosco llegó a Granada, Nicaragua y luego partirá hacia hacia Honduras

La reliquia de San Juan Bosco llego a Granada, Nicaragua

 

 
La reliquia de San Juan Bosco llego a Granada, NicaraguaEl sábado recién pasado, la reliquia de San Juan Bosco visitó la ciudad de Granada, donde fue recibido por la comunidad salesiana. Inicialmente, estaba programado que los restos llegaran el viernes por la noche, pero el vuelo privado que venía de Costa Rica fue suspendido debido al clima.
 
La urna con la reliquia del Santo en la mano y el antebrazo derecho de Don Bosco, fue recibida en Managua a las 5:00 de la tarde.
 
Como parte de su recorrido mundial en el marco del bicentenario del nacimiento de Don Bosco, a celebrarse en el año 2015, hoy la reliquia del santo de los jóvenes, partirá a las 10 de la mañana hacia Tegucigalpa, Honduras; luego a El Salvador, Guatemala, México, Estados Unidos y Canadá. Posteriormente hacia los continentes de Asia, África y Europa.
 
Don Bosco “peregrina” en una urna de 2.10 metros de largo por uno de alto, que contiene una réplica en cera del Santo, cuyo rostro es un “calco” hecho al día siguiente de su muerte, el 31 de enero de 1888 en Turín (Italia), por el escultor Cellini.
 
La reliquia estuvo en el colegio María Auxiliadora, de donde salió hacia la Santa Iglesia de Catedral acompañada por un mar de gente, donde el obispo Jorge Solórzano celebró una eucaristía en horas de la noche y en su mensaje dijo: “Como siempre tenemos pobres, siempre como en tiempos del Santo (San Juan Bosco) tendremos jóvenes sin rumbo, acuciados por la mediocridad y la corrupción”.
 
San Juan Bosco nace en 1815, junto a Castelnuovo, en la diócesis de Turín. Era el menor de los hijos de un campesino piamontés. Su niñez fue muy dura. Su padre murió cuando Juan tenía apenas dos años y medio. La madre, Margarita, analfabeta y muy pobre, pero santa y laboriosa mujer, que debió luchar mucho para sacar adelante a sus hijos, se hizo cargo de su educación.
 
A los 9 años de edad, un sueño que no olvidó nunca, le reveló su vocación. Desde aquel momento Juan Bosco comprendió que su vocación era ayudar a los niños pobres, y empezó inmediatamente a enseñar el catecismo y a llevar a la iglesia a los chicos de su pueblo.
 
Su sonrisa era de siempre. Nadie lo encontraba jamás de mal humor y nunca se le escuchaba una palabra dura o humillante. Hablar con él la primera vez era quedar ya de amigo suyo para toda la vida.
 
Durante las semanas que vivió con una tía que prestaba servicios en casa de un sacerdote, Juan Bosco aprendió a leer. A los 16 años, ingresó finalmente en el seminario de Chieri y era tan pobre, que debía mendigar para reunir el dinero y los vestidos indispensables.
 
La Familia Salesiana
 
San Juan Bosco en Granada, NicaraguaDon Bosco había acariciado siempre la idea, más o menos vaga, de fundar una congregación religiosa. "En la noche del 26 de enero de 1854 –escribe uno de los testigos– nos reunimos en el cuarto de Don Bosco. Se hallaban ahí además, Cagliero, Rocchetti, Artiglia y Rua. Llegamos a la conclusión de que, con la ayuda de Dios, íbamos a entrar en un período de trabajos prácticos de caridad para ayudar a nuestros prójimos.
 
Al fin de ese período, estaríamos en libertad de ligarnos con una promesa, que más tarde podría transformarse en voto. Desde aquella noche recibieron el nombre de Salesianos todos los que se consagraron a tal forma de apostolado. Naturalmente, el nombre provenía del gran obispo de Ginebra, San Francisco de Sales (el "Santo de la amabilidad").
 
Los jesuitas y las Damas del Sagrado Corazón habían sido expulsados; muchos conventos habían sido suprimidos y, cada día, se publicaban nuevas leyes que coartaban los derechos de las órdenes religiosas. Sin embargo, fue el ministro Rattazzi, uno de los que más parte había tenido en la legislación, quien urgió un día a Don Bosco a fundar una congregación para perpetuar su trabajo y le prometió su apoyo ante el rey".
 
En diciembre de 1859, Don Bosco y sus 22 compañeros decidieron finalmente organizar la congregación, cuyas reglas habían sido aprobadas por Pío IX. Pero la aprobación definitiva no llegó sino hasta 15 años después, junto con el permiso de ordenación para los candidatos del momento. La nueva congregación creció rápidamente: en 1863 había 39 salesianos; a la muerte del fundador, eran ya 768, y en la actualidad se cuentan por millares: 17 mil en 105 países, con 1,300 colegios y 300 parroquias, y se hallan establecidos en todo el mundo.
 
Don Bosco realizó uno de sus sueños al enviar sus primeros misioneros a la Patagonia. Poco a poco, los Salesianos se extendieron por toda la América del Sur. Cuando San Juan Bosco murió, la congregación tenía 26 casas en el Nuevo Mundo y 38 en Europa. Las instituciones salesianas en la actualidad comprenden escuelas de primera y segunda enseñanza, seminarios, escuelas para adultos, escuelas técnicas y de agricultura, talleres de imprenta y librería, hospitales, etc., sin omitir las misiones extranjeras y el trabajo pastoral.
 
El siguiente paso de Don Bosco fue la fundación de una congregación femenina, encargada de hacer por las niñas lo que los Salesianos hacían por los niños. La congregación quedó inaugurada en 1872, con la toma de hábito de 27 jóvenes, entre ellas, Santa María Dominga Mazzarello, que fue la cofundadora, a las que el santo llamó Hijas de Nuestra Señora, Auxilio de los Cristianos (o Hijas de María Auxiliadora). La nueva comunidad se desarrolló casi tan rápidamente como la anterior y emprendió, además de otras actividades, la creación de escuelas de primera enseñanza en Italia, Brasil, Argentina y otros países. "Hoy en día son 16 mil, en 75 países".
 
Para completar su obra, Don Bosco organizó a sus numerosos colaboradores del exterior en una especie de tercera orden, a la que dio el título de Colaboradores Salesianos. Se trataba de hombres y mujeres de todas las clases sociales, que se obligaban a ayudar en alguna forma a los educadores salesianos.
 
El rostro del santo de los niños (as) en Col. Maria AuxiliadoraA fines de 1887, sus fuerzas empezaron a decaer rápidamente; la muerte sobrevino el 31 de enero de 1888, cuando apenas comenzaba el día, de suerte que algunos autores escriben, sin razón, que Don Bosco murió al día siguiente de la fiesta de San Francisco de Sales.
 
Su cuerpo permanece incorrupto en la Basílica de María Auxiliadora en Turín, Italia.
 
Sus últimas recomendaciones fueron: "Propagad la devoción a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros. Ayudad mucho a los niños pobres, a los enfermos, a los ancianos y a la gente más necesitada, y conseguiréis enormes bendiciones y ayudas de Dios. Os espero en el Paraíso".
 
40 mil personas desfilaron ante el cadáver de San Juan Bosco en la iglesia, y sus funerales fueron una especie de marcha triunfal, porque toda la ciudad de Turín salió a la calle durante 3 días a honrar a Don Bosco por última vez.
 
Fueron tantos los milagros conseguidos al encomendarse a Don Bosco, que el Sumo Pontífice lo canonizó cuando apenas habían pasado 46 años de su muerte (en 1934) y lo declaró Patrono de los que difunden buenas lecturas y "Padre y maestro de la juventud".

 

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