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18 septiembre 2026

Recordando al poeta Quico Fernández Morales

Enrique Fernandez Morales
 
Alberto Cuadra M.
Miami 12-08-2012


Enrique Fernandez MoralesEnrique Fernández Morales, nació en Granada Nicaragua en 1918, este creador de la poesía, como muchos otros poetas nicaragüenses, alcanzó un lugar muy especial dentro de las letras patrias de Nicaragua, alternando con  éxito en el mundo de las artes plásticas.
 
Quico Fernández como solían llamarlo los escritores, estudió en la escuela de artes plásticas en San Francisco de California y la escuela Art Studens League de New York.
 
El poeta Fernández, también incursionó en el mundo del teatro, adaptando tragedias y comedias; uno de sus famosos monólogos, fue el que tituló Judas, convirtiéndose  en uno de los intelectuales nicaragüenses que más ha influido en la juventud de Nicaragua en cuanto a interesarla en el estudio de las Bellas Artes.
 
Quico fue un gran cuentista y también un famoso dibujante. Su casa de habitación en Granada era visitada constantemente por la mayoría de los escritores nicaragüenses y los fines de semana se hacían en su casa grandes tertulias literarias y donde en algunas ocasiones se ensayaban algunas de sus obras de teatro.
 
Participaban en estas reuniones de intelectuales, los poetas Fernando Silva, Jorge Eduardo Arellano, Pablo Antonio Cuadra, Raúl Xavier García, quién fue uno de sus más cercanos discipulos, Ernesto Cardenal, en algunas ocasiones, el gran Filadelfo, José Coronel Urtecho, Gloria Gabuardi, Ana Ilce Gómez, Gioconda Belli, Rubi Arana, Daisy Zamora, Socorro Bonilla Castellón, Ligia Guillen, Michelle Najlis, Lourdes Guerrero, Esperanza Ramírez, Teresa Sánchez, Mariana Sansón Arguello, Pilar Aguirre, Nicolás Navas, Ernesto Gutiérrez, Carlos Martínez Rivas, Henry Rivas, Francisco Pérez Estrada, René Pacheco Aguilar, Jimmy Aviléz, Lorenzo Medrano, Alvaro Rivas, Noel Rivas, Octavio Robleto, Mario Cajina Vega, Edgardo Buitrago, Luciano Cuadra Vega, Gilberto Cuadra Vega, Servio Gómez, Santos Cermeño, Eduardo Cepeda Enriquez, Rolando Stainer, Pablo Stainer, Orión Elpidio Pastora, Guillermo Rivas Navas, Guillermo Guillén, Guillermo Menocal, Horacio Bermúdez Cuadra, Adolfo Miranda, Horacio Duarte, William Trujillo, José Rodolfo Marin, Francisco Santos, Mario Santos, Carlos Pérez Alonso, Beltrán Morales, Edwin Illescas, Iván Uriarte, René Sandino Arguello, Rodolfo Sandino Arguello, Humberto Gómez, Julio Cabrales el que escribe, y  el poeta Francisco de Asís Fernández, quién vivía con su padre y participaba de las tertulias literarias, y no faltaban también los pintores. Róger Pérez De La Rocha, Leonel Vanegas, Efrén Medina, Frank Orozco, Francisco Saravia, Alejandro Arostegui, Omar de León, César Caracas, Santos Medina, Jaime Arana Bandike, Roberto Buitrago, Ramen, Antonio Sarria Orlando Sovalbarro, Leoncio Sáenz, Mario Selva, Genaro Lugo, Carlos Montenegro, César Izquierdo, Leonel Cerrato, César Barberena De La Rocha, Pedro Vargas, Alejandro Canales, Acilia Guillen, Junge Beer, Manuel García, Rodrigo Peñalba, algunos de ellos ya fallecidos y otros pintores y escritores que llegaban a la casa del mecionado poeta, que con el tiempo se convirtió en un templo cultural, y podríamos decir que fue el primer centro de cultura, donde el peregrinaje intelectual y creativo era constante  los fines de semana y  donde se realizaban lecturas de poemas, cuentos, relatos y también se ensayaban obras de teatro. 
 
El poeta Fernández Morales  dejó una extensa obra literaria como decenas de cuadros de pintura, en Noviembre del 2007 fue declarado hijo dilecto de la ciudad de Granada habiéndose también desempeñado como  director del Museo Nacional, donde impartió clases de artes plásticas. Su casa era una iglesia dedicada al arte y su lenguaje poético estaba cargado de sabiduría y de insólitas figuras literarias. El poeta en mención merece se le dedique un año en el festival de poesía que se lleva a cabo todos los años en su ciudad natal, Granada, como un homenaje póstumo.
 
Fernández Morales además de alcanzar un lugar especial en la poesía, fue también un magnífico dibujante y un gran cuentista. Uno de sus libros más leídos en Nicaragua lo tituló “CUANDO ES DE NOCHE”. A continuación unos breves poemas de este extraordinario poeta nicaragüense que por muchos años  los sabios de Nicaragua, lo han tenido enterrado.
 
El poeta Francisco Pérez Estrada decía que la poesía de Fernández Morales tomaba altura como el águila, era impresionante, insólita a veces, tenía un misterio fucionado con la realidad social y sus versos eran perfectas imágenes que brotaban de lo más intimo de su Ser.
 
Enrique Fernández conoció la amistad sincera a través de la poesía, era humilde y maestro, le gustaba enseñar sin vanagloriarse de lo que sabía, era también un extraordinario pintor y dibujante y en diferentes ocasiones ensayó el teatro en su ciudad natal y entre sus obras está “VIVA LA CONCHA” que en más de una ocasión presentó en el teatro González de la ciudad de Granada.
 
Unos poemas
 
ALLEGRO CON GRAZIA
Ahora tú apareces:
es alba y luz,
todo se yergue.
 
En sus nidos los pájaros,
en tus ojos los pájaros,
en tus manos los pájaros,las rosas y el rocío
y alrededor la luz
y una brisa iluminada  con aves y con niñas.
 
Invítame al juguetear de los pájaros en tus ojos
déjame respirar debajo de la vid,
ante que recomience
el fatigazo arado.
Sorberé la luz en el hueco de tu mano.
 
NOCTURNO DE DEBUSSY
 
Suena la angustia como el mar;
pon la oreja sobre esta concha.
 
Después no dirá nadie que supe esperar
Asistí a los funerales de la noche.
Mi queja derribó la última estrella
y mi gemido hirió el crepúsculo del alba.
 
Llamé y no hubo tras la muralla otro corazón.
Rodará despeñándose en este mar la música
(música desleída, agua sonora, gemido y lágrima)
 
Y nada se oirá sino el sonar del mar…
el rumor de dolor como el rumor del mar.
 
UMBRAL
 
Despierta,buen Jesús,vengo cansado;
He caminado mucho hasta tu puerta.
Abre de par en par, la casa abierta
al reposo convida sosegado.
 
Apóyame en tu brazo,amigo amado;
gustaré de los frutos de tu huerta;
y el vino aquel que siempre desconcierta
restaure mi vigor desalentado
 
Después hablarás tú cuando,en la tarde,
regresen las errantes golondrinas
a tu alero cercado por la brisa.
 
Mientras Marta se afana, tus divinas
manos partan tu corazón que arde
y dámelo a comer en esta Misa
 

Enrique Fernández Morales 

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