18 septiembre 2021

¿Quién le conviene más a Nicaragua, Clinton o Trump?

Nacional

1f545428b724ab84b3f0d41adc15a807 50b9038916c0cb7bbc965fd790ac5d45Hemos leído un artículo de Pedro Belli, un artículo publicado en la revista DRACMA Economía y Finanzas correspondiente a mayo 2016 No. 100 en el que se pregunta ¿quién le conviene más a Nicaragua, Clinton o Trump?

Hasta ahora, según el autor de este artículo, Hillary Clinton o Donald Trump será el próximo presidente de los Estados Unidos de América. Son los únicos que tienen más de 70% de probabilidades de ganar la nominación.

Se hace un análisis de las cualidades de cada uno de los candidatos y se establece la importancia de los Estados Unidos para Nicaragua. El 37% de todas nuestras exportaciones (tres veces más que Venezuela) viene de Estados Unidos. Y es de ese país de donde importamos más, representando el 17% de nuestras importaciones, a 2015.

De modo que lo que suceda en ese país tiene un gran impacto económico en Nicaragua, no se diga político. Además se establece en el artículo de Belli que el presidente de los Estados Unidos de América (tiene un enorme impacto sobre la política de ese país hacia Nicaragua, como lo demostraron Carter, Reagan y aún Obama, con su suprema indiferencia hacia América Latina).

Según Belli “el que crea que la política exterior de los Estados Unidos de América hacia Nicaragua permanece invariable a pesar de cambios en la administración, no ha leído ni la historia de Nicaragua ni la de Estados Unidos de América”.

Considera que el próximo presidente de ese país, por lo tanto, “puede tener un impacto sensible en el nuestro. Este impacto puede venir principalmente por dos vías: decisiones que afecten el comercio internacional y decisiones que afecten la política interna de Nicaragua”.

Además, plantea que ninguno de los dos candidatos, “en el ámbito del comercio internacional es favorable para Nicaragua. Ambos son proteccionistas. Ninguno cree firmemente en los beneficios del libre comercio, pero indudablemente, el peor es Trump. En varias ocasiones ha dicho que quiere atraer inversiones y empleo a los Estados Unidos. Todo político quiere eso, pero Trump lo quiere hacer tasando las importaciones: “Si queremos empleo en América (EEUU) tenemos que…tasar las importaciones con un impuesto del 20%”.

Trump impondría un impuesto del 35% a autos fabricados en México. También derogaría el recién negociado Tratado de Libre Comercio con países asiáticos y ha amenazado con restringir el envío de remesas.

Trump dice estar a favor del libre comercio “siempre que sea justo”. No define el significado de justo y como hombre de negocio se aprovecha del libre comercio, sea justo o injusto, porque le permiten fabricar su colección de ropa en México y en China.

Además, se aprovecha de los precios bajos de los televisores coreanos. Recientemente adquirió 4 mil televisores de Corea del Sur, muy a su pesar, según él.

Según Belli, “uno no sabe qué pensar de este hombre que se contradice tres veces en una sola frase y que nunca contesta una pregunta”. Se le hacen preguntas sobre si derogaría el NAFTA, y la evadió. También dice que el problema con los tratados de libre comercio que han negociado los Estados Unidos es que los negociadores han sido “estúpidos”.

“Nunca en mi vida he escuchado a un político gringo decir tantas sandeces y contradecirse sin pena alguna”, expresa Belli. Habló de México como que fue muy vivo al negociar el NAFTA y por otro lado dice que “México y América Latina envían droga, crimen y violadores a los Estados Unidos, como si fuera una política gubernamental…”

Hasta hoy se considera que la situación de Estados Unidos es incierta con un Donald Trump como gobernante, ya que no se sabe de qué sería capaz de hacer. Tiene una política externa contradictoria y no se sabe si le importa o no la democracia o los derechos humanos.

En tanto Hillary Clinton es una persona seria, pero también es proteccionista, en contraste con su marido (Bill Clinton). Hillary votó contra el NAFTA y el CAFTA cuando era senador en el Congreso de los Estados Unidos. A ella le repugna el libre comercio y prefiere proteger los sueldos y puestos de trabajo de una minoría (los trabajadores que desafortunadamente sufren con el libre comercio) a costa del bienestar de una mayoría (la enorme masa de consumidores que se benefician de los precios bajos generados por el libre comercio).

El comportamiento de Hillary es bastante claro, “congruente con el de un proteccionista y por lo tanto predecible”. Belli no cree que Hillary derogue el CAFTA y el NAFTA, firmado por su marido. Esto la hace que sea preferible como presidente de los Estados Unidos y no Donald Trump.

A Hillary le importa la democracia, las prácticas democráticas en Centro América y América Latina, por lo que Belli considera que “un fraude electoral en noviembre del 2016, en Nicaragua, podría traer nefasta consecuencia a los que repudian la democracia. Todo es posible: negar visas, congelar cuentas en los bancos de los Estados Unidos, invocar la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos, etc”.

Finalmente Belli dice que “más le convendría a Nicaragua como presidente de los Estados Unidos de América, sin duda alguna, Hillary Clinton”.

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