1 agosto 2021

Obispo bendijo a los poetas y les envió un mensaje espiritual sobre sabiduría y prudencia de Job

Arte y Cultura

Granada, Nicaragua

or Augusto Cermeño

1402-185715El obispo de la Diócesis de Granada, se encargó de bendecir el XIII Festival Internacional de Poesía de Granada,  no dejó de sonar un tanto poético, al leer versículos del Libro de Job. Habló de “lugares donde el oro se refina, el hierro se extrae de la tierra, el bronce de la roca fundida. Ahí, en el límite de las tinieblas, el hombre rastrea lo más hondo, entre rocas oscuras y siniestras, abre galerías, lejos de los transeúntes, olvidado, en lugares nunca pisados, suspendido, lejos de los hombres.

La tierra que produce alimentos, se trastorna con fuegos subterráneos; sus piedras ocultan zafiros, sus terrones tienen oro en polvo, el ave rapaz desconoce su sendero, el ojo del halcón no lo divisa, no lo huellan las fieras arrogantes, ni siquiera lo pisan los leones.

El hombre echa mano al pedernal, descuaja las montañas de raíz, en la roca excava galerías, vislumbra objetos preciosos, ataja los fontanares de los ríos y saca lo justo a la luz.

Pero, donde se encuentra la sabiduría, donde el yacimiento de la prudencia, el ser humano desconoce su camino, no se encuentra en la tierra de los vivos. Dice el océano: no está en mí. Responde el mar: o está conmigo. No puede adherirse con oro ni comprarse a peso de plata. No se paga con oro de ofir, con ónices preciosos o zafiros; no lo igualan el oro ni el vidrio, ni se paga con vasos de oro fino; no se cuenta e cristal ni os corales, la sabiduría vale más que las perlas, no le iguala el topacio de Etiopía, ni se cambia por el oro más puro.

¿De dónde se saca la sabiduría? ¿Dónde se encuentra la prudencia?, se oculta a los ojos de las fieras, y se esconde las aves del cielo. Muerte y abismo confiesan: de oídas conocemos su fama. Solo Dios encontró su camino, el llegó a descubrir su morada, pues contempla los límites del orbe y ve cuanto hay bajo el cielo.

Cuando señaló su peso al viento  definió la medida de las aguas. Cuando impuso su ley a la lluvia y su ruta al relámpago y al trueno. Entonces la vio y la calculó, la estableció y la examinó a fondo. Entonces, dijo al ser humano: temed al Señor, es sabiduría, apartarse del mal es prudencia.

Finalizó bendiciendo al festival de la poesía.

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