Martha Solari W.: La abuelita más bella y amorosa del universo

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Obituario

Granada, Nicaragua

Por: Augusto Cermeño

Dentro de mí he buscado dentro de lo más profundo de mi corazón un calificativo, más que apropiado, exacto, para Martha Solari Woo, de quien sin temor a equivocarme, es la abuelita más bella y amorosa del mundo.

Amó y cuidó de sus nietos y nietas, a quienes trató con la fineza, ternura inimaginable, increíbles, siendo ella misma su ángel guardián, armada de un corazón enorme en el que había amor para todos. Ella no solo fue una preciosa y tierna abuela, fue una gran hija, una buena esposa, una tía que le tendió sus grandes brazos y los arrulló a todos sus sobrinos y sobrinas; haciéndolos como sus hijos e hijas y es por eso que todos sus sobrinos y sobrinas la llamaban “Mamita”, con mucho amor y cariño, con propiedad absoluta.

Tengo en mis recuerdos el bello gesto, la voluntad de esculpir día a día, con mucho celo, el amor a sus hijos e hijas, a sus nietos y sobrinas, sobrinos; a los que crió y les dio un lugarcito dentro de su enorme corazón. Dejó como testimonio, para la posteridad a una abuelita, una madre, una hija, que bañó, les dio la pacha, vistió y crió a todos con ese amor que a ella le brotaba por los poros.

Recuerdo cuando llegaba a nuestra casa, de los niños Cermeño Urbina, y se daba a la tarea de bañar a sus tiernitos nietos, uno a uno, haciéndolos descansar en sus grandes brazos, donde los niños se acurrucaban y salían de esos brazos, bañados, limpios y perfumados.

Su hija, Marlene Urbina, la madre de mis hijos, dejaba espacio para ese precioso ángel guardián, esa abuelita de “las mil y una noche”, esa abuelita de los cuentos de Caperucita, en el que la abuelita no pudo ser devorada por el lobo feroz, porque llegó el leñador y lo cargó a palos, haciéndolo huir lo más lejos posible.

Martha Solari siempre tenía amor y ternura para sus nietos y nietas, y esos gestos de madre para con sus sobrinas y sobrinas, porque ella realmente fue siempre para sus sobrinas, sobrinos, nietos y nietas, una madre, era la “mamita”. Mamita, que nuestro Padre Celestial te guarde el lugar que te corresponde, allá, en el cielo. Abrazos y besos para vos…

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