27 octubre 2021

“Los Dardanelos” Un poco sobre los puentes de Granada

 

Granada, Nicaragua
Por: Ing. Luís F. Roblero Gómez
01 de Agosto 2003
 
Muy conocido, como también los otros puentes que existen en la ciudad de Granada, es el llamado de los DARDANELOS, que al igual que los demás, en la zona norte de la ciudad cruza el arroyo o cauce denominado “La Aduana”, sobre la calle Atravesada.
 
Nueve son estos puentes, diseminados principalmente dentro del perímetro de la ciudad, que fueron construidos a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, para salvar los abismos que forman los dos arroyos existentes que cruzan la ciudad de Oeste a Este, siendo ellos el Zacateligue hacia el sur, que nace en las vecindades de la Laguna de Apoyo, continuando hasta desembocar en el Gran Lago de Nicaragua, y el llamado de La Aduana al norte, que nace aquí no mas frente a la finca San Matías, casi en la propiedad El Carmen, y que desemboca también en el Gran Lago.
 
Estos puentes no tienen nombres oficiales indicados por entidad alguna, pero la necesidad de su identificación ha hecho que popularmente sean nombrados como se les conoce actualmente; veamos: “El del Cementerio”, por estar inmediato a la plazoleta y entrada a ese camposanto; “Los de Palmira” son dos casi juntos lateralmente; el del lado Sur se le llama “de piedra”,
 
por ser de construcción antigua y el del lado Norte el “de hierro”, por estar sostenido con pilotes de concreto pretensado y barandales de este mismo metal, ambos sobre la calle de Palmira y juntos con el del Cementerio pertenecen al cauce de Zacateligue; también se les identifica como el “viejo” y “el nuevo” respectivamente.
 
Los que cruzan la Aduana son el de Jalteva,
 
por estar situado a 150 varas hacia el Norte de esta Iglesia y también se le conoce como el “de las bolas de fuego” por estar contiguo al domicilio de una familia que lleva ese apodo y que ha vivido o vivieron allí por más de un siglo; siguiendo el curso hacia el Lago, sobre la calle del antiguo Hospital San Juan de Díos o calle de La Libertad, cruza en sesgo el Puente del King By,
nombre que tomó de una cantina que existió por muchos años en la esquina Noreste del puente, después conocida como la Myriam; pero últimamente tomó el nombre el puente de Papá Q, en razón de haber existido un salón de billares en la esquina Nor oeste y propiedad del señor Fernando Urbina, llamado popularmente Papá Q, fallecido hace muchos años; anteriormente se le llamaba el puente de “La otra banda”, por su proximidad inmediata a este populoso barrio.
 
“El de Valeriano Torres”,
 
ubicado a 100 varas al Norte del cuartel de Bomberos, inmediato a la casa de habitación que por muchos años fue del señor Valeriano F. Torres, que consta de tres curiosos pisos y que todavía pertenece a la familia Torres.
 
Sigue el “De los Dardanelos”, de cuyo nombre nos ocuparemos más adelante;
 
El del “Globo”,
 
 
situado en el sector Norte de la calle Guzmán, a 50 varas de su intersección con la calle Santa Lucía; se le llama de esa manera debido a la forma de su arco, que es semejante al contorno de un globo de papel inflado, de esos que elevaban en las fiestas populares y finalmente el de “La Planta Eléctrica”,
 
 
 
 
casi a orillas del Lago y vecino inmediato a la vieja Planta Eléctrica, que servía la energía a esta ciudad, hoy en descanso eterno…. Este último no tiene la elevación de los anteriores, debido a que el cauce finaliza al nivel casi del suelo, pero cuando desembocan las formidables corrientes de aguas invernales hubo época que era intransitable.
 
Mucho se ha especulado con respecto al origen de estos arroyos; algunos “sabios” dicen que fueron cavados de ex profeso por los colonizadores, otros, que son de formación natural, lo cierto es que como fueren son los salvaguardas de las inundaciones, siendo algunos tan profundos que llegan a medir hasta 15 metros de profundidad, lo que dio lugar a la construcción de los mencionados puentes, que antes serían de madera o no habría nada, tal como ocurre actualmente en dos sitios; uno al final sur de la calle Las Barricadas, que pasa por el antiguo Cine Colonial hacia la calle Nueva y el otro al término de la calle La Sirena, para llegar a La Sabaneta o Reparto Eddy Ruiz, ambos son del cauce Zacateligüe y muy pronunciados, por cierto, por lo que al cruzarlos hay que hacer verdaderas maromas. Están próximos al centro de la ciudad en sectores urbanizados.
 
Estos puentes fueron construidos por el maestro de obras don Carlos Ferrey quien a pesar de no ostentar título académico alguno, sus trabajos resultaron tan firmes como si hubiesen sido ejecutados por Ingenieros calificados para superar el paso vehicular propio de una ciudad. Los materiales usados fueron: piedras posiblemente de Posintepe, ladrillo cuarterón de barro cocido, cal, arena y talpuja; nada de cemento moderno.
 
Lejos estaba entonces la aparición de vehículos a motor portadores de cargamentos súper pesado, por lo que el Puente del Cementerio
 
falló con el paso indiscriminado del transporte internacional, la que ocurrió al abrirse la ruta Peñas Blanca-Nandaime-Granada-Managua; además las corrientes de aguas de los inviernos tenían socavadas las bases o estribos de piedra de este puente y siendo que su estructura estaba debilitada para semejantes pesos sufrió lo que los ingenieros llaman “Fatiga” o sea que el puente se fue deteriorando paulatinamente hasta colapsar, por lo que tuvo que ser reemplazado por otro de moderna estructura de concreto. ¡Es una lástima!
 
Desafortunadamente existen agentes externos que causan cuantiosos daños a esta clase de construcciones, muros, Iglesias, etc.,como son los árboles mata palos que nacen en las juntas de la mampostería de piedra bolón, siendo sus raíces poderosos tentáculos que destruyen cuanto se les opone en su camino. Esto ha ocurrido en los puentes El Globo, El de Piedra de Palmira, el de Papá Q, Valeriano Torres y que es determinante el mantenimiento Municipal de eliminar estos árboles en todas estas estructuras que son valiosas joyas del patrimonio histórico de Granada.
 
 
Pero ya casi nos olvidamos de “Los Dardanelos”,
 
el nombre del puente que motivó este escrito, que ha resultado algo como un entretenimiento histórico; veamos: Este es el más notable de los puentes de Granada, está situado sobre la calle más famosa de Nicaragua, es el más largo con un claro de 10.50 metros y un ancho de 9.67 metros con 13 metros de altura, se comenzó su construcción en el año de 1878 siendo Alcalde en esa época Don Ascensión Paz Rivas y fue terminado de construir en el año de 1881 por el Alcalde Don Agustín Lacayo; a su paso se aprecian singulares estampas de semiderruidos ”balcones” que cuelgan sobre el arroyo; son los fondos de antiguas casas situadas sobre la calle Santa Lucía; es el más traficado y el más conocido.
 
Y de dónde tomó ese nombre?. Contaba un mi tío, ya anciano, que allá por los años 1914 a 1918 o sea mientras duró la primera guerra mundial, el Estrecho de Los Dardanelos, situado en Turquía, fue cerrado al tráfico marítimo mientras duró la contienda y que en el año 1920 fue abierto de nuevo al servicio internacional, hecho que fue motivo de importante noticia periodística; no había radio ni aviones y tales informaciones llegaban por gotas, pero quedaban flotando por mucho tiempo los comentarios. Decía mi tío que la palabrita Dardanelos cayó en gracia y fue acogida como sinónimo de lejano, empleándola en situaciones como la de ignorar a alguien lo que era del conocimiento público y se le decía que si estaba en los Dardanelos cuando tal cosa ocurrió y así por el estilo.
 
En 1922, el Granadino Don Fernando Urbina Claro o Fernando Claro (Tío de Papá Q) fundó una cantina en la esquina Sur Oeste del puente a la que le puso por nombre “Los Dardanelos”; así se acostumbraba entonces. Más de 30 años permaneció el estanco en el mismo lugar lo que dio motivo a que se ocupase como referencia para direcciones domiciliares y desde luego, también el Puente se fue identificando con el referido nombre que conserva todavía. Los nombres de estos puentes antes de los actuales eran otros que dejamos en el tintero…. Finalmente la casa de la cantina, que era de madera, fundada en pilotes o postes de madera debido a la inclinación del terreno hacia el cauce, piso de tambo de madera de dos niveles y paredes henchidas, se vino deteriorando al paso del tiempo, hasta que finalmente cayó hace muchos años, desapareciendo por completo, como también falleció el señor Urbina, pero dejando con su cantina un hermoso nombre a nuestro puente insignia.
 
Hoy las cantinas carecen de nombres y solo se les conoce con el apodo de sus dueños, como: Chacoteo, Pata de Palo, La vieja malcriada, Boca abajo, Mano quebrada y otras por no decir etcétera, etcétera, etcétera.

 

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