4 diciembre 2021

Libro: Arte Religioso de los Chorotegas y Nicaraos del Siglo XVI. CAPITULO III. Edición de diciembre 2002.

– Propuesta de interpretación de las toponimias

– Indígenas de los lagos mayores de Nicaragua.

– Actualizado en diciembre del 2015.

Culturales

Managua, Nicaragua

Clemente Guido Martínez. Historiador

Lago de ManaguaINTRODUCCIÓN

Las Toponimias de nuestros mayores lagos  de Nicaragua, hoy conocidos con los nombres de Lago Xolotlán o de Managua, y Lago Cocibolca o de Nicaragua, han evolucionado a través del tiempo histórico, desde sus primeros nombres indígenas, hasta los actuales.

Toponimias indígenas que fueron reportadas por dos Cronistas de la Corona Real Española, como fueron Gonzalo Fernández de Oviedo, quien recorrió amplias extensiones territoriales de las costas de estos Lagos entre 1528-1529 y el Fraile Juan de Torquemada, quien sin  haber visitado Nicaragua, recopiló y puso en orden alguna información sobre nuestra Geografía, Historia y Cultura en general, a principios del Siglo XVII.

Tres son las toponimias atribuidas a los Lagos, las cuales fueron reportadas por Oviedo: “Coabolco”, “Cozabolca” y “Ayagualo”.  Posteriormente, Torquemada, menciona una toponimia de caracteres muy similares  a los dos primeros referidos por Oviedo, pero con una connotación diferente, que nos obliga a realizar un análisis de estas toponimias a la luz de los conocimientos actuales de la lengua náhuatl. La toponimia referida por Torquemada es “Quauhcapolca”.

Cuando Oviedo informa de la expedición de exploración del Rio del Desaguadero (Rio San Juan), por Diego de Machuca, da el detalle del nombre propio del Lago de Nicaragua, en la lengua de los naturales de aquella tierra (aunque no precisó si en la lengua Mangüe o Náhuatl, suponemos que es la segunda). Nombrando al Lago de Nicaragua como “Coabolco”, (Oviedo 1976: 365).

INTERPRETACIONES DE LA TOPONIMIA COCIBOLCA.

Como es del conocimiento actual, en lengua Náhuatl, la letra “B” no existe, sino que es sustituida por la letra “P”, de tal forma que “Coabolco”, deberá escribirse y leerse como “Coapolco”.  Y es en este sentido, que Carlos Mantica, nos informa que el Lingüista Alfonso Valle interpreta que Cocibolca se origina de “Acotzilli-camaroncito; poloa-destruir; can-lugar. Donde se destruyen los camaroncitos”.

Lago de NicaraguaFoto: Lago Cocibolca o de Nicaragua, 2015. Autor: C.F. Guido.

Mantica informa también de la interpretación que hace el Lingüista Dr. Alejandro Dávila Bolaños,  de la toponimia “Coapolco”. De Cóatl-Serpiente; Pol-Aumentativo; y Can-Lugar. Para significar, lugar de la gran serpiente o lugar de Coapol. Lugar del Sol, lugar de la Gran Bola Viva. Dávila Bolaños supone que Coapol fue el nombre primitivo de Quetzalcóatl, el “Gemelo Precioso” de Xólotl, y de la pareja tomaron sus nombres nuestros dos grandes lagos: Coapol-can y Xolotl-an”.  (Mantica 1982: 95).

Sin embargo, el mismo Mantica tiene que poner en duda esta interpretación, pues como dice él, “desgraciadamente no existe documento histórico alguno que hable de Coapol, como deidad nicaragüense o de cualquier otro país. La etimología de Dávila Bolaños: Coatl, pol, can, admite sin embargo otra interpretación: Coatl, gemelo, cuape; Pol, aumentativo; Can-lugar. Lugar donde está el grande de los dos (dos lagos) gemelos”, (Mántica 1982: 95).

UNA PROPUESTA DIFERENTE: “LUGAR DE LOS NÍSPEROS”.

NisperosPero esta toponimia no es la única forma en que el mismo Cronista usa para referirse al Lago de Nicaragua. También acude a la toponimia “Cocabolca”, donde la “C” se transforma por “Z” y la “B” por “P”, de tal manera que resulta la toponimia “Cozapolca”.

Aún sin ser lingüista, ni tener dominio de la lengua náhuatl, pero basándome en las traducciones al castellano de Rémi en su Diccionario de la Lengua Náhuatl, me atrevo a proponer una orientación diferente a la interpretación, pues surge la etimología Co-Zapotl-Ca, de donde tenemos Co-Venir, Zapotl-Níspero y Can-Lugar; significando probablemente  “Lugar de donde vienen los Nísperos” o los que “Vienen del lugar de los Nísperos”.

Oviedo nos indica que “en poder de los Chorotegas están todos los árboles de los Nísperos, que en aquella lengua se llaman Nunocapot ques la mejor fructa de todas las que yo he visto en estas partes ni fuera dellas”, (Oviedo 1976: 362). De igual forma el cronista  confirma que “todas estas lagunas é lagos están poblados en las costas de mucha gente, en especial de los Chorotegas”, (Oviedo 1976: 375).

Sobre esta otra forma toponímica de referirse Oviedo al gran Lago de Nicaragua, se crea una duda sobre a qué específicamente se está refiriendo, si al Lago en sí mismo, o  a una isla dentro de éste lago. Pues el texto traducido  por Eduardo Pérez Valle, dice: “é como tengo dicho, ambas cibdades están en la costa de la laguna, la qual está muy poblada toda por la costa, é dentro della hay algunas islas buenas para madera é otros provechos é pesquerias; pero la que llaman Cozabolca está poblada de indios. Otra laguna hay mayor que la que he dicho, en quien desagua la primera, é noticcia hay de otra más hácia el Norte, é assi ha parescido ser la verdad…”, (Oviedo 1979: 303).

Cuando el Cronista  dice que  “la que llaman Cozabolca está poblada de indios”, lo hace acto seguido de haber mencionado las islas que hay “dentro della”, pero de igual manera, podría entenderse que lo dice en relación a las tres supuestas lagunas que en ese entonces se creía habían (La de León y Granada como una sola; el Rio San Juan como otra; y el Mar del Norte, era la tercera que creían). Por eso en este mismo texto, Oviedo dice “ambas cibdades, están en la costa de la laguna”  (“ambas”  para referirse a León y Granada, y “costa de la laguna”, para referirse a la única laguna que según creían en 1528-1529 conformaban las dos que ahora conocemos como Cocibolca y Xolotlán).

Luego en las mismas Crónicas, pero ya en su reposo en la Isla Española (Dominicana), en los años 40 del Siglo XVI,  Oviedo concluye aclarando que son dos Lagunas diferentes, y es cuando informa que el nombre de la grande es “Coabolco”  y la otra, la de León, se dice “Ayagualo”.

No omitiendo que las informaciones son algo confusas, y buscando la coherencia general de las Crónicas de Oviedo, debemos asumir que cuando él otorga los nombres de “Coabolco”  y “Cozabolca”, lo hace en referencia directa del gran Lago de Nicaragua y no del Lago de Managua, a quien se dirige como “Ayagualo”.

UNA PROPUESTA DE INTERPRETACIÓN DE AYAGUALO:

“CASA DE ORACIÓN”.

MomotombitoFoto: Volcán Momotombito, 2010. Autor: Rigoberto Navarro Genie.

En la Crónica en que Oviedo se dedica a describir y mencionar los nombres de varias lagunas cercanas a la ciudad de León, incluye el nombre de la “laguna grande”, en cuyas costas fue fundada la Ciudad de León. “La cual fundó é pobló Francisco Hernández, Teniente de Pedrarias, á par de la Laguna Grande que los indios llaman Ayagualo”, (Oviedo 1976: 248).

La Toponimia “Ayagualo”, podría ser una corrupción del náhuatl “Ayauhcalli”, que significa “capilla, oratorio”, lo que concuerda con el hecho que las islas de ambos lagos, eran utilizadas como lugares sagrados para sus ceremonias religiosas.

MontículosFoto: Montículos de la Isla Momotombito, reportados por Rigoberto Navarro, 2010. Autor: Navarro, Rigoberto.

En la Isla de Momotombito, se reportaron más de 50 estatuas precolombinas, lamentablemente desaparecidas y nunca registradas por ningún medio científico, y en las Islas del Gran Lago de Nicaragua, se han registrado más de un centenar de estatuarias exhibidas actualmente en varios museos de Nicaragua y de otros Países, lo que demuestra el carácter de santuarios de estas islas, concordante con el probable significado del toponímico “Ayagualo”, “Ayauhcalli”, “capilla, oratorio”, (Rémi 1997: 17).

De tal manera, que Oviedo parece dar al Lago de Managua (al que nombra como Lago de León), una toponimia que describe más bien la función de sus islas, que al Lago en sí mismo.

En la tradición de los Conquistadores, recopilada por los Cronistas, a los Lagos mayores de Nicaragua, se les bautizó con el nombre de la Ciudad Española principal que se había fundado en sus costas. De tal suerte, que cuando ya se tenía claro que eran dos Lagos y no uno sólo, al lago cuyas costas colindaban con la ciudad de León, se le llamó Laguna de  León, y al otro, se le llamó Laguna  de Granada, siendo hasta mucho tiempo después que al de León se le comenzó a llamar Laguna  de Managua, y al de Granada se le comenzó a llamar Laguna de Nicaragua.

Los Cronistas posteriores a Oviedo, excepto Juan de Torquemada, se refieren a estos lagos con los nombres de Laguna de León y Laguna de Granada: Bortero 1975:61, Cibdad Real 1975: 153, Espinosa 1975: 175, De las Casas 1975: 81, Torquemada 1975: 100 y 103, Velasco 1975: 177. E incluso hubo un Cronista que llamó a la Laguna de Granada, con el nombre de Laguna de Nicaragua: Gomara 1975: 117).

LA TOPONIMIA “QUAUHCAPOLCA”

Fray Juan de Torquemada, quien dominaba la lengua Náhuatl y vivió desde temprana edad en México, utiliza la toponimia “Quauhcapolca”, para referirse, no al Lago de Granada o de Nicaragua, sino al pueblo del Cacique Nicaragua. “Prosigamos ahora los nombres de los pueblos principales, Nandayme y Mombacho, Quauhcapolca, que  por otro nombre se dice Nicaragua. Esta provincia fue muy poblada, y de aquí dieron nombre a toda aquella gobernación”, (Torquemada 1975: 101)

Torquemada dice que Nicaragua, también tenía por nombre “Quauhcapolca”, que parece ser una derivación de “Cozabolca” o “Cozapolca”, que como interpretamos antes está compuesta por Co-Zapotl-Can o Lugar de donde vienen los Nísperos o Los que Vienen del Lugar de los Nísperos.

Basados nuevamente en Rémi Simeón, la toponimia Quauhcapolca no está registrada, pero su etimología nos conduce a una interpretación muy parecida a la de Cozapolca.

Quauh, es quauitl, y significa “árbol, viga, palo o castigo”, (Rémi 1997: 418).

Capol, es Zapotl, y significa “Níspero o Zapote” (Rémi 1997: 67).

Ca, es Ca, y significa “Cerca de” o Can, Lugar. (Rémi 1997: 391).

Es decir, que la toponimia Quauhcapolca podría significar:

Quauh-árbol; zapotl-Níspero; Ca-Cerca de, para “Cerca del árbol de Níspero”

Arbol de NisperosRecordemos que el árbol del Níspero da frutos que eran usados como la segunda moneda en circulación para el intercambio en los mercados indígenas, después del cacao. Estando el Cacao en poder y privilegio de los Nicaragua, el Níspero era propiedad de los Chorotegas (Oviedo 1976: 362).

Decir, que algo está cerca del árbol del níspero, o cerca del lugar donde están los árboles de nísperos, es algo así como decir, que se está cerca del dominio de los  Chorotegas. Sabemos que la comunidad de Nicaragua, estaba ubicada en el actual Municipio de San Jorge, en el Departamento de Rivas, y que entonces cuando Oviedo lo conoció estaba flanqueada por dos grandes grupos étnicos Chorotegas: Nicoya al sur, y la Meseta de los Pueblos al Oriente.

El Rio Ochomogo, probablemente servía de división entre la Nicaragua y los Chorotegas de los Pueblos.

Es decir, Nicaragua, toponimia que se acepta generalmente como “Aquí los del Anahuac” (Mántica 1982: 109), que también se dice Quauhcapolca, o “lugar cerca del árbol de Níspero”, es perfectamente compatible, pues efectivamente, la comunidad cultural de los Nicaragua que habían llegado hasta ese punto, “hasta aquí”, en la costa del Lago de Nicaragua, estaban además cerca de donde estaban aquellos cuyo árbol y fruta principal eran los Nísperos.

Tanto la toponimia Quauhcapolca usada por Torquemada para referirse a Nicaragua, como la Cozapolca, usada por Oviedo para referirse al Lago de Nicaragua, coinciden en sus interpretaciones, por lo que podemos concluir al respecto, que ambas toponimias son la misma, solamente que diferidas en el tiempo entre ambos Cronistas, para designar al Lago o al poblado de Nicaragua, obteniendo el lago los atributos del poblado.

Sin embargo, no podemos omitir que en el recuento de la Tasación de 1548, realizada en San Salvador, el Dr. Patrick Werner, no encontró el nombre de ningún pueblo con el nombre de Quauhcapolca, por lo que ha puesto en duda su existencia real. En esta Tasación se mencionan: Nicaragua, Guatigalpa, Anata, Xoxoyta, Atolgalpa o tolgalpa, Totoaca. (Werner 2009, 101-104).

Al menos, opino yo, que si existió la toponimia Quauhcapolca entre 1524-1530, no tuvo un uso muy prolongado, cayendo en desuso tempranamente.

LA TOPONIMIA XOLOTLÁN

El interés por identificar a Quetzalcóatl y a Xolotlán, en las toponimias de nuestros lagos,  queda cuestionado por  los Cronistas, cuando en sus textos aclaran con precisión que la toponimia Xolotlán está referida al territorio y poblado de Nagrando, y no al Lago, así como queda claro que ninguno de nuestros Cronistas mencionó el nombre de Quetzalcóatl para referirse al Lago de Nicaragua.

Juan de Torquemada,  cuando narra la tradición de las emigraciones Pipiles hacia Nicaragua, asegura que éstos poblaron inicialmente “adonde esta ahora la ciudad de León, o muy cerca, adonde se llama Xolotlán, en lengua de los naturales Pipiles y en lengua de Mangues, se llama Nagarando”, (Torquemada 1975: 110).

Posteriormente usaron de un ardid para despojar a los Chorotegas del  actual Istmo de Rivas, donde se asentaron definitivamente hasta la llegada de los españoles. Pero su primer asiento, según la tradición fue “donde se llama Xolotlán en lengua de los naturales Pipiles y en lengua de Mangues, se llama Nagarando”.

Oviedo utiliza el término Nagrando, sin la “a”  intercalada entre la “g” y la “r”, pero se refiere varias veces en sus Crónicas a la toponimia Nagrando: Oviedo 1976: 89, 95, 99, 192 y 290. Y en todas estas ocasiones lo hace en relación con el asiento de la Ciudad de León, costera con el lago de Ayagualo.

De tal manera que, a la Laguna Ayagualo o Laguna de León, no le dieron el nombre que ahora nosotros le damos de Xolotlán, adquiriéndolo posteriormente por la confusión entre la toponimia Nagrando-Xolotlán y el Lago mismo.  Desconozco en qué momento se ocupó por primera vez esta toponimia para referirse al Lago, hasta la fecha no he podido documentarlo.

En las culturas Mesoamericanas, las lagunas y lagos jugaron un papel determinante, como por ejemplo el gran lago que rodeaba a Tenochtitlan (Nahuas); El lago de Pátzcuaro (Tarascos); Las lagunas del Volcán Nevado de Toluca (Chiuhnauhtécatl, entre los Otomíes), donde se ofrecían sacrificios, ofrendas y ceremonias vinculadas a las deidades de las aguas principalmente. (Consultar Yolotl González 1999: 105).

No fueron la excepción nuestros indígenas, al utilizar las islas de nuestros Lagos y a éstos mismos, como lugares sagrados para las ceremonias de sacrificios propiciatorios de los teotes vinculados a la muerte, a la vida, a las aguas, a las cosechas, etc. Sus toponimias, más que reflejar a las deidades, eran un reflejo de las demarcaciones territoriales de las grandes etnias que los ocupaban: Xolotlán-Quauhcapolca-Cozabolca, o de las funciones de sus Islas: Ayagualo.

Queda por resolver si la toponimia Coabolco,  no será más bien una corrupción de Cozabolca y Quauhcapolca, por lo que deberíamos inscribirlas en este contexto de interpretación, sin pretender orientarla hacia la identificación de teotes que no han sido documentados, como  el supuesto “Coapol” o hacia teotes que si bien fueron venerados en Nicaragua, no recibieron el nombre con que se les conoce en la tradición Tolteca-Maya y Azteca, como es Quetzalcóatl-Gucumatz-Cuculcán  sino con estos nombres que distan mucho de la toponimia Coabolco.

CONCLUSIONES Y PROPUESTAS

En fin, esta no es la última palabra. El debate está abierto. Para concluir quiero dejar clara mis propuestas:

Los nombres de nuestros lagos, no se corresponden originalmente con Cocibolca y Xolotlán, esas son interpretaciones probablemente erradas de nuestros cronistas. Sin embargo, ahora son sus nombres “de pila”.

Los lagos adquirieron los nombres de regiones o pueblos originarios que estaban a sus costas:

El caso del toponímico Xolotlán, se refiere a una región o pueblo con este nombre ubicado en la región Chorotega de León Viejo. Y no podemos omitir que Torquemada pudo equivocarse, pues su información no fue de primera mano. Luego, el nombre de esta región o pueblo que podría haber caído en desuso antes de 1548 (no aparece en la tasación del 48), se le aplicó al lago. No he podido precisar cuándo se usó por primera vez para referirse al lago de Managua, pues realmente no he encontrado evidencias del uso del nombre “Xolotlán” referido al lago, en ninguno de los Cronistas que he consultado entre el Siglo XVI al XVII; sino “Laguna de León”, “Laguna de Managua”, pero nunca Xolotlán.

Probablemente el nombre de la Isla Momotombito, fue Ayagualo, que es una castellanización de la palabra náhuatl “Ayauhcalli” que traducido por Rémi significa: “Adoratorio” o “Casa de Oración”, lo cual es perfectamente compatible con el uso ceremonial religioso que tenía la Isla Momotombito. Oviedo erradamente se lo atribuye este nombre al lago.

El caso del toponímico Cocibolca, podría tratarse de una confusión entre el toponímico Quauhcapolca, que –otra vez- Torquemada menciona como toponímico equivalente a Nicaragua, dando a entender que se trata del pueblo de Nicaragua, aunque la toponimia habría caído en desuso tempranamente pues no se reporta en la tasación de 1548. En todo caso, Quauhcapolca podría significar “Cerca del árbol del Níspero”, que como sabemos era dominado por los Chorotegas.

O erradamente se le atribuye al lago el nombre de Cocibolca o nos falta información documental del siglo XVI para argumentar a favor de esta conexión entre la toponimia Cocibolca y el lago de Nicaragua.

El mismo Carlos Mantica pone en duda la interpretación de Alejandro Dávila Bolaños, “lugar de la gran serpiente o lugar de Coapol” pues no hay evidencias de una deidad denominada Coapol en la cultura Nicarao.

Los Nicaraos mencionan a Cipattoval y Oxomogo, Tamagastad, Calchitguegue, Chicociagat, como sus dioses supremos. Y a Hécat (otra de las manifestaciones de Quetzalcóatl) como dios del viento.

Tenemos un problema serio: Las fuentes no son confiables y podríamos estar “patinando” sobre arena al querer interpretar las toponimias que les hemos atribuido a nuestros lagos, basándonos en esas fuentes, que básicamente son dos: Oviedo y Torquemada. Acomodarnos a soluciones simples y fáciles, no debe y no puede ser nuestra opción.

Comparto estas propuestas y quedo dispuesto a escuchar otras opiniones.

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS.

Nicaragua en los cronistas de Indias: Oviedo, introducción y notas de Eduardo Pérez Valle, Colección Cultural Banco de América, Serie Cronistas No. 3, 1976;

Carlos Mantica y Alfonso Valle: “Toponimias Indígenas de Nicaragua”, Dr. Jaime Incer Barquero. Libro Libre, Costa Rica. 1985.

“Arte religioso de los Chorotegas y Nicaragua del Siglo XVI”. Lic. Clemente Guido Martínez. Ediciones PAVSA, diciembre del 2002.

“Diccionario de Mitología y Religión de Mesoamérica”. Dra. Yolotl González Torres. Ediciones Larousse. México.

“Diccionario de la Lengua Náhuatl”, 1era edición en español, 1977. 1era edición en Francés, 1885. Rémi.

Nicaragua en los cronistas de Indias, Serie Cronistas No. 2. Edición del Banco de América, 1975: Juan de Torquemada.

NICARAGUA EN LOS CRONISTAS DE INDIAS, SERIE CRONISTAS NO. 1, EDICIÓN DEL BANCO DE AMÉRICA, 1975: PEDRO MÁRTIR DE ANGLERÍA, PASCUAL DE ANDAGOYA, JUAN SÁNCHEZ BORTERO, BARTOLOMÉ DE LAS CASAS, FRANCISCO LÓPEZ DE GOMARA, GIROLANO BENZONI, ANTONIO DE CIBDAD REAL, JUAN LÓPEZ DE VELASCO.

“Etnohistoria de la Nicaragua Temprana”, Dr. Patrick S. Werner. 1era. Edición, Lea Grupo editorial 2009, co-patrocinio Alcaldía de Managua.

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