20 septiembre 2021

Libia enterró a once imanes muertos en un bombardeo de la OTAN

Libia se preparaba para enterrar a once imanes muertos según el régimen de Muamar Gadafi en un bombardeo de la OTAN en Bengasi, el 14 de mayo de 2011.


Por Por W.G. Dunlop | AFP – sáb, 14 may 2011
 
Libia se preparaba para enterrar a once imanes muertos según el régimen de Muamar Gadafi en un bombardeo de la OTAN en Bengasi, el 14 de mayo de 2011.
Libia enterró el sábado a 11 imanes, muertos según el régimen de Muamar Gadafi en un ataque aéreo de la OTAN, mientras el enviado especial de la ONU es esperado el domingo en Trípoli.
 
Varios centenares de libios asistieron a los funerales de los dignatarios religiosos en el cementerio de Chatia al Henchir, al este de Trípoli, a gritos de "yihad, yihad" y "Dios, Libia y Muamar", constató un fotógrafo de la AFP.
 
Los once imanes murieron la noche del jueves en un bombardeo de la OTAN en Brega (este), en el que resultaron heridas 50 personas, de las cuales cinco de gravedad, afirmó el portavoz del gobierno libio, Musa Ibrahim, en una conferencia de prensa.
 
En un comunicado, la OTAN explicó que bombardeó un centro de mando y control el viernes de madrugada, precisando que era utilizado por el régimen para "coordinar los ataques contra la población civil".
 
"Estamos enterados de las afirmaciones sobre las bajas de civiles en ese bombardeo" efectuado contra un puesto de mando en Brega "y aunque no podamos confirmar de manera independiente su validez", "lamentamos la muerte de civiles inocentes cuando éstas se producen", declaró la Alianza Atlántica en un comunicado.
 
El 1 de abril, la OTAN mató por error a nueve rebeldes y cuatro civiles al este del puerto de Brega, y el 7 la Alianza dejó al menos cuatro muertos en un ataque entre Brega y Ajdabiya.
 
El enviado especial de la ONU, Abdul al Khatib, anunció por su lado que viajará el domingo a Trípoli, a donde debe llegar a bordo de un avión militar griego, según una fuente del ministerio griego de Relaciones Exteriores.
 
Por otro lado, la línea del frente Este se estabilizó hace varias semanas entre Ajdabiya, a 160 km al suroeste del bastión de los rebeldes, Bengasi, y Brega, 80 km más al oeste en manos de las fuerzas leales.
 
En el terreno diplomático los rebeldes continuaron su ofensiva para obtener legitimidad a nivel internacional y levantar fondos.
 
Estados Unidos se abstuvo el viernes de reconocer diplomáticamente al Consejo Nacional de Transición (CNT), órgano político de los rebeldes libios, pero lo consideró no obstante "un interlocutor legítimo y creíble" durante la visita del dirigente Mahmud Jibril, "primer ministro" del CNT a la Casa Blanca.
 
Mahmud Jibril, "primer ministro" del CNT, se entrevistó el sábado en París con el presidente Nicolas Sarkozy. Es la segunda vez que Jibril es recibido por Sarkozy.
 
El 10 de marzo, en su primera visita, Francia reconoció oficialmente al CNT como "representante legítimo del pueblo libio" y decidió enviar un embajador a Bengasi. Después, otros cuatro países reconocieron al CNT como interlocutor legítimo: Italia, Qatar, Gambia y Gran Bretaña.
 
El ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, pidió en una entrevista publicada este sábado por el periódico árabe Al Hayat, intensificar la presión militar sobre el régimen de Gadafi que, estimó, está terminado y que su final es "cuestión de semanas".
 
En el ámbito militar, los rebeldes, impulsados por la toma del aeropuerto de Misrata (oeste), hicieron retroceder el viernes a las fuerzas de Gadafi.
En cuanto a la ayuda humanitaria, la fragata rumana "Rey Ferdinando", que vigila el respeto al embargo sobre las armas impuesto a Libia, asistió durante la noche del jueves a unos 150 africanos que se encontraban a bordo de un barco a la deriva luego de zarpar desde Misrata, anunció el sábado el ministerio de Defensa en Bucarest.
 
Libia se preparaba para enterrar a once imanes muertos según el régimen de Muamar Gadafi en un bombardeo de la OTAN en Bengasi, el 14 de mayo de 2011
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Casa de bin Laden en Pakistán era refugio, prisión y hogar
Por: CALVIN WOODWARD |
 AP – Sábado, 14 may 2011
 
Fotografía de archivo del jueves 5 de mayo de 2011 en la que residentes y reporteros rodean la casa donde el líder de al-Qaida Osama bin Laden fue muerto por un comando especial de Estados Unidos en Abotabad, Pakistán. (Foto AP/Aqeel Ahmed)
Rodeado por el bullicio de sus múltiples familias dentro de paredes altas que le daban refugio en una casa con una apariencia de prisión, Osama bin Laden trabajaba sin cesar en una computadora, dictando directrices a su imperio terrorista, disperso y atribulado.
 
Bin Laden instruía a los miembros de al-Qaida y sus afiliados: ataques que causaran un gran número de víctimas, pero en su mayoría fueron golpes de menor escala.
 
La información de espionaje más reciente incautada en el escondite de bin Laden ofrece un cuadro complicado del fugitivo, por un lado comprometido profundamente en la violenta misión de su vida, pero por el otro algo cansado y distraído.
 
En el interior del recinto en la ciudad paquistaní de Abotabad, el líder extremista se mantuvo ocupado en confabulaciones, ensayando y grabando mensajes de propaganda, y enviando mensajeros a cibercafés remotos para que mandaran desde allí sus correos electrónicos guardados en memorias flash.
 
Para los agentes de Estados Unidos, la información hallada en la casa de bin Laden muestran que él estaba ocupado tratando de planear las operaciones de al-Qaida luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
 
A pesar de ello, bin Laden estaba desconectado de su organización en tiempo real, sin teléfonos ni internet en su escondite, y con sus seguidores bajo una cacería constante. Parecieran faltar los elementos esenciales de una función de mando y control desde Abotabad.
 
Y para un hombre que trabajaba desde su casa, parecía haber muchas distracciones.
 
Los comandos especiales de Estados Unidos que le dieron muerte a él, a un hijo adulto y a otras dos personas el 2 de mayo encontraron 23 menores de edad y nueve mujeres (inclusive tres de sus esposas) en la casa de tres pisos, semioculta detrás de paredes manchadas.
 
Tan extraño como puede ser, pasó los últimos meses rodeado de decenas de niños, por lo que cualquier idea de tranquilidad doméstica es probablemente una exageración.
 
Desde antes de que fuera terrorista, este hombre vivió con su familia sin aire acondicionado o un refrigerador bajo el calor sofocante.
 
También dejó que sus propias mascotas fueran usadas por sus combatientes en experimentos con gas venenoso, obligó a su familia a excavar zanjas y dormir en ellas al acampar en el desierto, de acuerdo con un hijo y otra esposa que colaboraron en el libro "Growing Up Bin Laden".
 
Hasta ahora, los servicios de espionaje que han hecho un análisis inicial de las 100 o más unidades de memoria y las cinco computadoras decomisadas durante la incursión en el complejo no han identificado objetivos específicos ni planes de próximos ataques.
 
Tampoco han hallado evidencia de que bin Laden haya sido capaz de coordinar los tiempos de los ataques por parte de los seguidores de al-Qaida en Pakistán, Yemen, Argelia, Irak y Somalia, ni de que haya estado detrás de un malogrado atentado contra un avión con destino a Detroit en la Navidad de 2009 o el casi exitoso ataque contra aviones de carga rumbo a Chicago y Filadelfia.
 
De hecho, se desconoce exactamente qué más pudo bin Laden realizar por su yihad después de los atentados del 2001, que no fuera seguir vivo y esconderse durante casi una década. Eso en sí fue toda una hazaña, pero no logró repetir la cifra de muertos estadounidenses que quiso hasta el final.

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