31 julio 2021

“La Navidad es la fiesta del gran intercambio: los dones del cielo que vienen a nosotros, habitantes de la tierra”

 

 
*“Celebrar la Navidad es celebrar el intercambio de lo humano con lo divino”
* Navidad se introduce en Nicaragua “por obra de la primera evangelización promovida por los frailes de San Francisco”
*“La misa del Gallo, ya es historia” y la Navidad en Familia “es un mito”
* El pase del Niño Dios
* El primer pesebre, Belén, o Nacimiento
*“El incienso representa la oración de los fieles, que de la tierra sube con suave fragancia…”
* Música navideña propia de Nicaragua
*“Vamos perdiendo, por esa transculturización, la esencia de nuestra Navidad en Nicaragua”
* Los nacimientos
* Sor María Romero y la Navidad
* Malinchismo del nicaragüense
* Navidad anglosajona
 
Departamental 
Granada, Nicaragua
Sábado 20 Diciembre 2014
Augusto Cermeño
 
Hablando sobre la Navidad para LAVERDAD, el padre Mario Campos, párroco de la Iglesia de San Francisco, dijo que “la Navidad es la fiesta del gran intercambio: los dones del cielo que vienen a nosotros, habitantes de la tierra”.
 
Dijo que “el mejor regalo, el más grande don: es la persona del hijo de Dios hecho Hombre como nosotros. La segunda persona es la Santísima Trinidad, deja un momento su gloria, para compartir con nosotros algo que un escritor sagrado bellamente decía: el riesgo de ser hombre”.
 
Explica el padre Campos que “vivir en carne mortal entraña riesgos, incertidumbres, pero también grandes satisfacciones, el ser humano es una persona, un proyecto continuo, permanente. Nada está acabado ni perfeccionado en nosotros sino que la gracia de Dios es la que va perfeccionando nuestra condición”.
 
Se refirió a “la lectura segunda de la carta que San Pablo escribe a su discípulo Tito, y que se proclama en la noche Santa de Navidad, dice: ha aparecido la gracia de Dios, que nos enseña a vivir una vida sin religión, que nos enseña a vivir una vida no irreligiosa sino en religión”.
 
Dice que “en los hermanos separados, muchas veces el gancho publicitario es yo te vengo hablar no de ninguna religión, te vengo hablar en nombre de Dios, él me envía. La palabra religión viene del latín “religio”, que significa estar atado o unido a algo. Que si los seres humanos estamos atados y unidos a Dios ¿a quién vamos estar unidos? No tenemos una referencia”.
 
Agrega que “ese Dios eterno, ese Dios sin principio ni fin, quiere ser hombre, y como hombre quiere parecerse a nosotros en todo, menos en el pecado”.
 
Concluye, “por lo tanto, celebrar el nacimiento del mesías, que ya vino una vez y para siempre en la humildad de nuestra carne, hace 2014 años, exactamente. Pero yo le pongo, por ejemplo, los niños a los demás, ¿a quién de nosotros no nos gusta que nos celebren el cumpleaños? Pues yo creo que a Dios también”.
 
Explica que “no es un simple cumpleaños, de la manera humana: con un pastel, unas mañanitas y lo demás, sino que es celebrar la fiesta en que el cielo y la tierra vuelven a restablecer la amistad original que existía”.
 
Esto se explica “porque cuando el hombre dice no, libremente, a la gracia de Dios, hablando de la libertad como uno de los dones más grandes, el hombre mismo se auto condena, Dios no condena a nadie, él nos da libre albedrío y libertad, que se convierte muchas veces en libertinaje, por el mal uso que hacemos de ella”. 
 
“Celebrar la Navidad es celebrar el intercambio de lo humano con lo divino”
 
Eso nos dice el sacerdote católico, quien nos habla de “un Dios que se rebaja en las alturas para enaltecer a un hombre que vive en las bajuras”. 
 
Navidad se introduce en Nicaragua “por obra de la primera evangelización promovida por los frailes de San Francisco”
 
El padre Mario Campos, destacó en amplia entrevista con LAVERDAD, que la Navidad “se introduce como fiesta por obra de la primera evangelización promovida por los frailes de San Francisco”.
 
Dijo que el legendario monje Francisco de Asís “vive en la Europa de la alta edad media, donde la iglesia oficial, la iglesia jerárquica está un tanto separada del ser y quehacer del pueblo. El pueblo sencillo miraba a los dignatarios eclesiásticos como algo inalcanzable, como algo demasiado especial, como algo a lo cual había que rendir pleitesía, nada más”.
 
Dijo que “mucha de la gente humilde estaba lejos de la iglesia. Con toda la historia que conocemos de Francisco, que convalece de unas heridas, que tiene unas revelaciones maravillosas, de parte del Señor, donde el crucifijo de San Damián le dice: Francisco ve y repara mi iglesia”.
 
El Santo “en un primer momento creía que era reparar las iglesias, las ruinas de una iglesia material, pero no, era reformar, reparar la iglesia desde los cimientos, desde la raíz. Entonces él propone, frente aquel Cristo todo poderoso de la edad media, el pantocrátor de los griegos, es decir, el todo poderoso. El propone un Cristo humilde, humanado, sencillo, que comparte todo con nosotros”.
 
Es por esta razón que “los frailes franciscanos nos enseñan a elaborar el pesebre, a cantar villancicos, a sacar las posadas, los Nueve Días, que desgraciadamente en nuestra Granada eso se ha perdido”.
 
Explica que “la Navidad en Nicaragua, corremos el riesgo de perderla en su esencia nicaragüense: alegría tropical, fiestas que se celebran hacia afuera, no hacia adentro. Porque el mismo calorcito, aunque sea diciembre nos hace salir a la calle, quemar nuestras candelas romanas, platicar con el vecino, la butaqueada, los cantos…”.
 
Aclaro que el árbol de Navidad “no es de nuestra tradición es importando junto con el Santa Claus. Ahora, en nuestra Navidad, el gran ausente es el Niño Dios y el gran presente es un viejo barbudo, timbón, con una risa medio idiota, que no te dice nada, porque no es el hijo de Dios…”.
 
Ha sido tan corrupta la tradición, ahora, que “a mucha gente, muchos chavalos de este tiempo, vos le preguntas que celebramos y le vas a oir decir a Santa. Y Santa Claus es una invención de los países nórdicos, de otra cultura, con un gran mercantilismo detrás. Entonces, el gran ausente de hoy es el Niño, el Niño que Francisco de Asís lo presenta humanado, tomando nuestra carne, nuestra condición para elevarnos y enaltecernos. Un Dios que se rebaja dese las alturas para internarse en las bajuras y enaltecer”.
 
“La misa del gallo, ya es historia” y la Navidad en Familia “es un mito”
 
Sobre “la Misa del Gallo”, el padre Campos nos dijo que “la Misa del Gallo ya es historia. En el sentido de que hoy, por las exigencias del, dizque, la vida moderna, es raro el sacerdote que a las doce en punto comience…”.
 
“Porque eso se llamaba, porque a las 12:00 en punto canta el gallo, anunciando la alborada que ya viene. Pero ahora, con tanta exigencia moderna, la gente se va a celebrar. Ahora la gran moda de los ricos es irse al mar en navidad. Los jóvenes se van a las discotecas”, revela el sacerdote. 
 
Agrega que “ese cliché que te venden, de que la navidad en familia, es un mito totalmente. Es rara la familia que asiste a una misa, a las 7 u 8 de la noche. Aquí en el templo de San Francisco es a las 7 de la noche, el 24 de diciembre, es cuando más se llena la iglesia”.
 
El padre Mario nos revela que conoce a “párrocos que desde las 6 de la tarde están celebrando la Navidad. Muchas veces la gente es tan simple que ven no el significado a la Noche Santa”.
 
Dice el sacerdote que “hay un villancico español, muy bello, que dice no, la Noche Santa no la debemos dormir. Y celebrar la Navidad, es decir, reunirnos con las sombras de la noche. Eso es hacer los primeros preparativos a la Gran Noche de Pascua de Resurrección”.
 
Explica que “por eso, hasta hace poco tiempo, la gente decía en Navidad: ¡Felices Pascuas! Y es como adelantando Pascua: viene del latín, pascha, que significa el paso del Señor en medio de su pueblo”.
 
Indica que “así como la Navidad la llenamos de luces, mucho color y alegría, la Pascua, recordemos, que es fiesta de luz es de resurrección. Entonces, celebrar la Navidad es empezar hacer los primeros preparativos que nos llevará a la Gran Noche Pascual, que es nuestra fiesta primordial como cristianos. La Pascua de Resurrección es lo más grande que podamos celebrar”.
 
El pase del Niño Dios
 
Los primeros preparativos para la Pascua de Resurrección “es la Noche Santa de Navidad. Una noche muy particular porque en los pueblos todavía conservamos lo que se llama el Pase del Niño Dios. El niño tiene su novenario, temprano. El pase de aquí es en la tarde, con el sol todavía”.
 
Según el Padre Mario, “el pase del Niño Dios se instituyó desde tiempos de los frailes franciscanos. Los frailes instituyen algo que se llama “pastorela”, que en otra parte se llamaba auto sacramental. En los atrios de las iglesias, vestían niños o jóvenes, a la usanza hebrea y recreaban el hecho del nacimiento del Señor”.
 
El primer pesebre, Belén, o Nacimiento
 
Era “la peregrinación de María y José, buscando un lugar donde ella pudiera parir a su hijo, que es la posada, porque San Francisco, en 1221, gran devoto de la humanidad, del nacimiento de Cristo, alquiló una pareja de niños, los vistió de virgen, de San José, y en el bosquecito, cerca de la iglesia, fue el primer nacimiento viviente y no con velas, los pinos, los abetos. Alquiló una mulita, un buey, un niño recién nacido. Y cuando la gente salió de la misa, la gente lloraba de la admiración”. 
 
Dijo que “ese es el primer pesebre, Belén, o Nacimiento, como se le llama aquí en Nicaragua, en el Bosque de Gresho, cerca de Asís, en vida todavía San Francisco. De ahí viene la costumbre de los frailes, de enseñarnos hacer el pesebre, lo que estamos haciendo ahorita en San Francisco y creo que en todas las demás iglesias está”.
 
Considera que “el pesebre es una catequesis viviente. Cuando la gente no podía leer y escribir, en aquellos tiempos, había mucha incultura y la educación era privilegio solo de los nobles. La gente aprendía, a como San Pablo enseña: la fe entre por el oído y también por la vista”.
 
Era “el recurso de lo sensible: signos símbolos e imágenes. Recuerde que en nuestra iglesia católica los símbolos son esenciales. En las iglesias de los hermanos separados, basta con una biblia nada más, porque para ellos solo palabra de Dios. Entre nosotros, signos y símbolos, cuando cumplen su cometido nos ayudan a entrar en ese misterio insondable, que es el señor”.
 
Sacerdote quemando incienso y rodeando el altar: “el incienso representa la oración de los fieles, que de la tierra sube con suave fragancia…”
 
El padre Mario Campos hizo referencia al significado del incienso, que “representa la oración de los fieles que de la tierra sube con suave fragancia. Un niño que no ha sido catequizado, una vez me preguntó ¿por qué usted fumiga? Ahí donde va, el altar, dentro de su inocencia…”.
 
Considera que “el signo y el símbolo son esenciales. A los niños le debe explicar esto sus catequistas, padre, su madre, pero para eso hay que comenzar a llenarse, porque nadie puede dar de lo que no tiene”. 
 
Música navideña propia de Nicaragua
 
El sacerdote trajo a colación la música navideña “propia de Nicaragua, llamado el son de Pascua. Solo don Alejandro Vega Matus compuso más de 80. Existe el Villancico, que es música con canto. Aquí en Granada, confunden la palabra villancico con la música de viento que le tocan a la Inmaculada cuando la voltean casa por casa. Eso no es villancico, el villancico es solo de Navidad, no es para la Virgen”.
 
Explicó que la música de viento “son sones de pascua o cantos a la Virgen interpretados por una banda musical, pero no, en el término exacto, la acepción no es villancico…”.
 
Dijo que los frailes franciscanos “nos enseñaron a cantar villancicos, algunos muy bellos, de autorías hasta de granadinos. Manuel Ibarra, compositor que era leonés, padre de don Guillermo Ibarra, excelente músico de él compuso nada menos que “Ese cabellito Rubio” que es un himno: Chavalito primoroso, chiquitito y picarón, que bonito el muchachito…”.
 
Campos agrega que ese villancico “habla de los bosques de Nandaime, del Plan de Las Flores del Mombacho. Un canto con un tipismo, como una maravilla, con una descripción de nuestra naturaleza, de nuestro ser, de nuestro quehacer, impresionante”.
Lamentó que “ahora nos meten un montón de cantos raros. Hasta los mal pensados dicen, padre, usted sabe que hay un villancico que cantan los borrachos”. El sacerdote pregunta ¿cuál es ese villancico? Y le responden: beben y beben y vuelven a beber, “así como en forma humorística” nos cuenta el cura de la iglesia de San Francisco.
 
También la canción de “El burrito sabanero” “y peor aún si nos meten el inglés, el gingo bell y el no sé qué y aquellos cantos tristes. El Burrito Sabanero nunca me ha gustado. En Nicaragua tenemos cientos de cantos que se han perdido”.
 
Dijo haber escuchado en un rezo, en Granada, “algo que se llama “Mi nenito nene”, es bellísimo, con una música preciosa, todos de autores nacionales. Les estoy dando el dato, interesantísimo para mí, porque se creía que “El colochito, Cabellito rubio”, era anónimo, es don Manuel Ibarra el autor, padre de Guillermo Ibarra”.
 
“Desgraciadamente nuestros músicos viejos, como dice el pueblo, se mueren, y los nuevos, no les interesa, salen a chicherear nada más, que me perdonen por lo que digo, pero se saben una nota, solo al oído y ya. Ya no hay la mística del ensayo, de la preparación, el maestro de capilla. Ahora nuestras iglesias están llenas de coritos que cantan cosas raras nada más…”.
 
Considera que estos músicos en la Navidad actual, “es más bulla guitarra, de tambores, de alboroto, de batería, que cantar con sentimiento. San Agustín decía: el que canta reza doblemente”.
 
“Vamos perdiendo, por esa transculturización, la esencia de nuestra Navidad en Nicaragua
 
El padre Mario Campos considera que “vamos perdiendo, por eso de la transculturización, la esencia de nuestra Navidad en Nicaragua”. Habló de esa Navidad “del pesebre, de los sones de pascua, de los pitos de barro con agua, para que suenen como pajaritos, que ya cada vez no se ven más, ahora solo se venden como recuerdo de turistas en Granada”.
 
Lamenta que “a la gente le da vergüenza llevar panderetas a las iglesias. Muchas cosas hemos perdido. La misma gastronomía, en Navidad. La gente prefiere comerse un pavo de importación, insípido, a nuestra riquísima gallina rellena, los que puedan, porque ya que estamos enfermos no podemos darnos ese deleite. La gente prefiere comerse un pastel desabrido de frutas de navidad, a nuestra riquísima sopa borracha con “Pío Quito”, son cosas de antologías, buenísimas”.
 
Considera que radios como “Radio Mujer”, “ahora que radio Güegüense, lamentablemente fue cerrada se perdió un ícono para la cultura en Nicaragua. Pero Radio Mujer todavía pone los sones de pascua, los cantos de toda la vida”.  
 
Los nacimientos
 
En referencia a los nacimientos, el padre Mario Campos nos trajo al recuerdo que “en Granada era muy típico, sobre todo en las casas del centro, el cuadro del sagrado corazón presidiéndolo todo, con su bujíllita encendida día y noche y al Camarín con lo que llamamos “El Misterio”.
 
Explica el misterio del conjunto de María, San José y el Niño, “por qué la Navidad es un misterio. Tu mente y la mía no pueden entender como Dios siendo tan grande y dueño de cielos y tierra, quiere encarnarse en algo tan débil, pequeño e inocente, como es un niño”.
 
“Por eso nuestro pueblo, aunque no sepa mucha teología, o no supieran antes, con mucho sentido común a esas imágenes guardadas en los camarines, con vidrio para que no se empolvaran, le llamaban “El Misterio”: la Virgen San José y el Niño”, indicó.
 
Dijo que esos “son signos y símbolos que nos ayudan a entender más la Navidad”.
 
Sor María Romero y la Navidad
 
El sacerdote hizo referencia a la vida de la beata granadina Sor María Romero, en el sentido de que “todavía están en la casa natal, de Sor María, las imágenes originales del pesebre que doña Ana Meneses Blandón, su madre, colocaba”.
 
Doña Ana “ponía la Virgen, San José, el Niño, lo que llamaban antes los juguetitos del niño en el suelo y dicen que la señora, mamá de Sor María, la beta Romero, se extrañaba de que todos los días encontraba, al pie del pesebre: basuritas, cositas sucias…”.
 
Según esta anécdota relatada por el padre Mario: un día ella – doña Ana- se esconde, detrás de unas columnas del corredor de la casa o en la sala y ve a la niña, Sor María Romero, predestinada por Dios desde el principio, llevando pequeña basuritas y desperdicios, poniéndolos al pesebre…”.
 
Doña Ana le pregunto: ¿qué estás haciendo, mi hija? Y la respuesta de la niña fue: “cuando yo sea grande, voy a llevar a los pies del Señor, -y me emociono cuando digo esto– a lo que no cuenta el mundo, a lo que el mundo desprecia, a los pobres, a los pequeños, a los sencillos. Y nosotros sabemos cómo fue la vida de ella…”.
 
“Ella es grande y está a pasos de proclamarse santa por esa caridad y amor con los pobres. Desgraciadamente, son pocas las casas en Granada donde se pone un pesebre digno. Las mismas iglesias”, comentó.
 
Dijo que en la Iglesia de San Francisco “nosotros nos esmeramos. El pesebre para mí, es el regalo que yo doy a las personas que vienen aquí a celebrar conmigo. Es mi obsequio de cada año. Lo hago con mucho cariño, con elementos totalmente naturales: pacas de zacate que te venden en Nandaime, piedra volcánica del Volcán Masaya. Las imágenes son de Juan Ramón Silva (1905), un escultor granadino, madera semi rustica…”.
 
Es un pesebre que representa la humildad del Señor y el ambiente, “porque aquí nosotros ponemos un pesebre, que es la virgen y San José con el Niño. Ponemos una escena de Navidad”.
 
Este año la escena de Navidad, en San Francisco “es la Virgen Bordando, por aquello del canto del colochito rubio. San José era carpintero y la virgen costurera”. 
 
Malinchismo del nicaragüense
 
Volvió a comentar y criticar ese malinchismo del nicaragüense, “que nos encanta andar imitando, cogiendo lo de afuera, lo raro y despreciamos lo autóctono. Eso se llama malinchismo, por doña Suche Malinche, que era la aliada de Hernán Cortez, para exterminar su propia raza”.
 
Agrega que “cuando una persona destruye lo propio y exalta lo de otro país, se llama malinchista, la maldición del Malinche, que nos acompaña como latinoamericano, desgraciadamente y tenemos que quitarnos ese lastre”.
 
Lamentó que seamos “colaboradores del extranjero, replegarnos a lo extranjero, imitando, y mal, muchas veces al extranjero. Vemos hasta el ejemplo de los chavalos: la pasión por el futbol. En Nicaragua toda la vida se jugó beisbol”.
 
Ve con asombro que la juventud “ahora hasta se pelean por el Barza, el Madrid, se apasionan…”. Cree que “tenemos que defender lo nuestro y promover lo nuestro”.
 
Navidad anglosajona
 
Habló de “la Navidad anglosajona, como una Navidad de puerta cerrada. Lo típico es una viejita tejiendo, al lado de una chimenea, muriéndose de frío, los copos de nieve en la ventana. Y la musiquita: tiii, titintin, todo aquello melancólico. La Navidad en Nicaragua es una Navidad alegre, de triquitracas, de pitos, de cachos en la madrugada, de cohetes, del pase del Niño que se lleva a la iglesia: es otra cosa”.
 
Dio bendiciones a Dios “porque todavía hay personas que conservan la tradición, porque todavía hay gente que levanta sus pies y hace camino para encontrarse con este regalo, el más grande que Dios ha hecho a la humanidad, como es entregarle su propio hijo”.
 
El padre Mario está convencido de que “Cristo no nace por generación espontánea ni tampoco ha bajado del cielo, como el Challanger, como marciano. Su nacimiento fue preparado, miles de años por los profetas, sobre todo por el último de los grandes profetas: Juan el Bautista”.
 
Dijo que es “por eso, que el adviento que hemos iniciado el 30 de noviembre, son 4 semanas que representan todo ese tiempo largo, cuando la humanidad estaba sumida en tinieblas, enemiga de Dios, hasta que brilla la luz en Belén”.
 
Le resulta interesante “expresarnos y saber que todas esas luces que se colocan en la casa, en árboles, en las entradas, en todas partes, obedecen a eso: la Navidad es la fiesta de la Luz. Sobre las tinieblas del mundo brilló una gran luz, por eso, en sentido teológico iluminamos las casas, ponemos instalaciones…”. 
 
“Todo tiene su sentido, pero como me decías bien, Cermeño, desgraciadamente la transculturación y el comercio, han convertido la Navidad en una gran fiesta de cambalache, hablando en buen nicaragüense”, concluye Campos.
 
Resuenan en sus oídos los anuncios publicitarios en los que la felicidad es “comprar un televisor de 500 pulgadas. Estoy exagerando, a lo mejor alguien lo mandó hacer. Entonces ¿si no me compro un televisor voy a ser infeliz en Navidad? 
 
Un tanto apesarado, el padre Campos nos dice que “en esencia, la Navidad nicaragüense se nos está escapando de las manos, en ritmos, en sabores, en colores, en costumbres porque la globalización, que no es mala cuando se sabe asumir y llevar…”.
 
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