Granada, Nicaragua
Augusto Cermeño

Fueron miles y miles de jóvenes estudiantes de secundaria y universitarios los que fueron y regresaron, bajaron de las agrestes montañas con su frente en alto, orgullosos del deber cumplido, de dar su granito de arena para liberar a obreros y campesinos del odioso yugo de la ignorancia.
El sacrifico fue grande, no fue nada fácil haber logrado no solo vencer a la sucia y asquerosa ignorancia, sino que antes de todo vencer las grandes dificultades que se presentaron durante 6 meses de lucha permanente, bajo el ataque feroz de los mosquitos, la humedad, la lluvia permanente, las serpientes, las fieras de la montaña que en cualquier recodo podían atacar.
Los valientes alfabetizadores, verdaderos héroes de la educación y la cultura nicaragüense, dormían en cualquier parte, en un petate, en una hamaca, en un tapesco, o en una banca, pero no se rindió.

Cuando bajamos de las montañas, cuando debíamos regresar, muchos, que se quedaron para echar raíces en la montaña y se marcharon de la montaña para establecerse en la ciudad e hicieron familia.
Otros regresaron a casa con algún trofeo propio de la flora y fauna: una lorita, un monito, una ardilla, un cusuco, una guardatinaja, una culebra domesticada, un perro, un chancho, una tajona, un sombrero, una liebre, un gato, un bastón rustico de madera preciosa, una gran melena y muchos piojos, porque en los ríos y quebradas de las montañas abunda el piojo. Te bañas tranquilamente y poco tiempo después te da una picazón brutal.
De modo que muchos, por no decir la mayoría, debieron adoptar una de dos medidas: rasurarse a ras (totalmente pelón) o meterse un buen piojicida.
Nos fuimos alegres y regresamos felices del deber cumplido

Cuando nos fuimos a la montaña con el mensaje del saber, había tanta disposición y optimismo, que algunos iban preparados con sus botas especiales, su hamaca impermeable, sus medicinas preventivas para la gripe, repelentes y otras cosas más. Algunos padres con posibilidades económicas prepararon bien a sus hijos.
La gran mayoría se fajó con el equipo que entregó la Cruzada Nacional de Alfabetización” uniformes, hamacas de sacos macen, mochilas de tela fuerte y zapatos, básicamente. Esto bastó para la gran mayoría de los valientes soldados del Ejército Popular de Alfabetización.
El regreso, la carga fue más grande, por los “trofeos de guerra”, las mascotas y los regalos que los muchachos recibieron de sus familias. Muchas familias campesinas adoptaron a los alfabetizadores como su fuera sus hijos, y en medio de su humildad, de sus escasos recursos, daban de comer a los hijos “adoptivos”.
Rio San Juan: Primer Territorio Libre de Analfabetismo

Era como el último lugar de Nicaragua, tan apartado e inhóspito como el Departamento de Zelaya, ahora conocido como Zelaya Norte y Zelaya Sur.
Río San Juan tiene una longitud de 200 kilómetros, nace en el Gran Lago Cocibolca y desemboca en el mar Caribe.
Un poco de Historia
En 1524 Hernán Cortés le envió una carta al Emperador Carlos V de España, exponiéndole: “El que posea el paso entre los dos océanos podrá considerarse dueño del mundo”.
Esas palabras fueron grabadas en piedra y determinarían, en gran manera, el destino de Nicaragua. Fueron docenas de expediciones las que salieron a la búsqueda del codiciado estrecho dudoso que conectara Océano con Océano. Ese mismo año inició la colonización de Nicaragua, con la fundación de las ciudades de Granada, en Oriente, y de León en Occidente.
Río San Juan de Nicaragua, fue navegado por el conquistador español Ruy Díaz, quien fracasó en el intento de explorarlo pero le dio el nombre de El Desaguadero. Catorce años después, el capitán Alonso Calero, al mando de 139 hombres, de los que sobrevivieron solamente 9, realizó la expedición iniciada en 1538 y la bautizó con el nombre de San Juan, debido a que tomo posesión del territorio el 24 de junio de 1539, día de la festividad de San Juan Bautista.

Viendo la importancia geoestratégica del río, los españoles fundaron San Carlos, actualmente puerto lacustre y cabecera departamental del Departamento de Río San Juan. Posteriormente el río facilitó actividades comerciales entre las colonias españolas de Nicaragua, Costa Rica, la Habana, Cuba, Cartagena de Indias, Colombia y otras islas del Caribe.
Nicaragua llegó a ser codiciada por las potencias imperiales de la época, por el potencial de sus recursos naturales, pero principalmente por la posibilidad de aprovechar el curso del caudaloso río San Juan de Nicaragua, como ruta de tránsito entre el Atlántico y el Pacífico.
No solo los españoles usaban el río, también corsarios y piratas invadían San Carlos para saquear las riquezas, el oro y otros objetos valiosos de Granada. Igualmente se llevaban a los indígenas como esclavos. Los españoles fortificaron la región, levantando una gran fortaleza llamada El Castillo de la Inmaculada Concepción, donde se resistió la invasión de corsarios, piratas, indígenas misquitos y las incursiones inglesas. En un de ellas participó el joven teniente, futuro almirante inglés Lord Nelson, quien definió la importancia del lugar como estratégica “para partir en dos el dominio español en América”.
La Ruta de Tránsito que vio Mark Twain

Un extracto de lo que escribió Mark Twain: "Las perspectivas cambiantes de Río San Juan van renovando siempre el paisaje exuberante de la zona; los meandros y parajes por los que solíamos pasar presentan cada día nuevas maravillas que podían ser, elevados muros de follaje, brillantes cascadas de enredaderas que caen desde ciento cincuenta pies o más para confundirse con la hierba del suelo, bellísimas cataratas de hojas verdes puestas unas sobre otras como escamas de pescados, inmensas murallas macizas de selva virgen, y luego al avanzar mirábamos un nicho vegetal como ventana gótica, con columnas y diversidad de figuras bellas y curiosas."
Los alfabetizadores de esta zona del país, venimos de una de las piezas más relevantes de nuestra historia, un área estratégica de Nicaragua, tan ambicionada por nuestros vecinos del sur.
Disputa de navegación y el Tratado Caña-Jerez
El Tratado fronterizo Caña-Jerez (1858) atribuyó la margen norte y el dominio y sumo imperio sobre las aguas del río San Juan a Nicaragua y la margen sur -a partir de cierto punto- a Costa Rica y le otorgo derechos perpetuos de navegación con objetos de comercio, de un tramo del río que va desde 3 millas de El Castillo hasta la desembocadura.

En fin, esto es nuestra Nicaragua y debemos apreciarla y defenderla de quienes por ambiciones hegemónicas geoestratégicas quieren cercenarnos esta arteria vital de nuestra bella Nicaragua.
Los alfabetizadores llegaron aleccionados, en su mayoría, de la importancia de la región, porque la vieron, vivieron en esas agrestes montañas que muy bien describe Mark Twain.
Los pedacitos de recuerdos que trajeron a sus casas, en Masaya, Rivas, Granada, Carazo y Managua, les permitieron fortalecer sus lazos con su gente, gente sencilla, acostumbrada a vivir de la caza, la pesca y la agricultura menor.
La salida nuestra, 2 mil muchachos alfabetizadores, con muy escasas bajas, sobre todo por problemas de salud, más que por deserción, nadie las notó. Hubo una baja mortal, por ahogamiento, que resulta doloroso registrarlo y fue muy sonado en el país.

La embarcación salió hacia Granada al anochecer del 23 de agosto de 1980 y al amanecer del 24, aún un poco oscuro, cuando el sol lucha por saludar nuestro sagrado terruño, a lo lejos, vimos las luces de la ciudad y, por supuesto del muelle y Plaza España.
El resto fue el recibimiento de los granadinos, los miles de padres de familia, los niños, los alfabetizadores que irradiaron con la cultura del saber tanto dentro de la ciudad como en sus alrededores y en las comarcas.

Hubo un acato en la Plaza de la Independencia, donde los granadinos se concentraron, llenando cada espacio de la plaza y parte del Parque Central. En ese lugar nos recibió Oscar, el Secretario de la Juventud Sandinista 19 de Julio, quien por cierto no era granadino, era importado de otro Departamento, que creo es Managua. Por los que entramos a la ciudad, me toco hablar y esto me emocionó mucho porque tuve la oportunidad de construir, de dirigir, de organizar y de tener resultados interminables días y noches de desvelo, de mucho sacrificio, que nos dio como resultado un Río San Juan, Primer territorio libre de analfabetismo.
1 comentario en «Jóvenes y no muy jóvenes conmemoran el 32 Aniversario del retorno de la gran batalla victoriosa contra el analfabetismo»
Me trajo tantos recuerdos inolvidables!!! Yo estaba en Suecia recien llegado como refugiado polìtico de la dictadura terrorista en Uruguay , . Por finales del 79 enla ciudad de Lund recibimos al Compañero Enrique Schmidt ,que nos vino a infornar del proceso revolucionario y de la Campaña de Alfabetizciòn. En Mayo del 80 ya estaba yo llegando a Managua con mi documento de viaje de l Acnur/ . La Canpaña ya habìa empezado por lo que nos dieron una preparaten acelerada y fuimos enviados (la mayoria mexicanos, panameños, costarricences) a zonas que el censo no habia llegado en las selvas Ahi me unì uns Brigada de Alfabetizacion y caminamos un dia y medio desde San Rafael del Norte hasta la comarca de Loma Azul…..El resto se parece en mucho a lo relatado por este compañero. Nicaragua su Pueblo me robó el corazòn para siempre!