18 octubre 2021

Falleció el poeta Chepito Cuadra

José Cuadra Vega con su musa doña Julia Robleto.

 

Dedicó su vida a escribir sobre el amor, entre ellos el célebre texto Poemas para Doña Julia, su musa con quien vivió 77 años, es un caso de romance lírico excepcional en Latinoamérica.
 
José Cuadra Vega con su musa doña Julia Robleto.
LA PRENSA/ARCHIVO.
 
Por Arnulfo Agüero
 
Después de batallar con el tiempo, las enfermedades y la soledad ante la reciente perdida de su musa Doña Julia, el "Poeta del buen amor" José Cuadra Vega, de 97 años falleció hoy a las 4:30 am en su casa de la colonia Centroamérica, informó Julia Cuadra, su hija.
 
Su vela se realizará hoy en la funeraria Don Bosco a las 5:00 p.m., y para mañana (sábado 17) se espera una misa de cuerpo presente a las 9:00 a.m.; posteriormente será enterrado en el Cementerio General de Managua, dijo Danilo Aguilar Cuadra, sobrino del centenario bardo.
 
Chepito, Orden Carlos Garzón, nació en Granada el 21 de febrero de 1914, y falleció este viernes 16 diciembre del 2011, en Managua. Se casó con Julia Robleto, su eterna musa con quien procréo a Julia, Argentina y José.
 
Su poética toca temas del amor a la mujer, madre, amigos y amor divino, los que dio a conocer en sus libros Poemas para Doña Julia, el Canto a la Virgen Pájara María, y sus últimos poemas reunidos en la Antología Poemas para Doña Julia y Otros Poemas.
 
Su obra poética y su estilo de amor y humor fue elogiado por personalidades de la literatura nicaragüense como José Coronel Urtecho, Pablo Antonio Cuadra, Julio Valle Castillo, y Franz Galiz, entre otros.
 
Se fue con doña Julia
 
“Ella era su musa, su inspiración. Él le leía sus versos, ella escuchaba callada, sonreía apaciblemente y con rubor”, son imágenes del poeta en romance lírico con doña Julia, que hoy recuerda su hija Argentina Cuadra

Arnulfo Agüero
  
La historia de amor lírico a la pareja, escrita y vivida por el poeta del buen amor Chepito Cuadra, durante su idilio de 77 años con su doña Julia ha cerrado su última página y trascendido de manera excepcional a la literatura de Nicaragua y Latinoamérica del siglo XX.
 
“Este momento es de felicidad porque el poeta se fue en busca eterna de su musa doña Julia, y su amor con poesía de eternidad”, dijo la poeta Vidaluz Meneses, presidenta del Centro Nicaragüense de Escritores al enterarse del fallecimiento del autor del célebre texto lírico Poemas para Doña Julia.
 
Ayer a las 4:30 a.m. falleció en su casa de habitación en la colonia Centroamérica, dijo Argentina Cuadra Robleto. Dos días antes el poeta confesó que su amada doña Julia lo había llegado a visitar convertida en una “palomita blanca que andaba revoloteando por la salita de su casa”.
 
“Mi padre fue lo mejor que hemos tenido, fue un esposo, hermano e hijo amoroso. Nos formó bien con su sacrificio, y también todo lo que somos también se lo debemos a mi madre, con quien vivió 77 años. Son pocos los matrimonios que duran eso”, recordó.
 
SU LEGADO LÍRICO 
 
El amor, el humor y la fe son parte de la trinidad de su amorosa poesía, hablada por sus tres personajes José Cuadra Vega, don José, y Josecito, estos dos últimos personificados en su obra literaria.
 
Al respecto la poeta Meneses valora que la poética de Cuadra es celebratoria de una poesía de amor y gran ternura, la vida, cristiana, y cuando escribía sus versos lo hacía en un estado espiritual extraordinario, por lo que ha dejado un gran vacío a la literatura nicaragüense que está de duelo.
 
De esta manera, su poesía goza de un particular estilo de juglaría renovada, de versos matizados por su humor y gracia rítmica, muy original por cierto, muy clásico, y muy contemporáneo, que ha llamado la atención de otras figuras de la vanguardia, como lo fue José Coronel Urtecho que calificó a Josecito como el “poeta de las palabras, de la pura palabrería personificada, de profundidad ritual humor y la gracia sin par”.
 
Para el artista Luis Morales, codirector del Instituto Nicaragüense de Cultura, su deceso enluta el arte y la literatura nicaragüense. “Cuadra Vega fue un intelectual, ingenioso, innovador que legó un tesoro que los nicaragüenses estamos obligados a proteger”.
 
“Como Foro Nicaragüense de Cultura lamentamos la sensible partida del poeta José Cuadra Vega. Su género romántico lleno de optimismo, y amor perdurará en nuestros corazones como un símbolo de esperanza y de amor familiar. Ahora se encuentra con su doña Julia en la Corte celestial”, expresó por su parte Cairo Amador, presidente de dicha institución cultural.
 
SU MUSA
 
 
La conoce en la Ciudad de las Flores (Masaya), a doña Julia Emilia Robleto Pérez, nacida un 19 de julio de 1914.
 
Es a ella a quien escribe sus primeros poemas llenos de pudor y gracia. Después de un breve romance de estudiante, de “amor a primera vista”, se casa para la “eternidad”, en la iglesia de Niquinohomo, entonces tenía 21 años. Nacen sus tres hijos: José Aníbal, Josefa Argentina y Julia María.
 
Otra parte de su vida la pasó en las selvas de Mistrok, litoral Atlántico, luego en su casa, de la colonia Centroamérica, acompañado de su doña Julia.
 
ARS AMATORIA
 
El escritor Juan de Jesús Aburto, en unos de sus escritos, lo recuerda recitando poemas ligeros y efusivos en las peñas y bohemias de la lejana época: La noche criolla, La petit café, Camilo Palito, El barranco . El poeta dice no recordar estos “oscuros lugares”, a los que cree llegó por pura casualidad.
 
Su hermano, Manolo, sufría por el poco brillo de su nocturna “ arts literaria ”. Pero fue su “buen amor” con un estilo de “juglar contemporáneo” que vino a poner sus versos en alto: su amor por Julia, por la ristra de su poesía, su amor a la madre perdida, amor al prójimo, amor a un Dios humano, a la Virgen adivinis, lo situó —pasando los setenta años— en las avanzadas de la literatura joven nicaragüense, con su célebre obra Poemas para doña Julia, editado tres veces.
 
Otros de sus largos poemas publicados fue Canto a la Virgen Pájara María, y luego sus Poemas de hospital y Otros poemas.
 
Con toda esta poética reunida, y las críticas sobre sus escritos se publicaron dos textos: Uno coeditado por el Centro Nicaragüense de Escritores y Fondo Editorial CIRA, con el título P poemas para doña JuliaCanto a la Virgen Pájara María-Poemas de hospital (escritos en la Sala de Cardiología del hospital Militar) y Otros poemas; por cierto abundantes escritos a sus numerosos amigos y correligionarios de su ars amatoria.
 
Y en el 2005 Hispamer lo reeditó con el título: José Cuadra Vega Antología-Poemas para doña Julia y Otros poemas.
 
Se le han otorgado reconocimientos: El Centro Nicaragüense de Escritores, la Universidad Nacional Autónoma, UNAM y la Universidad Centroamericana, UCA; y en el 2006 recibió la Orden Carlos Garzón, otorgada por la fundación del mismo nombre, y la Unión Nicaragüense de Artistas Plásticos, en el Palacio Nacional de Cultura.
 Enjambres brillantes

—Carlos Martínez Rivas: doña Julia es la perla que el poeta José Cuadra Vega encontró, y vende todo cuanto tiene para comprarla. Perla que en el Nuevo Testamento (ver Mateo, 13,45) es comparada con el Reino de los Cielos. Yo no he querido irme del reino de mi infierno sin dar el fiel testimonio de mi feliz lectura de este singular y plural poema: Poemas para doña Julia.

—José Coronel Urtecho; de José Cuadra Vega puede decirse especialmente que entre nosotros, por lo menos, es el poeta de las palabras, juega con ellas de una en una, en fila india, en pareja, en tríos, de cuatro en fondo, en rosarios, en collares, en sartas, en rebaños, en enjambres, en brillantes constelaciones y vías lácteas de palabras. Aun se complace a veces en fascinantes pirotecnias de la más pura palabrería. Es el verdadero juglar de las palabras en la poesía nicaragüense.

—Julio Valle Castillo: su poesía es meridiana, anecdótica, coloquial, y doblemente vivencial: su habla no es un experimento o folclor; es vivencial como la vida misma. Al igual que Juan de Valdés y Santa Teresa de Jesús en la España del siglo XVI, José Cuadra Vega “escribe como habla, o habla por escrito”.

—Isolda Rodríguez: sintetizando la “poesía teísta”, de José Cuadra Vega, nos remonta a la lírica de la mística española, fuentes en la que el poeta ha abrevado inevitablemente. Pero su concepto de Dios es más cercano. Él concibe un Dios humano que bebe agua helada, que orina, suda, se ríe y enoja.

 

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