19 mayo 2024

En conmemoración del 34 Aniversario de la gesta de Nueva Guinea, servimos a nuestros lectores el testimonio del militante sandinista Humberto Salazar López (Choncito)

Humberto Salazar Lopez

 

Granada, Nicaragua
Sábado 04 mayo 2013
Augusto Cermeño
 
Humberto Salazar LopezEste 5 de mayo (2013) se conmemora el 34 Aniversario de la gesta de Nueva Guinea, considerado el escenario antesala del triunfo revolucionario sandinista del 19 de Julio de 1979. Fueron 157 arrojados, valientes y audaces guerrilleros lo que hicieron que el general Anastasio Somoza Debayle movilizara al grueso de sus tropas élites y debilitara otras posiciones importantes del país.
 
Como un homenaje a los héroes y mártires de Nueva Guinea y de todos los caídos por la libertad de Nicaragua, realizamos una entrevista al militante sandinista Humberto Salazar López, quien en los días de la lucha armada contra la dictadura somocista era conocido con el seudónimo de “Choncito”.
 
Este héroe vivo de la Revolución Popular Sandinista, aún no se explica cómo no fue él uno de los que perdieron la vida en los combates de Nueva Guinea, en esos días 5, 6, 7 y otros días en que chocaron contra un ejército poderoso del somocismo, como lo fue la Guardia Nacional (GN), que había lanzado toda una ofensiva por tierra y aire para aniquilar el intento de las fuerzas irregulares sandinista por abrir un nuevo frente y dispersar a guardia, que concentraba su fuego y poderío en otras regiones del norte y sur de Nicaragua.
 
“Choncito” al verlo, con esa humildad que lo caracteriza, la de un campesino que ha recorrido las montañas del norte y sur de Nicaragua, combatiendo por la libertad de todos los nicaragüenses, no parece decir nada, no parece significar nada para algunos, incluyendo a militantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que lo ven con desdén.
 
Humberto Salazar López, realmente no ha dejado de ser el campesino iletrado, que aprendió sus primera letras en las montañas, con el fusil encaramado en el hombre, con la fe de algún día alcanzar el sol de la libertad, del que tanto hablaba el comandante en jefe Carlos Fonseca Amador y el comandante Tomas Borge Martínez.
 
“Choncito” pudo ser de los iletrados que el comandante Fonseca Amador mandó a enseñarles no solo el manejo de las armas y la guerra de guerrillas, sino que “también enséñenles a leer”, son palabras que registra la historia de lucha de quien encabezara la lucha por el derrocamiento de la dictadura somocista.
 
Choncito más sosegado y respetuoso
 
En esta nueva entrevista a Humberto Salazar López, suena más sosegado y respetuoso que antes, cuando sin cortapisas, lanzaba diatribas contra los que él considera “se corrieron, al ruido de los caites”.
 
Esta vez no comentó nada de eso y más bien se lo observa más reflexivo y ponderado al hablar. Piensa mejor cada palabra que desgrana al relatar los hechos de aquel 5 de mayo de 1979.
 
Comienza hablando, balbuceante, tembloroso, cada palabra, con lágrimas en los ojos, nos dijo: “Doy gracias a Dios que hoy, 34 aniversario, me dan ganas de llorar, al recordar a los compañeros que cayeron ahí. Yo estoy vivo, gracias a Dios, el 34 Aniversario mañana 5 de mayo (2013). Doce días de turquiadera con la guardia, que andaba al mando el mayor Franklin Montenegro, de la EEBI (Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería) y un teniente coronel coreano, son los que andaban al mando de las tropas”.
 
Según Salazar López, “el mayor Montenegro cayó en la toma de Rivas. El 5 de mayo fue duro. Nosotros no íbamos a combatir en Nueva Guinea, íbamos para el lado de Chontales, pero chocamos con la guardia en la comarca de “El Chacalín”, lugar conocido como “La Somoza” y ahora conocida como Colonia Carlos Fonseca Amador”.
 
Hay un error en la versión que da “Choncito” sobre la muerte del mayor Franklin Montenegro, ya que lo que se sabe es que: Franklin Montenegro, “Sagitario”, uno de los oficiales de la Guardia más odiados por los combatientes y el pueblo, fue capturado por una columna sandinista cuando intentaba salir de Nicaragua por mar, el 18 de julio del 79. Se le mantuvo preso durante 80 días, hasta que junto con otro esbirro, el Chele Aguilera, fueron muertos el 6 de octubre del 79. Esta versión es dada por la comandante Mónica Baltodano, en un artículo publicado por EL NUEVO DIARIO el 5 de septiembre del 2008.
 
Las fuerzas guerrilleras, según Salazar López, habían detectado movimientos de la EEBI y optaron por tenderles una emboscada que estalló con metralla, granadas y gritos de “Patria libra o Morir”, a eso de las 5 de la tarde de aquel 5 de mayo.
 
Recuerda “Choncito” que el mayor GN Franklin Montenegro se expresaba con respeto de la organización y el armamento que a esas alturas de la lucha revolucionaria insurreccional había alcanzado el Frente Sandinista de Liberación Nacional.
 
Según Salazar, las guerrillas andaban armados “de Fal (belga) para arriba”. No evita recordar a sus compañeros de lucha, de ese momento histórico, como “Tijuana” quien post Revolución fue muerto por el suegro.
 
Considera que “Tijuana” era un gran guerrero, quien tenía, como defecto, la afición a drogas como la mariguana. “El venía, aquí, a fumar mariguana. Recuerda también a “El Gato Peña”, a “Caza Moscas” que trabaja en la Alcaldía de Managua, “Antolín”, “Chacalote” (Julio Mejía) que murió de azúcar. Vuelve a mencionar a Emilio Mena, otro Chacalote o Cacha Lote, al que identifica Choncito como “Cutacha”.
 
Menciona “a los que estamos vivos: “Gerardo”, “Caza Moscas”, “El Yodo”, “El Ciego”, “Garañón”, “Antolín”, Tejada, “Rufino”, “La Gallina” (Bayardo Obregón), que esta en Costa Rica y Carlitos Fajardo.
 
Menciona a heroicos militantes de Ocotal, como: Yelba María Antúnez, Verónica, Adolfito Vargas, Villa Chica, El Yanque (de San Fernando) y Luis Felipe Moncada. También Martha Conrado (Azucena), de Jinotepe y Emet Lang, actual Vicepresidente del Consejo Supremo Electoral.
 
“Chico Garand” vendió a la columna guerrillera que incursionó a Nueva Guinea
 
El general Somoza, ya tenia sus dias contadosNo le resulta grato a “Choncito” recordar que fue “Chico Garand” el que vendió toda la información de los movimientos de la columna guerrillera en las montañas de Nueva Guinea.
 
“El tal “Chico Garand” era un ex guardia somocista que tenía como escolta el comandante Oscar Benavides. “El fue a denunciarnos, a la guardia de Nueva Guinea, al coronel Pavón”.
 
Los principales jefes de la columna eran Oscar Benavides, Iván Montenegro y Adolfo Berríos. Como un detalle del origen de los heroicos militantes sandinistas de la columna, “Choncito” recuerda que “la mayoría éramos norteños”.
 
Según Salazar López, “antes de estar ahí, yo había combatido ya 8 años en el Frente Norte Carlos Fonseca Amador”. Anduvo a la par de Joaquín Cuadra Lacayo, Germán Pomares (El Danto) y Víctor Tirado López.
 
En el Frente Norte anduvo en la columna Oscar Turcios (la de Joaquín Cuadra). Recorrió la I y VI Región, siguiendo esos caminos escabrosos a la par del comandante Henry Ruiz (Modesto), Hugo Torrez, el comandante Francisco Rivera (El Zorro) y Julio Ramos.
 
“Choncito” participó en el asalto propagandístico del Cuartel GN de San Carlos, Río San Juan, el 13 de octubre de 1977, en la jornada heroica denominada por el FSLN como “Octubre Victorioso”. Se incluye en esta Jornada el Asalto al cuartel GN de Masaya, el 17 de octubre de 1977.
 
Choncito anduvo en las dos guerras: la insurreccional contra la dictadura y la de defensa de la Revolución, en los 80
 
Resulta interesante que este hombre, de carácter amable y burlón algunas veces, pro humilde en su forma de ser, se haya desempeñado con mucha disciplina y valentía en dos guerras, como él mismo lo dice.
 
“Anduve en las dos guerras”, nos manifestó. Luego del triunfo revolucionario, con el inicio de las actividades de la Contrarrevolución, Humberto Salazar López, anduvo en la Tropas Pedro Altamirano (TPA), una formación militar “élite”, propia del Ejército Popular Sandinista.
 
 Las TPA las comandaba el Comandante Julio Ramos, quien, además, era el jefe de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM). Salazar, al retirarse se fue con el grado de mayor del EPS.
 
Dijo que le pasan una pensión con la que “por lo menos sacó para el gallo pintito, que antes no contaba un diciembre”. La cantidad no es mucha pero considera que le ayuda a sobrevivir en estos días de tanta carestía.
 
La pensión se la pasan como “victima de guerra”, en la que todos los sobrevivientes de Nueva Guinea salen beneficiados”. Humberto dice que hasta ahora mantiene la firmeza revolucionaria que lo impulsó a empuñar las armas contra la dictadura como militante disciplinado y fiel a la ideología sandinista.
 
Salazar, para mejorar “el Gallo Pinto”, se las ingenia vendiendo cloro, Pine Sol y toda clase de desinfectantes para piso. Algunas personas, al verlo y oírlo hablar de tan interesantes historias, se burlan de este humilde hombre de montaña que se quedó a vivir en Granada.
 
En tiempos de la clandestinidad costaba mucho ser militante del FSLN, podía costar hasta la vida
 
En los viejos tiempos de la clandestinidad, ser militante del FSLN no solo era una meta inalcanzable para muchos aspirantes, sino que significaba un gran peligro, para el aspirante revolucionario y para su misma familia.
 
Las casas de los sandinistas eran arrasadas por la GN, cuando se descubría que en determinada vivienda moraba un militante del FSLN o un sospechoso de militar en el ahora partido de las cuatro letras que dirige el comandante Daniel Ortega Saavedra y Rosario Murillo.
 
Choncito recuerda esa época, cuando se debían guardar medidas extremas de compartimentación, cuando nadie sabía, ni en las mismas filas del FSLN, el nombre de pila de un militante. Todos se conocían por seudónimos.
 
Para llegar a ser militante del FSLN se pasaba por un proceso de prueba extrema, de pre militancia, que solo la pasaban los que demostraban fidelidad, disposición a la lucha revolucionaria en cualquier circunstancia y obediencia a los comandantes, jefes o responsables del FSLN en una zona, región o sectores urbanos determinados donde operaba una o varias células del FSLN. Todo esto esta en el recuerdo de Choncito y de todos los sandinistas que le tocó pasar por esta gran experiencia revolucionaria. 
 
Para Choncito, los actuales jóvenes revolucionarios sandinistas “deben seguir los ejemplos de fidelidad y disposición a realizar las tareas que manda el partido FSLN”.
 
El FSLN pasó de ser un movimiento de liberación a constituirse como un partido revolucionario, en los años 80. En esa época cobra una fuerza descomunal, increíble, solo minada por errores cometidos en esa década, que puso en bandeja el poder a las fuerzas reaccionarias de la derecha, identificada claramente con los intereses de Washington.
 
Choncito dice que en todo este tiempo se ha mantenido fiel, desde el triunfo el 19 de Julio de 1979, hasta nuestros días (mayo 2013). “Porque yo me recuerdo de nuestro mártires, que cayeron y no miraron el sol de la libertad”, nos dice, sin ocultar su tristeza y pesar.
 
Llama a la juventud a seguir “el ejemplo de los que cayeron. Por ellos, nosotros estamos dando la batalla. En Nueva Guinea lo que llovía no eran confites, era plomo los que llovían ahí”.
 
Acciones bélicas conmocionaron el país
 
Desde el 5, siguieron 12 infernales días, que cobraron muchas valiosas vidas de jóvenes revolucionarios y la misma EEBI sufrió más de 100 bajas mortales en aquellas inhóspitas montañas sur orientales de Nicaragua.
 
Menciona como afectadas por esa heroica gesta, entre otras, las comunidades de Toro Bayo, Santa Rosa, Los Ángeles, La Liona y La Chancha. Las acciones bélicas iniciaron el 5 de mayo y se prologaron hasta el 17 de ese mismo mes en 1979.
 
Choncito cifraba, entonces, apenas 18 años de edad y era todo un veterano, a esa edad, porque comenzó a luchar en las filas guerrilleras.
 
En la actualidad, Choncito se siente muy agradecido de que se le haya dado chance laboral a su hijo, que lleva su mismo nombre (Humberto Salazar), quien estudia ingeniería en sistemas, y es granadino, hijo de una granadina de la calle El Almendro.

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