22 septiembre 2021

En Caso Cerrado: Una dama, que manejaba un negocio de turismo sexual, vendió a su propia hija a un hombre que resultó ser el padre de la menor de 16 años de edad

Vista panoramica de la ciudad de Granada

 


Granada, Nicaragua
Por: Augusto Cermeño
 
Vista panoramica de la ciudad de GranadaEn el mundo de los negocios, el turismo sexual es un fenómeno de orden económico y social en el que los ojos de los empresarios de este sector no ven más allá del sonido metálico del dinero contante y sonante, lo que los lleva a incurrir en errores que rayan en lo dramático y en el delito.
 
Dado que Granada es una ciudad invadida por turistas de todo el mundo, sobre todo de Europa y Estados Unidos, el fenómeno del turismo sexual se esta perfilando tras las sombras de parques, plazas y calles como La Calzada.
 
Esto nos lleva a interesarnos en el tema tratado en el prestigioso programa que dirige sabiamente la doctora Ana María Polo. Una de estas mañanas de la primera semana de febrero del 2012, nos pareció increíble el caso de una dama que se dedica al negocio del turismo sexual.
 
Si definimos ese concepto podemos decir que el turismo sexual que se practica en varios países del mundo, como una actividad económica “normal”, es un negocio turbio en el que se oferta a los turistas la venta de niñas y niños adolescentes y hasta infantes, por un puñado de dólares.
 
El asunto de la conciencia, del mal que se hace a la sociedad, a la niñez y a la adolescencia, es algo segundario para estos inescrupulosos comerciantes, los que llegan al extremo de vender a sus propias hijas, como es el caso tratado por la doctora Polo, en su calidad de juez.
 
La doctora abordó el tema con mucha sabiduría, dejando ver un caso en el que la dama que demandaba a su marido por alimentos, resultó sentada en el banquillo de los acusados reconoció el final que se dedicaba a vender niñas a los turistas en México.
 
Vendió a su propia hija
 
Dra. Ana Maria PoloEn medio de ese funesto negocio, una adolescente, hija de la dama, fue vendida a un señor, con el que mantuvo relaciones sexuales con un hombre de mayor edad, que resultó al final de cuentas su propio padre.
 
La muchachita no conocía a su padre y la niña se había prendado de un señor, relativamente joven, que le prodigaba atenciones, le compraba cosas y hasta le llegó a pagar 600 dólares por sus favores sexuales.
 
En Caso Cerrado, el asunto se abordó con mucha crudeza, haciendo visibles las imágenes de la madre, de la niña y del misterioso señor que había comprado a la adolescente, en México, al otro lado de la frontera de los Estados Unidos de América. Las leyes nicaragüenses no permiten que se hagan fotos, que se en nombres, mucho menos que se exhiban videos o imágenes de la víctima o familiares de la víctima.
 
Pero en Caso Cerrado, bajo el telón del sistema judicial y jurídico de Estados Unidos, todo se hizo a la vista de millones de televidentes, lo que hace más humillante y degradante el acto que pone en el tapete internacional uno de los más oscuros negocios derivados del turismo.
 
Personalmente admiro y respeto la labor que desarrolla la doctora Ana María Polo, en los diferentes casos que me ha tocado ver detenidamente, en los que actúa con mucha sabiduría y amenidad.
 
La doctora Polo pregunto a la niña, antes de comparecer en el caso, si le interesaba conocer a su padre, ya que la niña no lo conocía, ni la madre le había dado idea de quién era su padre. La niña le respondió a la judicial que sí deseaba conocer a su progenitor.
 
La menor ni se imaginaba que en la sala del tribunal televisivo se iba a encontrar al señor al que le había prodigado favores sexuales y, mucho menos, se imaginaba que ese hombre, era su propio padre.
 
La sorpresa fue grande cuando la adolescente ve en el personaje a alguien que, incluso, la había prendado y le daba muchas atenciones, comprándole todo y dándole jugosas pagas en dólares.
 
El caso llegó a la doctora Polo como una demanda de la dama al señor, del pago de 16 años de manutención de la menor. El señor, tampoco se imaginaba lo que le esperaba en esa demanda, que pasaría a segundo plano, al descubrirse todo el “pastel”.
 
El señor se sorprendió al ver entrar en escena a la niña, y fue más grande aún su sorpresa al enterarse que esa niña, era su hija, según examen de ADN, dado hacer por la doctora Polo, como elemente de prueba de la demandante, en el sentido de que la niña era hija de ese señor, al que reclamaba manutención por 16 años.
 
El señor, antes de la desagradable escena, aseguraba que no había ninguna hija con la demandante, porque él salió de México a Estaos Unidos antes de que naciera la muchacha y sospechaba que podría ser de otro, porque, presuntamente, la dama tenía relaciones con otros hombres.
 
El ADN, dijo la verdad y la niña era su hija. El hombre, al ver quien era su hija, no hizo más que tomarse la cabeza e inclinarse en el estrado, dando muestras de lo aterrorizado que estaba. El resto de este caso, es puro espectáculo televisivo, que, en mi opinión, la doctora Polo debe evitar.
 
La judicial dio un fallo de condena a la madre, cuando surgió la gran verdad, la triste y dramática historia que se escondía tras una demanda de alimentos. La mujer palideció al ser descubierta por su propia hija, quien confesó que su madre era parte de un sucio y lucrativo negocio de turismo sexual.
 
Ambos, la mujer y el hombre, fueron detenidos, según lo que deja ver el programa que se denomina Caso Cerrado. Dios salve a Granada de estos sucios negocios, que ya se han descubierto y hay extranjeros presos por traficar con niños y adolescentes.

 

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