15 abril 2021

El repliegue táctico de Managua a Masaya y el firme liderazgo del FSLN, para salvar y liberar a un pueblo

Política

Por Augusto Cermeño

49.big.4 (1)“Las guerras, en su desenvolvimiento, están exentas de toda visión romántica, es dura como la piedra, dolorosa como la herida más punzante y expresa en su contenido el destino de un pueblo anhelado que debe recurrir a la lucha armada, para conseguir una paz diferente a la de los cementerios”

Comandante de la Revolución Carlos Núñez Téllez

El éxodo de un pueblo armado de valor, lleno de ira por tantas injusticias, tantos crímenes de lesa humanidad, por las persecuciones, el peligro latente de ser despojado de todo derecho; de la libertad de transitar sus calles, sus avenidas, sus caminos, valles y montañas, se arma y libra un lucha sin cuartel para liberarse, ser libre y construir un nuevo sistema, una nueva sociedad, un hombre y una mujer nuevos.

1979Ni05 (1)El comandante Carlos Núñez Téllez (Roque), hace un gran esfuerzo por resumir y narrar los pormenores del Repliegue Táctico de los barrios orientales de Managua hacia Masaya, lo que es algo parecido al bíblico éxodo que de manera sabia, inspirado por nuestro Creador, dirigió Moisés.

Solo que el éxodo de los pueblos orientales de Managua se hicieron en una coyuntura un tanto diferente, pero con algunas similitudes, con temas como el de la libertad de un pueblo, el pueblo hebreo sometido a la esclavitud por el faraón egipcio. En nuestra Nicaragua, estaba de por medio la libertad de un pueblo sometido por una dictadura militar cruel y sangrienta.

Nicaragua es un pueblo que ha sufrido mucho, desde la llamada “conquista española”, el sometimiento de nuestros ancestros precolombinos, las masacres, las encomiendas y la esclavitud. Por otro lado, las guerras civiles que llenaron de luto a todo el pueblo, los saqueos y violaciones perpetrados por piratas y filibusteros.

415-DOM-RP6Siempre hay pausas, tiempos de relativa paz y regresan las guerras, como en este caso lo fue la guerra civil contra la intervención yanqui, liderada por el general de hombres libres Augusto Cesar Sandino, la guerra contra la dictadura Somocista, liderada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que culminó con el triunfo de las fuerzas populares insurrectas el 19 de Julio de 1979. El imperio norteamericano fundó la Guardia Nacional, puso de jefe al general Anastasio Somoza García (el ultimo marine yanqui) y urdió la traición que terminó con la existencia del general Sandino y buena parte de su Estado Mayor.

Estos hechos históricos, no dejan de tener una relación con una premonición de nuestro bardo, Rubén Darío, quien en su Oda a Roosevelt, de “Cantos de Vida y Esperanza” habla de los Estados Unidos como “el futuro invasor…” y de los “… mil cachorros sueltos del León Español”.

7Premonitoriamente, Darío, en su Oda a Roosevelt predijo:

Eres los Estados Unidos,         

eres el futuro invasor

de la América ingenua que tiene sangre indígena,

que aún reza a Jesucristo y aún habla en español.

En el mismo poema, Darío advierte al imperialismo norteamericano:

“Tened cuidado. ¡Vive la América española!

Hay mil cachorros sueltos de León español.

Se necesitaría, Roosevelt, ser por Dios mismo,

el riflero terrible y el fuerte Cazador,

para poder tenernos en vuestras férreas garras.

Y pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!

El éxodo o repliegue táctico

600x400_1278128062_fpor030710nota1-420x277Regresando a la guerra libertaria encabezada por el FSLN, es importante destacar un capitulo que resultó vital para, al final de todo, abatir a la dictadura, es el Repliegue Táctico de Managua a Masaya. En el que se vieron involucrados, como jefes insurreccionales, jefes político-militares: el comandante de la Revolución Carlos Núñez Téllez (qepd), Mónica Baltodano, Joaquín Cuadra Lacayo, William Ramírez Solórzano, Oswaldo Lacayo Gabuardi, Julio López Campos, Rolando Orozco, Marcos Valle, Eric Castellón, Oscar Lino Paz Cubas, Ramón Cabrales Arauz, Douglas Duarte, Walter Ferretti, Julio Urroz y Moisés Hassan Morales, entre otros.

El mando general de la insurrección, recayó en los hombros de una Dirección Nacional Conjunta, formada a partir de los grandes esfuerzos de unificación de las tres tendencias del FSLN: la Guerra Popular Prolongada (GPP), la Proletaria y la Insurreccional.

Las tendencias

Parte de la Direccion Nacional conjunta del FSLN
Parte de la Direccion Nacional conjunta del FSLN

La primera tendencia, la GPP, es la organización histórica del FSLN, la fundada por Carlos Fonseca Amador y Tomás Borge, estaba integrada por los comandantes: Tomas Borge Martínez, Henry Ruiz (Modesto) y Bayardo Arce Castaño. Los GPP pensaban que la lucha estaba en la montaña, a donde se debía atraer al ejército de Somoza, la GN, desgastarlo, para desarrollar las guerrillas urbanas, lo que, en alguna forma, permitía mayor tiempo de vida al dominio dictatorial del tirano Somoza.

En esta forma organizativa de la guerrilla se dieron, además, importantes acciones de guerrilla urbana, sobre todo por iniciativa e información de la inteligencia del somocismo, que operaba con un sistema de “orejas”, “soplones”, jueces de mesta, que se encargaban de mantener informada a la Oficina de Seguridad Nacional (OSN).

Aunque se planificó acciones de relevancia nacional e internacional, como el Asalto a la casa del somocista José María Castillo el 27 de diciembre de 1974. Fue un golpe que anunciaba al mundo que el FSLN seguía vivo y luchando por la libertad del pueblo nicaragüense.

La GPP pensaba en una lucha que duraría décadas, igual que la guerrilla en Colombia. Esta organización político-militar asumía posiciones marxistas-leninistas. En el camino vino la primera división, que es la Tendencia Proletaria, encabezada por los comandantes de la Revolución Luis Carrión Cruz, Jaime Wheelock Román y Carlos Núñez Téllez. La concepción guerrillera de esta tendencia era el desarrollo político-ideológico de la clase obrera, pensando en la toma del poder en manos del proletariado. El principal escenario para la lucha armada estaba en las ciudades, a cargo de los Comandos Revolucionarios del Pueblo (CRP). Ideológicamente asumían posiciones marxistas-leninistas.

Este grupo desarrolló acciones tendientes al aniquilamiento de orejas, sapos y soplones somocistas en los barrios, sobre todo en Managua y en algunos departamentos del país. Se dieron hostigamientos a la guardia y algunos guardias fueron aniquilados en las calles de Managua.

En Granada estos comandos desarrollaron acciones contra el jefe de la “Mano Blanca”, el tristemente célebre “Rochita”. Le pusieron un par de bombas en su casa, ubicada contiguo al puente de Los Dardanelos, actualmente confiscada.

La otra tendencia es la Tendencia Insurreccional, cuya dirección estaba a cargo de los comandantes Humberto  Ortega Saavedra, Daniel Ortega Saavedra (actual presidente de Nicaragua) y Víctor Tirado López. El concepto de lucha de esta tendencia se basaba el desarrollo de acciones que les permitia insurreccionar a todo un pueblo y derribar al tirano para construir una nueva Nicaragua. Ideológicamente no estaban bien definidos, dando gran importancia al tema de lucha armada, el ataque a los principales bastiones cuartelarías de la dictadura. Esta concepción se puso en práctica y, evidentemente, tuvo mucho éxito, al lograr unificar todas las tendencias, dirigidas bajo una sola dirección, a Dirección Nacional Conjunta.

Bajo la conducción de esta tendencia se dieron los asaltos a los cuarteles de San Carlos, el 13 de octubre de 1977; el cuartel de Masaya, el 17 de octubre del mismo año y resultó de impacto internacional la toma del Palacio Nacional el 22 de agosto de 1978, en la llamada “Operación Chanchera”, comandada por el comandante Edén Pastora Gómez, Dora María Téllez y Hugo Torrez. En esta acción participa el granadino conocido como Eddy “El Chambón” Chavarría.  

Unidad y victoria van juntas

49.big.1En la referencia histórica anterior, hablamos, a groso modo, a vuelo de pájaro, sobre los esfuerzos unitarios del FSLN por asegurar la monolítica unidad sandinista para alcanzar la victoria contra la dictadura militar somocista. La unidad dio sus frutos y la victoria fue asegurada el 19 de julio de 1979.

Queremos dar las más educativas explicaciones, para todos, principalmente para nuestra juventud, que no crean que la relativa paz de que gozamos se consiguió por las lindas caras de nuestros dirigentes, la dirección fue muy importante, pero fue más importante que todo que el pueblo nicaragüense se uniera al Plan del FSLN, y resultó aleccionador la experiencia del Repliegue, donde los lideres realmente se inspiraron en aquella inmensa movilización del pueblo judío que estaba sometido a la esclavitud por los faraones egipcios.

En nuestro caso, el repliegue fue una tarea dura, un reto para los lideres sandinistas, que algunas veces debieron recurrir a medidas duras para garantizar la disciplina, en función de mantener unida la marcha y evitar desastres, tragedias que lamentar. Hubo gente que se puso tan nerviosa que desobedecían a los mandos, pero se logró mantenerlos unidos, sobre todo protegiendo a los heridos.

El testimonio del comandante de la Revolución Carlos Núñez Téllez

El-SalvadorEl comandante de la Revolución Carlos Núñez Téllez, en su libro testimonio “Un Pueblo en Armas”, nos habla de los 16 días de estar combatiendo en la zona oriental de Managua. “A pesar de todo, los esbirros somocistas se habían visto imposibilitados de desalojarnos de las posiciones de combate, aunque a nivel interno se experimentaban agudamente los síntomas del agotamiento físico, el éxodo masivo, la intensificación del bombardeo, la escaces de las municiones y, en algunos lugares, al perderse la defensa visible, el acoso del enemigo”.

El comandante Núñez Téllez, reflexiona sobre la “necesidad de ser objetivo y realistas para asegurar la continuidad de la lucha y garantizar la existencia de una fuerza que, precisamente, por estar combatiendo en la capital, es decir, en el corazón del enemigo, había acumulado una gran variedad de experiencias, desde los combates defensivos, pasando por los combates casa por casa, hasta los combates ofensivos de carácter táctico, para expulsar de la zona de combate al enemigo”.

El comandante más joven de la Dirección Nacional, valoró que después de la llegada del avión cargado de municiones, “nos damos cuenta de que había que tomar una decisión política, pues de no hacerlo, de todas maneras, poco a poco, iríamos cediendo en las posiciones y seríamos obligados a abandonarlas por la fuerza…”.

Esto llevó a una reunión en “el Estado Mayor General. Se reunieron con la comandante Mónica Baltodano, Oswaldo Lacayo, Raúl Venerio y los principales jefes para analizar la situación militar y determinar así los pasos siguientes a tomar”.

No había otro camino que preparase para la retirada…

El comandante de la Revolución Carlos Núñez Téllez, nos revela en su obra (Un Pueblo en Armas), que se analizaron los pormenores de la situación militar en los barrios orientales de Managua y comentaron los principales elementos de la coyuntura, llegaron a concluir en la necesidad de prepararse para el repliegue.

Definieron como objetivos principales: consolidar la zona sur oriental, cortar la red de abastecimiento del enemigo y contribuir al fortalecimiento del Frente Sur, “cuando la decisión significaba asumir el costo político que tendría el abandono de la Plaza de Managua y que, con ello, la dictadura maniobrara a nivel internacional”.

7Según el jefe guerrillero “… la suerte estaba echada y no había otro camino que preparar lo más cuidadosamente posible la retirada e impedir que la información llegara a oídos del enemigo”. La decisión “contemplaba:

  1. Llevarse las columnas regulares y milicianas sin revelar la operación, hasta el momento indicado.
  2. No dejar ningún tipo de armamento al enemigo.
  3. Llevarse a la población civil que había quedado con nosotros para acompañarnos hasta el final.
  4. Trasladar a todos los heridos.
  5. Realizar la marcha a pie.
  6. Llegar a Masaya en 12 horas.

En cierta manera veíamos buenas posibilidades de resultar exitoso el repliegue, de convertir a las fuerzas de la capital en una contundente fuerza móvil que, conformada como un batallón cuyo seno acumulaba todas las experiencias aprendidas durante 19 días de contienda, pudieran realizar grandes operaciones de carácter estratégico para la lucha en su conjunto”.

Táctica insurreccional

dp-william-ramirez-gEl repliegue significaba, para los jefes guerrilleros, “darle continuidad a las fuerzas combatientes de la capital y, por otra parte, experimentar un salto cualitativo importante, dotando al Frente Suroriental de una fuerza arrolladora capaz de vencer al enemigo en sus posiciones con una táctica distinta: la insurreccional”.

La decisión no dejó de impactar en los jefes guerrilleros, quienes pensaron que eso podría ser tomado como una derrota, ya que se debía abandonar posiciones, trincheras establecidas el sector oriental de Managua, dejando a la población civil a expensas de toda una ola represiva, sanguinaria, salvaje, que tuviera como resultado una verdadera y real masacre de civiles.

Era una situación, en la que, según el comandante Núñez Téllez, “oprimía el estómago de cada uno de los jefes, más todavía que habíamos trazado la orden de no informar del repliegue, hasta que este se iniciará”. Sin embargo, no faltó más de un jefe, como el comandante Walter Ferretti, “quien tuvo que contener las lágrimas, al comprender lo doloroso de la orden y las consecuencias de la misma”.

“Guerra abierta de todo el pueblo contra la dictadura”

willliamLa decisión de El Repliegue, se toma a 19 días del estallido de la insurrección en Managua, en medio de una coyuntura política en que la lucha había desembocado en una “guerra abierta de todo el pueblo contra la dictadura”.

El comandante Carlos Núñez Téllez hizo un análisis de las coincidencias del número nueve, ya que aparecía en todas partes, como “signo victorioso: un 9 de septiembre había estallado la primera insurrección, un 19 de julio se fundó el FSLN, un 9 de junio había estallado la insurrección en Managua, en 1979 se estaba dando la ofensiva final, nueve éramos los miembros de la Dirección Nacional Conjunta y más adelante… un 19 de julio, en la misma fecha y en el mismo mes de la fundación del FSLN, estaríamos entrando triunfantes a la capital”.

El miembro de la, entonces, Dirección Nacional Conjunta, valora que contra viento y marea “la decisión se mantuvo. Pero ese gran ejemplo de los jefes y de los combatientes sería un recuerdo inalterable en la historia de la guerra libertaria”.

En su pensamiento, quizás sonando romántico, el jefe guerrillero, como pensando en voz alta, escribió: “En plena guerra, combatiendo, venciendo y muriendo, la patria de Sandino anunciaba el modelo de hombre que en el futuro engendraría la revolución, la madera del revolucionario, su extraordinaria calidad humana. Porque, como lo hemos dicho, el revolucionario es un transformador social, la causa de los explotados y oprimidos es su propia causa, es sangre corriendo sus arterias, carne de su propio cuerpo y para él nada es equiparable a la causa que defiende”.

Agrega Núñez: “Cumplir su misión histórica equivale a graduarse de revolucionario, a escribir con la demostración de sus actos una historia, un parto doloroso, real. Es comenzar a hacer trazos en la historia que comienza por su misma transformación individual, adquiriendo una conciencia colectiva que señala el primer orden que ocupan los intereses de las masas y lo vano y secundario de los intereses personales”.

Dice el comandante Carlos Núñez Téllez, que: “En la misma guerra se destacaban los hombres del futuro, los hombres nuevos de la patria libre, de la patria sandinista. Sus lágrimas contenidas servirían para contener las nuestras y enfrentar la dureza del camino que estábamos recorriendo”.

“Llegar a Masaya cueste lo que cueste”

Las fuerzas guerrilleras se dieron a la tarea de hacer rodar la consigna de “llegar a Masaya cueste lo que cueste”, y cada uno de los jefes guerrilleros, luego de recibir instrucciones marchó a sus respectivas zonas de combate a preparar las condiciones de la retirada.

“El 27 de junio todo era actividad febril en los cuarteles, se preparaban las armas, se distribuían las dotaciones, se desarmaban las ametralladoras 50 recuperadas a las “bestias” somocistas, se distribuían las cargas para las bazucas RPG-2 y las municiones para las ametralladoras 30 y MG-42, se desmantelaba la radio y se impartían las instrucciones para la marcha.

La organización del repliegue se hacía partiendo del cálculo de unas 1500 a 2000 personas, incluyendo a los heridos. La forma de organización del mismo era la marcha clásica de las columnas guerrilleras, compuesta así:

  1. La Vanguardia: esta comprendía los combatientes, población civil y heridos de la Nicarao, 14 de septiembre, Santa Julia, Don Bosco, Luis Somoza, San Rafael y Rubenia. A la cabeza irían los comandantes Joaquín Cuadra, William Ramírez y Raúl Venerio.
  2. El Centro: compuesto por los combatientes, heridos y población civil de los barrios Ducualí, El Paraisito, El Dorado y María Auxiliadora. Estas fuerzas serían dirigidas por el comandante Núñez, Oswaldo Lacayo y Walter Ferretti, teniendo a la móvil como punta de vanguardia.
  3. La Retaguardia: compuesta por los combatientes, heridos y población civil de Bello Horizonte, La Salvadorita, barrio Blandón, Santa Rosa y las fuerzas de la carretera Norte dirigidas por la comandante Baltodano, comandante Marcos Somarriba, Ramón Cabrales y Rolando Orozco.

El 27 de Junio a las 6:00 pm se inició el repliegue táctico. La primera sorpresa fue la de contemplar que solamente en la vanguardia marchaban alrededor de 1500 personas, el centro con 2500 y la retaguardia con alrededor de 2000 personas.

Cronología del Repliegue

Junio 27

6:00 PM

Inicio de la marcha: la Vanguardia inició la marcha, adelantándose para abrir camino e ir limpiando la ruta del enemigo. A la misma hora, la tropa del centro se concentraba en la escuela María Auxiliadora y la retaguardia partía de la carretera Norte, hacia el punto de concentración fijado de la Clínica Don Bosco media cuadra abajo.

6:45 PM

Las tropas del Centro llegan al punto de concentración.

7:30 PM

La retaguardia se concentra, con las unidades de combate de la carretera norte en la punta de vanguardia, las que, de manera progresiva pasaban llevándose a las fuerzas y a la población más cercana.

8:00 PM

La columna, del centro, dirigida por el comandante Carlos Núñez, Oswaldo Lacayo y Walter Ferretti, inició su marcha con centenares de personas. Siguió hacia Rubenia, doblo en la entrada de la colonia Primero de Mayo, buscado como bordear la 14 de septiembre y el Reparto Schick y, a la vez, tratando de trabar contacto con la columna de vanguardia. Detrás venía la retaguardia con sus propias fuerzas, los heridos y los civiles, incluían niños y enseres personales. Avanzaron hacia el fondo de la Primero de Mayo, al llegar al final doblaron hacia arriba, como quien va hacia Las Américas I, III y IV, buscando los tanques de agua del reparto Schick.

12:00 de la noche

Las columnas no abandonaban todavía la ciudad de Managua, mientras el tiempo transcurría, en ese momento de una manera vertiginosa. La columna de vanguardia no se veía por ningún lado. Atrás quedaba la ciudad con sus luces y su silencio; atrás quedaba él dictador con sus esbirros, teniendo cerca una zona de combate desolada, con una supuesta victoria que no podía disfrutar por mucho tiempo, porque las fuerzas sandinistas que los mantuvieron a raya, para consolidar el frente de lucha comprendido entre Carazo, Masaya y Granada.

Junio 28

1:00 AM

La columna del Centro se detuvo a descansar y se logra contactar a la vanguardia, que, a su vez, había perdido al baquiano, ya que este y “Las Liebres” se les habían adelantado demasiado. La Vanguardia siguió avanzando en medio de la oscuridad, tratando de encontrar el camino más seguro, pero finalmente se nos perdió. Se recurrió a la orientación de los campesinos. Se encuentran con el comandante Somarriba y otros jefes. Daba la idea de que parte de la Retaguardia se había juntado con la Vanguardia.

5:30 AM

La columna del Centro pasaba, apenas, como a dos kilómetros de Ticuantepe. Se perdió contacto con la columna de Vanguardia. El territorio era desventajoso para los marchistas. No había piedras ni construcciones, ni casas, ni follaje alto para ocultarse en caso de ataque. Esto los llevo a apurar la marcha.

7: AM

Se escucha un tiroteo cerca de la columna del Centro. Todos quedaron paralizados, sin saber de dónde venían de las detonaciones. La Móvil mando a varios combatientes en misión de reconocimiento. Era un combate fuerte, con detonación de calibre 50, mesclados con los de fusiles ametralladoras.

No fue nada fácil: se rompió la columna y todo era desorden y terror en la población civil que se desgrana bajo un “sálvense quien pueda”

El comandante Carlos Núñez Téllez, narra en su libro “Un pueblo en armas”, los momentos vividos en cierta parte del camino a Masaya, cuando se da un enfrentamiento de un grupo guerrillero con la GN. Pero el jefe guerrillero consideraba que: “No podíamos vacilar cuando se responde por la seguridad y la vida de miles de personas. El menor parpadeo o vacilación puede ser mortal, se requiere de las decisiones rápidas y dinámicas, así estas conlleven al uso de la fuerza. Es lo mismo cuando alguien está en estado de histerismo y se debe recurrir a golpearlo fuertemente para hacerlo reaccionar; en esa situación nos encontrábamos”, relata el comandante de la Revolución.

“El mar humano seguía avanzando inconteniblemente, sin acatar ninguno de los llamados; los heridos eran dejados en el suelo, cada quien buscaba donde refugiarse, mientras la formación desaparecía. Ante semejante presión, no tuvimos más remedio que dar la orden a la columna Móvil de no dejar pasar a nadie si no estaban en la formación, pero ni así se detenían”, Comenta Núñez.

Finalmente la alteración y nerviosismo colectivo, la actitud desobediente fue vencido por la disposición férrea de la Móvil.

“Después supimos que la columna de Vanguardia había emboscado a la patrulla, viéndose obligados, los esbirros, a combatir. Allí recuperaron una ametralladora calibre 50 y suficientes municiones”, refiere el jefe guerrillero.  

Agrega: “Más tarde, al proseguir la caminata, comenzamos a llegar a un territorio de mayor vegetación, con casas, con fincas cubiertas de árboles frutales. Los compañeros campesinos al vernos pasar, fatigados, sedientos, alistaban picheles de agua, se los entregaban a los combatientes y les ayudaban a calmar la sed producida por más de 14 horas de caminata continua”.

9:00 AM del 28 de junio

El repliegue llega a una finca muy extensa, donde los combatientes y la población pudieron comer algunas frutas, “por lo menos, para engañar el estómago; también se pusieron de manifiesto inconformidades en cuanto a la situación anterior”.

Uso de fuerza para meter orden y asegurar marcha generó inconformidad, pero “era lo correcto”

Ya refrescados todos, el repliegue debe seguir rumbo a Masaya. No faltaron algunos que hablaban de su decisión de seguir el camino por su propia cuenta, mientras otros metían el desorden entre la gente, por lo que la tropa guerrillera debió meter el orden, “no era posible que después de haber avanzado tanto, se viniera al suelo por un exabrupto”, reflexiona el comandante Núñez.

Lo que más preocupó a la dirigencia es la actitud hasta de algunos de la Móvil, que mostraron inconformidad por la orden dada anteriormente, en el sentido de usar la fuerza para meter orden. Estaba de por medio la seguridad de todos.

Los guerrilleros decían que “no era posible que los obligaran a apuntar a su propio pueblo, a la gente por la que tanto habían luchado, se quejaban de estar actuando como ates, “como los esbirros somocistas” y que les “dolía mucho cumplir esas órdenes”.

“Nosotros comprendíamos ese tipo de situaciones y era natural, provenía de revolucionarios, de gente del pueblo que entregaba sus vidas a una causa justa sin esperar nada a cambio. Para algo están los jefes, para algo está el mando militar. Y, si en situaciones de pánico o es capaz de tomar, aunque ellas traigan consecuencias como esta, entonces no tendría ninguna autoridad moral ni militar para conducir a sus tropas”, reveló el jefe guerrillero.

Recuerda que lo único que pudieron decirles a los compañeros combatientes fue: “Lo entendemos, después, cuando triunfemos, ustedes comprenderán esa decisión y aceptaran que fue correcta, que era la única forma de evitar la anarquía, el caos y la masacre”.

Esbirros atacan a la Vanguardia

Luego de superar la situación, se dio la orden de marcha, pensando en aprovechar “que el enemigo no había detectado a la columna. Habían recorrido cerca de 200 metros fuera de la finca, cuando los aviones comenzaron a revolotear cerca de nosotros. Inmediatamente nos tendimos bajo los árboles”. Algunos se regresaron a la finca para transmitir instrucciones ante la emergencia.

“Una vez tranquilizados nos regresamos al lugar donde estaba la Móvil. Acabábamos de llegar cuando fuertes detonaciones y explosiones comenzaron a escucharse. Un Push and Pul, un T-33, dos helicópteros y un DC-3, bajaban en picada lanzando rokets. Era la Vanguardia que había sido detectada y se encontraba fieramente combatiendo contra los aviones, teniendo como única arma eficaz la ametralladora 50 y los “Fal” que más de alguna vez los habían derribado”, relata Núñez.

Recuerda el comandante Núñez, que “solamente una vez que llegamos a Masaya, cuando hablamos con los comandantes Cuadra y Ramírez, supimos que los buses recuperados habían sido detectados por la aviación enemiga y que bajo un fuego inclemente la mayor parte de la gente había penetrado a Masaya. El recuento de esa acción fue de seis muertos y 16 heridos”.

Siguiendo con la columna del Centro, comandada por Núñez, dijo que al concluir los bombardeos “tomamos la decisión de no seguir avanzando durante el día, proponiéndonos llegar a Masaya durante la noche. Allí nos quedamos, unos bajo los árboles y el follaje, la mayoría de la columna en la finca, que por su propia naturaleza, espesa, protegía a los compañeros de cualquier detección de la aviación enemiga. Durante el día, de vez en cuando, veíamos pasar el helicóptero rumbo a “El Coyotee”, lo veíamos bajar y subir nuevamente en dirección a la capital”.

Reinicio de la marcha y la entrada triunfal a Masaya

Junio 28

5:00 PM

“A las 5 de la tarde de ese mismo día comenzó a caer una leve lluvia en el lugar donde nos encontrábamos, que posteriormente se convirtió en aguacero. Inmediatamente alertaos a todos los compañeros de reanudar la marcha. Nos dirigimos a todos recomendándoles orden y exigiéndole confianza en los mandos, en la capacidad de nuestros jefes de llevarlos hasta el destino final sanos y salvos”, relata el comandante Núñez.

La gigantesca columna reinició la marcha, en fila india, el cansancio era notorio, los cuerpos mojados, cubiertos de tierra y debían cuidar a los heridos, manteniendo el orden. El comandante Núñez considera que el aguacero los favoreció contra la aviación, ya que faltaba poco tiempo para el anochecer. Algunos campesinos solidarios, de la zona, se sumaron a la marcha, asegurándose de que los marchista irían por buen camino y la posibilidad de ser emboscados por “las bestias” era nula, porque “no combatían de noche ni hacían salidas nocturnas”, revela Núñez.

Era muy fuerte la ansiedad por llegar a Masaya, lo que fue observado por los mandos en la salida de Managua, cuando “muchos compañeros de la población, desesperados por tener una mayor movilidad, se negaban a cargan a los heridos”.

Tal situación, algunas veces obligó a los mandos “a insistir en la necesidad de llegar todos o nadie”.

12:00 de la noche

Los replegados salieron a un camino que desembocaba a la carretera a Masaya, “a la altura de Piedra Quemada, 5 ó 6 kilómetros nos separaban del objetivo, y esto imprimió nuevas fuerzas a la columna. Al final del camino nos encontramos con varios cadáveres, eran de compañeros de la columna de vanguardia que habían caído abatidos por el bombardeo enemigo. Luego todo fue silencio, sin hacer el más leve ruido la columna comenzó avanzar sobre la carretera, a ratos avanzando y a ratos descansando en una caminata cautelosa, pues más cerca del objetivo está “El Coyotepe” y debíamos evitar el mortereo”.

La marcha estaba cerca de Nindirí, que era “territorio libre”, dominado por la guerrilla. Los pasos de los caminantes se acercaban cada vez más a la meta. El comandante Núñez no evitó dar una expresión en la que se combinan el alivio y la alegría por cumplir la misión al escribir en su libro: “… al fin estamos por penetrar a Masaya, a un territorio libre, dominado por nuestros hermanos”.

Junio 29

01:00 AM

A la una de la mañana, la columna Móvil, estaba llegado a la caseta de Nindirí y revisaba la situación operativa “para seguir avanzando hacia la izquierda, en busca de contactos con los combatientes de Masaya”.

La columna del comandante Núñez, fue la primera en establecer contacto con el jefe del cuartel más cercano, que “ya se encontraba a la espera de la entrada de la columna, pues los comandantes Cuadra y Ramírez ya los habían puesto en situación de alerta”.

02:00 AM

A esta hora, la mayoría de la columna Central, ya había entrado a Masaya, “dirigiéndose al colegio Salesiano para descansar y comer algo. Más de dos docenas de reses tuvieron que sacrificarse para contener el hambre de alrededor de 3000 mil combatientes que venían con nosotros. Habíamos llegado hasta el objetivo las 6000 personas…”.

Parte de guerra

El parte de guerra brindado por el comandante de la Revolución Carlos Núñez Téllez, en su libro “Un Pueblo en Armas”, fue el siguiente:

Hubo “únicamente 6 muertos y 16 heridos y una nueva y valiosísima experiencia de desplazamiento militar que en los días subsiguientes, estábamos completamente seguros sería de mucho valor y de mucha ayuda para continuar profundizando la agonía de la dictadura y conseguir la victoria final”.

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