16 agosto 2022

El asesinato de Pacelli

Por Rodrigo Ibarra Pasos

14 de Mayo 2022

Al centro Eugenio María Pacelli Ibarra Pasos, acompañado de su padre y hermano

El asesinato de nuestro hermano, Eugenio María Pacelli Ibarra Pasos (Pacelli) representa un dolor que a los hermanos Ibarra Pasos nos marcó el corazón para el resto de nuestras vidas. Recuerdo ese día como una nube oscura que se movía en el cielo lista para descargar una terrible maldad, desolación aterradora, rabia, un indecible sufrimiento, espanto, y un terror que quedó impregnado en nuestra memoria para siempre. Acabaron con la vida de Pacelli y sembraron el dolor en nuestros corazones.

La captura

Pacelli fue capturado el jueves 10 de mayo de 1979 —alrededor de las seis de la tarde— enfrente del Supermercado Lacayo (el súper), en la ciudad de Granada, Nicaragua. Sus captores fueron José Manuel Salas, alias “Gato” Colindres , y «Cebollita». Este último se llamó Ramón (porque también ya murió) de apellido desconocido hasta ahora, y fue el otro asesino y compañero inseparable del “Gato” en sus patrullas por las calles de Granada. Ambos homicidas tienen en común que fueron miembros de la Guardia Nacional (GN) —que entonces realizaba la guerra de exterminio de la oposición a la Dictadura Militar Somocista (la Dictadura), sobre todo una guerra de exterminio de los jóvenes. La otra característica de estos asesinos es que ambos fueron militantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) cuya causa traicionaron para pasarse a la Guardia de Somoza.

El día en que los predadores le capturaron, Pacelli salió de nuestra casa Materna —ubicada en la Calle Estrada de Granada— porque tenía una reunión con sus compañeros futbolistas en la Calle Santa Lucía. Después de haber hecho gestiones sobre su equipo de fútbol, se enrumbó de vuelta a nuestro hogar. En su camino de vuelta a casa, se encontró con varios amigos en la puerta de la discoteca del otro amigo granadino Danilo Navas, con Luis Roberto Rodríguez, alias “Carita”, y Ramón Cisne, quienes también, en ese entonces, eran compañeros futbolistas. Pacelli, Luis y Ramón caminaron juntos hacia la tienda disquera de Danilo Navas, ubicada en la Calle Atravesada. Ahí, se encontraron con Marko Serrano (Marko). Luego Luis y Ramón se despidieron y Pacelli reanudó su camino en compañía de Marko, sobre la Calle Atravesada.

Según el testimonio de Marko, cuando doblaron en la esquina de la Calle Atravesada con Calle Real Xalteva, en dirección oeste, hacia el súper, él vio a unos Guardias Nacionales (GNs) en un taxi azul. Entonces le dijo a Paccelli que siguieran derecho, sobre la Calle del Comercio y se perdieran de la vista de los GNs dentro de las tiendas. Pero Paccelli no le hizo caso y, en vez, le respondió que siguieran caminando sobre la Calle Real Xalteva.Ya enfrente del taxi azul, vieron que uno de los guardias era el “Gato” Colindres. Entonces, Marko cruzó la calle y se metió al súper, mientras que Pacelli, queriendo escapar, se metió en la casa ubicada enfrente del súper, pues una de las puertas estaba abierta. Sin embargo, esa puerta no conducía a ningún lado porque sólo era la entrada a un cuarto que era alquilado para el funcionamiento de un salón de belleza. La puerta de acceso a la casa de habitación estaba ubicada en el fondo del cuarto, pero estaba sellada.

Una vez prisionero lo metieron dentro del Taxi color azul y se enrumbaron hacia la calle la Calzada en dirección al Lago. Todos concluyeran que lo llevaban hacia el Puerto de Asese donde la Guardia asesinaba a los jóvenes capturados.Consecuentemente, el salón de belleza se convirtió en un callejón sin salida para Pacelli. Después de que los mencionados GNs le capturaron, le llevaron directamente a la península de Asese en el taxi azul que fue conducido por un paramilitar, apodado “Pelo de Gallo”, cuyo nombre nunca supe. Dicha península —localizada en el lago Cocibolca (Quauhcapolca) o Gran Lago de Nicaragua en Granada— resaltaba por ser un campo de muerte de la Dictadura, donde la GN asesinaba a los jóvenes que luchaban contra ella.

Quiero destacar que Marko fue un vecino de la Calle Estrada, quien fue como un hermano, al igual que Juan Cruz. Marko me avisó de que Paccelli había sido capturado —inmediatamente después de la agresión de los GNs— mientras yo escuchaba el programa de Radio Sandino de las seis de la tarde en el hogar del Dr. Agustín Cruz Pérez. En seguida, mi papá, Guillermo Ibarra Salgado, y nuestro primo, René Borgen (René), salieron a buscar a Pacelli en dos carros de la familia.Mi papá se dirigió hacia el Astillero El Diamante —localizado en el Lago Cocibolca en Granada— y René hacia Asese. Nuestro primo no pudo llegar a su destino porque los GNs —que venían caminado de regreso del lugar donde habían cometido su crimen— le detuvieron para que no viera el cuerpo fusilado de Pacelli. Además, le obligaron a que los llevara a la “La Pólvora” , donde estaba ubicado el comando de la GN en Granada. Después de ese incidente, René nos puso al tanto.

Los restos de Pacelli en una pequeña caja fúnebre cargada por su padre

De regreso en nuestro hogar —después de su infructuosa búsqueda de Pacelli—, mi papá fue avisado del encuentro de René con sus asesinos. Por consiguiente, fue a “La Pólvora” para exigir al comandante de la GN, Rafael Fajardo (el GN Fajardo), que le entregara a su hijo, vivo o muerto.Luego de su encuentro con el GN Fajardo, mi papá y sus acompañantes volvieron a nuestro hogar, muy tarde, en la noche del jueves, 10 de mayo de 1979. Al verlos, el sentimiento familiar fue de desolación y, aunque no nos habían entregado a Pacelli, el corazón nos decía que ya estaba muerto.

Mi papá nos contó que el GN Fajardo le había sugerido que me entregara a cambio de Paccelli y que él pensó que no podría haber aceptado tal proposición de ninguna manera. Asimismo, nos dijo que —mientras estaban en “La Pólvora”— él y sus acompañantes vieron salir de la fortaleza a una patrulla sobre las 8 de la noche. Y que el capitán de la GN, Coronado Urbina (el GN Urbina), se encontraba ahí durante su discusión con el GN Fajardo.Al día siguiente —viernes, 11 de mayo de 1979—, mi hermano, Jaime Ibarra Pasos, descubrió 92 casquillos de bala de Galil —que él contó uno por uno— en el punto donde los GNs fusilaron a Pacelli en Asese.

El momento del fusilamiento, luego lo descuartizaron y lo quemaron

Los campesinos —quienes vivían en la punta de plancha que divide el camino que lleva a Asese y el Astillero El Diamante— describieron cómo Pacelli se lanzó contra sus captores en un intento desesperado de hacer algo en su defensa, antes de que los guardias le fusilaran. Aproximadamente, dos meses después, en julio de 1979 —cuando la GN ya estaba derrotada—, nos dimos cuenta de que los asesinos de Pacelli regresaron al lugar donde cometieron su crimen en la misma fecha, como a las 9 de la noche.

La patrulla que mi papá y sus acompañantes vieron salir de la “La Pólvora”, en efecto, iban a Asese para levantar el cadáver de Pacelli y transportarlo a la finca del capitán de la GN, Coronado Urbina, la cual estaba localizada en El Paso de Malacatoya, al norte de Granada. El comando de la GN en “La Pólvora” —representado por el comandante de la GN, Rafael Fajardo, y el capitán de la GN, Coronado Urbina, había decidido enterrarlo ahí. Esa decisión fue la más cruel y sólo puede entenderse como la misión que dicho comando encargó a su patrulla, o sea, desaparecer el cadáver de Pacelli.

Además, creemos que el capitán de la GN, Coronado Urbina, participó en el plan para ocultar el cuerpo del delito del ejército al que pertenecía y de la Dictadura a la que servía. Esto fue confirmado por su hermano, Freddy Urbina, amigo de mi cuñado, Guillermo Cabezas, y Cecilia, mi hermana mayor. Freddy fue quien llamó por teléfono a Cecilia para avisarnos de que el cuerpo de Pacelli se encontraba en la finca de su hermano. Por su gesto, estamos agradecidos con Freddy para siempre.

La información que Freddy Urbina nos dio fue corroborada por los campesinos de la finca del capitán de la GN, Coronado Urbina, quienes testimoniaron que la misma patrulla regresó al lugar donde habían enterrado el cadáver de Pacelli, el mismo día —jueves, 10 de mayo de 1979— a medianoche. Los asesinos volvieron más tarde para desenterrar el cadáver —porque parte de sus pies salían a la superficie de la tumba—, descuartizarlo, tirar los pedazos en varios hoyos y quemarlos con aceite negro para hacerlos desaparecer.En las fotografías se puede observar la cantidad de hoyos en que fue enterrado y quemado el cadáver descuartizado de nuestro hermano. Sólo puedo imaginar a los GNs haciendo el trabajo de carniceros. Pero el hecho más doloroso para la familia acontecería después.

El descubrimiento

Para el viernes, 11 de mayo de 1979, ya habíamos descubierto el lugar donde Pacelli fue fusilado y contábamos con la evidencia representada por los 92 casquillos de Galil y un pedazo de la camiseta que Pacelli vestía el día en que fue asesinado. La camiseta fue reconocida por Guillermo Cabezas, nuestro cuñado, quien se la había obsequiado días antes de su asesinato.Asimismo, conocíamos la dirección de la finca del capitán de la GN, Coronado Urbina, donde los pedazos del cadáver de Pacelli habían sido enterrados por la patrulla a la que el comando de la GN en la “La Pólvora” encargó la realización de esa tarea sanguinaria. Con este conocimiento, familiares y amigos el sábado 12 de Mayo fueron a la finca antes nombrada a buscar los restos mortales de Pacelli para desenterrarlos.

Una vez que tenían los pedazos quemados del cadáver de Pacelli —que pudieron encontrar e identificar— nuestros familiares y amigos volvieron a nuestro hogar. Cecilia sostenía en sus manos una bolsa plástica en la que habían metido los pocos pedazos del cadáver de Pacelli que habían podido recuperar.Cuando mi mamá les preguntó: “¿dónde está Pacelli?” “¡Aquí!”, le respondió la Cecilia, enseñándole la bolsa —con sus brazos estirados hacia mi mamá— mientras sus piernas se desplomaban. Mi mamá se quedó seria, sin habla y sin llanto. Cambió el color de su cara y expresión, como que se había ido de este mundo. Ella no aparece en las fotos de la procesión fúnebre de Pacelli porque no podía ni caminar. De ahí no pudo salir a nada. Se fue en carro al cementerio.

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