21 abril 2021

Concejales no muy claros de su gran responsabilidad con Granada

Concejales

 

Granada, Nicaragua
Por: Augusto Cermeño
 
ConcejalesEscuchando a los concejales Emilio Mena, Flor de María y Arianne, percibimos que no están muy claros de su responsabilidad como representantes de todo un pueblo, no solo de quienes votaron por sus candidaturas.
 
Su actitud ante los problemas que ellos muy bien describen, causados por un pésimo Alcalde, es de subvalorarse porque “solo son tres, porque son minoría”. La verdad es que una sola personas opuesta a las injusticias y malos manejos del Alcalde Mejía puede causarle muchos dolores de cabeza y hasta hacer rodar su cabeza, como sucedió con Alvaro Chamorro Mora.
 
Los concejales manejan con escaso conocimiento, los aspectos legales que les dan argumentos poderosos por los cuales botar al actual alcalde, aunque este apoyado “por una mayoría corrupta”.
 
No han profundizado en el roll que tienen, en su responsabilidad de rendir cuentas claras a la población y definir sus responsabilidades en el desastre administrativo financiero de Granada.
 
Pusimos el ejemplo del doctor Javier Vallejo, quien siendo un solitario concejal, no solo logró desenmascarar a Alvaro Chamorro Mora, en una actitud permanente y meridiana de oposición a los actos de corrupción de Chamorro Mora, hasta que, con apoyo total de los medios que le dieron voz, se logro derrocar al edil. La historia posterior de Vallejo es algo similar a la Novela de George Orwell: “Rebelión en la Granja”. Se convirtió en uno mas de la fauna de políticos corruptos.
 
Los tres concejales del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), si realmente están haciendo las cosas por Granada y no por miserables intereses partidarios, tienen la oportunidad de marcar la diferencia entre lo honesto y lo deshonesto, entre la honradez y el robo, entre el orden y el desorden, entre lo bueno y lo mala para la Gran Sultana. No necesitan ser mayoría para luchar y tener éxito en sus sanos propósitos.
 
Pero su bajo el argumento de “somos minoría” siguen regando el cuento de que el acalde es malo y ellos son los buenos, sin hacer nada, no van a llegar a ninguna parte y Granada tendrá que conformarse con cualquier zangano que resulte electo por un voto popular que en la mayoría de los casos se rige por los estereotipos que le venden las grandes empresa publicitarias contratadas para con ese fin.
 
Granada, hasta ahora, ha retrocedido en su valoración como ciudad histórica, fundada hace casi 500 años. Lo que vemos ahora, en relación a la ciudad que podíamos contemplar antes de la subida de Alvaro Chamorro Mora, es solo una mueca de ciudad colonial, tan apetecida por el turismo.
 
El centro histórico de Granada es devorado por extranjeros inescrupulosos que hacen lo que quieren con sus edificios, por comerciantes informales que traen anarquía, problemas higiénicos y hasta propagación del consumo de drogas y alcohol.
 
Esta ciudad, fue golpeada fuertemente con la destrucción y saqueo de una de las más lindas joyas de la arquitectura colonial de Granada: El Hospital San Juan de Dios. Muchas casas coloniales, cuyos dueños no tienen recursos, han colapsado y convertidos sus terrenos en miserables parqueos. Nadie dice vamos a reconstruir estas casas, vamos a meter un programa de apoyo a los propietarios de casas sin recursos para que reparen o restauren.
 
La tendencia es de vender las casas y los extranjeros europeos y norteamericanos han aprovechado su experiencia en este negocio para comprar a precio de “guate mojado” enormes casonas coloniales que restauran y le sacan ganancias de hasta un millón de dólares. No hay gobiernos locales ni centrales que paren esto. Esto debe detenerse o pronto los granadinos emigraremos para ver, desde lejos, con nostalgia, lo que fue nuestra Gran Sultana.

 

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