21 octubre 2021

Cada 15 días el poeta CMR visitaba al Presidente Daniel Ortega

Poeta Carlos Martinez Rivas

 

Granada, Nicaragua
Por: Augusto Cermeño
 
Poeta Carlos Martinez RivasDon Róger Barberena Garay, trajo al recuerdo las visitas que el poeta Carlos Martínez Rivas realizaba al Presidente Daniel Ortega, de quien tenía una opinión muy positiva, dejando ver el respeto y cariño que profesaba al comandante.
 
“Cada 15 días me decía, llévame a visitar a Daniel. Lo llevaba donde el ex Presidente, en esa época. Se reunía con Daniel y Rosario, y desayunaban”, recuerda Róger.
 
Refiriéndose a la opinión que el poeta tenía de la personalidad de Daniel, dijo que a menudo le expresaba que “es uno de los hombres más sencillos. Imagínate que comía gallo pinto, queso, con leche y café, mientras otros hablaban de camarones yumbos…”.
 
Carlos Martínez Rivas le expresaba a Róger su preocupación por la pedantería y arrogancia de los que solo hablaban de comidas caras y de grandezas.
 
Barberena acompañaba al poeta a visitar a intelectuales como la Angelita Saballos y “por cierto, Róger Pérez de la Rocha se ponía celoso porque el poeta enamoraba a la Angelita”
 
El poeta, muy a menudo le pedía a Barberena que lo llevara donde la Angelita. El pintor le pedía a Barberena que se llevara al poeta “porque viene a enamorar a mi mujer y ya no lo soporto”.
 
“La verdad es que al poeta le gustaban las lindas mujeres de Nicaragua” nos relató Barberena al hablar de sus vivencias y aventuras con el poeta algo que muy pocos se dieron semejante lujo.
 
Algunos recuerdos de Róger Barberena Garay del poeta Carlos Martínez Rivas
 
Barberena Garay relató un interesante testimonio de vida del poeta Carlos Martínez Rivas, considerado el mejor después de Rubén Darío.
 
La amistad que ligaba al poeta granadino a Róger era realmente de mucha cercanía, de modo que Barberena conocía mucho de las interioridades, inquietudes y preocupaciones del poeta. “El me contaba todo. Confiaba mucho en mí”, revela Barberena.
 
“Con Carlos me estuve reuniendo casi por diez años. Salíamos por la tarde con visitantes rusos, alemanes, norteamericanos, cubanos. Inclusive, a veces la casa de Carlos Martínez Rivas se convertía en un pequeño hotel, porque cuando no había lugares para los turistas, Carlos les daba lugar en su casa”, recuerda Barberena.
 
Habló de la gran amistad que lo ligaba al poeta, de modo que muy a menudo salían a comer a los restaurantes, conduciendo Barberena. Recuerda que al poeta, “lo que mas le gustaba era el trago de etiqueta negra”.

 

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