4 agosto 2021

Apoteósico desfile hípico en Granada: ciudad convertida en parqueo de miles de vehículos

Departamental

Granada, Nicaragua

Por Augusto Cermeño

1La ciudad de Granada fue tomada por miles de corceles que desfilaron por las principales avenidas y calles de la ciudad más antigua de América, sobre tierra firme. Además, los visitantes de la más imponente fiesta hípica nicaragüense llegaron en sus lujosos vehículos, unos, y otros en medios de transporte más popular, que debían estacionar en las calles de la Gran Sultana, haciendo difícil entrar o circular por la ciudad.

Podemos calcular la asistencia de unos 3 mil caballistas, haciéndose notorios los caballos de raza, caballos muy costosos, que andan entre los 10 mil, 20 mil y hasta cien mil dólares americanos, lo que es el valor de una hermosa casa o mansión, pero por ahí andan nuestros cálculos tomando en cuenta la alta calidad de los corceles, algunos importados de España, Inglaterra o Estados Unidos.

2Enormes caballos, gigantes, marcaban paso en el pavimento, donde los peatones, en un acto de imprudencia, caminaban muy cerca de estos mastodontes, algunos de ellos con peso mayor de 500 kilos, sin meter al jinete.

También el caballo criollo, el del campisto, desfilaba orgulloso por las calles, dando colorido y marcando la diferencia en la actividad. La hípica es de todos, es de los caballistas con gran capacidad económica, los dueños de las grandes haciendas, grandes caballerizas y del mismo montado de la hacienda o del granadino pobre, habitante de los barrios de la periferia.

Las muchachas, como siempre, no dejaron pasar la oportunidad de montar, aunque sea en un fachentito caballo criollo o, las que tuvieron un amigo de plata lograron montar en caballos encastados o de raza, que en algunos casos era propio.

4Un poco de desorden

Una de las cosas que observamos en la hípica de Granada, estuvo un poco de desorden en la marcha de las carrozas, los coches y los vehículos de propaganda de cervezas o licores, que iban en media de la calle, impidiendo que los jinetes pudieran lucir sus corceles.

Hubo una parte, en la calle atravesada en la que los caballos iban en fila india, luchando por pasar, por el estorbo de los camiones de licores y cervezas y de los mismos peatones que, como siempre, se lanzan a las calles a caminar al lado de los caballos.

Imposible brindar shows de caballos

3Parece que los hípicos no han podido dominar la situación, para poner orden y permitir que los montados se luzcan. Hace unos años, los caballistas se daban el lujo de hacer show en las calles, ganándose cerrados aplausos. Realmente era un espectáculo fuera de serie.

La avenida Arellano, la calle Real de Xalteva, la Atravesada, la calle Corral y la histórica Calle del Ganado estaban intransitables para los peatones, por lo que no deja de justificarse de se lancen a las calles, a riesgo de ser atropellados o pateados por un corcel, sobre todo los más grandes.

En las aceras y las bocas calles estaban instaladas las carpas, lugares de recreación de los propietarios de casas o instalaciones de negocios de licores, lugares de fiesta, donde hasta se cobraba la entrada a los interesados en hacer de un lugar para ver pasar la hípica tranquilamente, sin arriesgarse mucho.

5Las personas como el ingeniero Mauricio Chamorro, y algunos negocios permanentes de Granada, tendieron sus carpas y construyeron tarimas para disfrutar el momento y ver el desfile con la familia.

Un caballo te puede quebrar huesos (una tibia, un peroné, un fémur o destruir la cadera o su articulación) o dejarte en silla de ruedas para el resto de tus días, cuando menos, cuando más te puede mandar al cementerio.

En mi caso personal, para hacer mis videos y fotos, corro muchos de estos riesgos, pero es parte de mi trabajo, para servir informaciones bien ilustradas que den la oportunidad al lector o audiencia de conocer mejor sobre tal evento. Esto no significa que no tomamos nuestras precauciones. Pero, a decir verdad, esta es una de las fiestas que más me gusta, incluyendo el tope de toros, donde también se derrocha mucha adrenalina.

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