27 noviembre 2021

Abusos y violaciones: el infierno que viven las mujeres en prisión

Boris Leonardo Caro

29 de enero de 2016

942c2fe371c1d9065d19908e92e13435Usar productos esenciales de higiene femenina es una quimera para miles de prisioneras. En Guatemala y Zambia las reclusas no reciben almohadillas gratuitas, ni jabón. En ese país africano deben usar agua sucia para asearse, las sábanas están infestadas de piojos y en vez de uniformes se cubren con harapos. ¿Un infierno? Nada comparable con las cárceles en Sri Lanka, donde además de ratas en celdas hirvientes, como promedio 75 presas comparten dos baños con frecuencia fuera de servicio.

El número de mujeres encarceladas se ha duplicado desde inicios de este siglo. Ese desproporcionado incremento agudiza la crisis en los sistemas penitenciarios, que no suelen adaptarse a las necesidades especiales de la población carcelaria femenina. El entorno hostil que empuja a muchas tras las rejas empeora al interior de las prisiones, donde el abuso y la violación de los derechos humanos constituyen lugares comunes.

cf5a1e7e3ab078a2b2085dcdbf3decc8En general los sistemas penitenciarios, concebidos para castigar hombres, no se adaptan a las necesidades de las reclusas (Endre Vestvik – Flickr)

Origen y destino: violencia

El camino hacia la prisión comienza con uno de los incontables actos de violencia de género que marcan la vida de las mujeres. Los abusos pueden suceder antes, durante y después del paso por el centro de reclusión. La ocurrencia de episodios violentos constituye una realidad para muchas presas a nivel mundial, confirmó en 2013 Rashida Manjoo, Relatora Especial sobre violencia contra las mujeres, sus causas y consecuencias.

162ed3fa9ef34770ee676050f72ea5e7Una investigación realizada por el Instituto Danés Contra la Tortura (DIGNITY) en cárceles de cinco países –Albania, Guatemala, Jordania, Filipinas y Zambia—ilustra los maltratos que sufren las reclusas. El estudio ha publicado una serie de reportajes con testimonios de prisioneras humilladas por sus celadores; aisladas para obligarlas a tener sexo por comida, productos de higiene femenina o información del exterior; sometidas a abusivos procedimientos disciplinarios como los cacheos, que en algunos casos llegan hasta la búsqueda dentro de los órganos genitales, incluso durante el período menstrual.

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