Granada, Nicaragua
Sábado 18 Enero 2014
Augusto Cermeño
“Mañi”, como cariñosamente lo llaman sus amigos, nos habló sobre los lazos de amistad que existen entre él y el nuevo Cardenal nicaragüense, de modo que lo ha tenido en varias oportunidades con su familia, en las mesas del negocio que vende el mejor vigorón y chicha de maíz granadinos.
Ibarra recuerda cuando en una ocasión vino el ahora Cardenal y Arzobispo de Managua a disfrutar con toda su familia del vigorón granadino e invitó a Ibarra a sentarse en su mesa. Se tomo algunas fotos que LAVERDAD tomó en ese momento, para graficar entrevista con el Arzobispo.
Manuel valora que el Cardenal Brenes es un hombre humilde, muy sociable, un hombre preocupado por los pobres, considerando que “es de los hombres que necesita Nicaragua”.
Ibarra destaca la actitud permanente de Brenes, quien al llegar al Kiosco de doña Modesta, “lo primero que hace es abrazarme, yo lo abrazo, sin que esto signifique que sea un tipo adulador, mucho menos metido ni arrastrado…”.
Manuel dice tener mucho tiempo de conocer al Cardenal Brenes, al que considera “de los hombres que dicen la verdad. Porque hay artistas, peloteros que les da miedo decir la verdad, les da miedo hablar de sus raíces”.
Ibarra considera que esa actitud de Brenes, de hablar y llegar a decir “que el viene de abajo, que es producto del sacrificio de una madre que lavaba y planchaba ajeno, de padre carpintero, es una personas única y admirable”.
“Es como que yo te lo diga: mi mamá fue planchadora, mi papá fue inspector del Instituto Nacional de Oriente. Eso de que a su mamá le haya costado, desde que salió uno del vientre hasta donde estamos ahorita, dignifica”, valora Ibarra Lacayo.





