14 abril 2021

Chepita Pastora de Tenorio, una nicaragüense con espíritu de servicio a sus semejantes, falleció en Estados Unidos

 

Obituario 
Miami, Florida, EEUU
 
Chepita Pastora de Tenorio, una nicaragüense que se distinguió por su espíritu de servir a los demás, falleció el jueves 27 de noviembre 2014 en San José California, Estados Unidos.
 
Su hermano, el profesor Héctor Darío Pastora, presidente del Movimiento Mundial Dariano en Miami, Florida, USA, brindó palabras de cariño y respeto hacia su hermanita Chepita, en sus funerales.
 
A continuación palabras textuales del profesor Héctor Darío: “A nuestra  madre Celestia v. de Pastora,  a  las amadas familias Tenorio-Pastora de  mi cuñado Raimundo, a la familia  Sandino Pastora, de mi hermana Celestia, a la familia de mi hermano Orion Elpidio (q.d.e.p.), a la familia Tenorio aquí presente, a los hermanos y hermanas en la fé cristiana y a las generosas y solidarias amistades.
 
Nos convoca esta memorable noche el nacimiento a la vida eterna de nuestra amada hermanita Chepita (Josefa) para rendirle homenaje póstumo, ante su cuerpo yacente en este recinto funerario.  En verdad es  su alma,  que vive la eternidad de Dios,  la que nos  reúne en la fe, el amor y los valores del espíritu la que entregó al Creador con resignación y amor infinito el pasado jueves 27 de Noviembre en el día emblemático de Acción de Gracias.  
 
Mis palabras conllevan las sentidas despedidas terrenales a un ser tan entrañable, tan apacible, refinado, de criterio sereno y  cristiano, pero ante todo son palabras de bienvenida a su transfiguración de paz y vida eterna.  Nuestra hermanita Chepita fué una  heroína del deber de su hogar y del dolor.  Ella  nos deja un cielo de amor, de ternura y generosos recuerdos. 
 
Mis sentimientos fraternales los expreso en representación de mi esposa Consuelito, de mis hijos y nietos, de mi hermanita Celestia aquí presente, de mi hermano Pastor Ulises  e hijos y de hermana menor Norma Piedad e hijos  residentes en Miami y con la credencial de nuestro hermano mayor Joaquín Absalón, residente en Nicaragua, que junto con mi sobrino Moisés Absalón, escribieron bellas elegias en memoria de Chepita, publicadas junta con las mías, en la prensa nacional e internacional.  A estos tributos se suma la  participación y presencia de mi sobrino Joaquín Evaristo y su esposa Sarita, en representación de la familia Pastora-Gomez del Canadá,  descendencia de mi hermano Orión Elpidio, que antecedió hace 20 años a Chepita en su encuentro con Cristo. Así también mi hermanita Rosa Isabel. (q.d.e.p.), cuyos sobrinos y sobrinas, oran por su descanso eterno.  
 
Sumo a estas presencias, la de la Lic. Alina Tenorio, en nombre de la familia Tenorio de Granada y Managua, Nicaragua. Y en espíritu la  amiga de infancia de Chepita, Noemí Cáceres Vega, quien en su bella nota necrológica, la describe como un ángel, como una inocente estrella que apareció en el cielo azul de Estelí.   
 
A la vez mi gratitud por las múltiples condolencias personales y cibernéticas que he recibido en Miami y de asistencia como las de los señores Fernando Abel Gallard Prio y Sra, en representación de mi amigo Alejandro Gallard Prio y Sra., residentes en Nicaragua y la de mi amigo Ing. Luis H. Flores, quien representa al MMD. en el Estado de California.  
 
Permítanme, compartir con ustedes una de mis mas intimas satisfacciones, el haber mantenido una comunicación permanente con Chepita, cuya fecunda y ejemplar vida conyugal celebró  sus de 53 años, traspasando sus bodas de oro, regalo divino, legado bendición del hogar Pastora-Tenorio  para  sus  hijos, Xiomara Isabel, Otoniel, Omar y sus nietos Mónica y Brandon.  Y este dialogo se mantuvo con las mágicas expresiones te quiero, cuida tu presencia vida y salud, lo que debemos hacer  todo, en todo tiempo, además tuve como costumbre la infaltable carta mensual, siempre llena de calma y de amor, la última que le escribí se la leyó en el hospital mi hermanita Celestia,  9 días ante de su muerte física y de su vuelo al cielo.  Cartas que le producían  gozo por sus conceptos, llenos de vida, de ánimo y  aliento, y entre sus párrafos, le escribí, lo me manifestó en  una de sus mejorías:  “Cristo me toca y me ve, es entonces cuando siento alivio, y le expresé “En tus 74 años de existencia has sembrado amor y exquisitez de trato social y familiar, a mi llamaste en tus balbuceos de infancia, en  Ciudad Darío, Meco, porque no podías decir muñeco y esa ternura la mantuviste con tus hijitos, con los  sobrinos y sobrinas que te aman y aún con tus mascotas, como Pepito, tus perritos y gatitos. Todos te lloran y están tristes, le hacen falta tu canto, la melodía de tu voz, sienten el vacío de tu irrepetible vida, como nosotros.  
 
Eres instrumento de la misericordia de Jesús,  y hay un gran amor que cuidaste con tanto fervor y paciencia a nuestra madre, sublime magisterio filial de tu alma, gracias hermanita, ahora ya  estás en el reino con nuestro padre Joaquín Evaristo y mis hermanos, y nosotros te seguiremos para que juntos escuchemos el levántate y anda, del Evangelio. Y mientras tanto aquí en la tierra, inspirado con los versos místicos del poeta Rubén Darío de tu Nicaragua natal, proclamamos: “sintió la unción de la divina mano de Dios, vio florecer de eterna luz su anhelo y escuchó la música teológica del cielo”. Así sea”.   
 
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