26 octubre 2021

Como pensaba Sandino, Carlos Fonseca pensaba que en Nicaragua no podía darse un cambio simple de hombres en el poder, sino de “un cambio transformador, un cambio de las estructuras del poder”

 

Política 
Granada, Nicaragua
Sábado 15 Noviembre 2014
Augusto Cermeño
 
El historiador sandinista Manuel Moncada Fonseca, al hablar sobre la relación del pensamiento de Sandino y de Carlos Fonseca, dijo que igual que Sandino, Carlos se planteaba una lucha “no para cambiar hombres en el poder, un cambio simple, sino un cambio revolucionario de las estructuras de poder”.
 
Carlos hablaba de cambiar “al estado opresor por el Estado revolucionario, al Estado que representa minorías al Estado que representa a las mayorías y que en esa vía actúan las fuerzas que quieren proceso de transformación”.
 
Todo “bajo la condición de que todo el proceso este encabezado, vanguardizado por la dirección revolucionaria”. Indicó que “las personas que controlaban el Estado somocista controlaban el mismo tiempo la vida económica del país. De manera que todo eso no podía ser resultado de un simple cambio, tenía que ser obra de una conducción popular, con todo lo que encierra una revolución popular”.
 
Valora que esta es una razón de que la contraparte de un sistema opresor sea el pueblo, la fuerza más interesada en que ese cambio transformador y ese cambio revolucionario, llegara a realizarse plenamente”.
 
Las fuerzas opositoras
 
Agrega el conferencista que Carlos no solo hablaba del pueblo y la dictadura, sino que también de “las fuerzas opositoras”, en las que “la inconsecuencia era algo así como el pan nuestro de cada día”.
 
Dijo que “el FSLN, desde su nacimiento, hasta el día de hoy, es una fuerza consecuente, que cuando habla de cambio lo hace con consecuencia. Pero la oposición burguesa, aunque planteaba botar la dictadura, realmente no pensaba, jamás, en cambiar la esencia del poder. Quería quitar a los Somoza para poner a otros a la cabeza del Estado, a ordeñar las entradas fiscales y apropiarse de las riquezas nicaragüenses, colocándolas en manos de potencias extranjeras, de capitales extranjeros”.
 
“No habían contradicciones irreconciliables entre la oposición burguesa y la dictadura somocista”, valora el historiador sandinista Manuel Moncada Fonseca
 
Para Manuel Moncada Fonseca, en la época de la lucha contra el somocismo, “los conservadores se proponía alcanzar el poder para cambiar un hombre por otro. De manera que no habían contradicciones irreconciliables entre la oposición burguesa y la dictadura somocista”, dijo.
 
Moncada dio lectura a un documento escrito por Carlos Fonseca Amador, en el que se plantea un “análisis de lo que era la oposición burguesa: En gran medida, la camarilla conservadora se encuentra interesada en la continuación del somocismo, si la caída de éste lleva a una revolución que liquide la explotación brutal del pueblo”.
 
En este sentido, Moncada Fonseca dice que “liquidar la explotación no era objetivo de la oposición burguesa. Este señalamiento trae la explicación sobre la causa por la cual el Partido Conservador no ha sido capaz de dirigir con éxito la lucha opositora”.
 
Agrega que esta realidad política “también explica los números pactos que se han puesto en práctica con la camarilla dictatorial del somocismo. De hecho, quien legitimó la existencia de la dictadura somocista fueron los conservadores, los opositores burgueses”.
 
Indica que “la contraparte de todo esto era el pueblo nicaragüense que buscaba nuevos caminos para lograr el derrocamiento de la dictadura militar somocista”.
 
 “Lucha legal no conducía al pueblo a ninguna parte…”
 
Los hechos analizados minuciosamente por el comandante Carlos Fonseca lo llevan a concluir que “la lucha legal no conducía al pueblo a ninguna parte, porque: la dictadura es un régimen de fuerza y no de Ley”.
 
La verdad es que “si la dictadura se hubiera sentado en leyes, aunque fuera opresora, la forma de botarla no era la vía armada. Pero toda vez que se asentaban las armas en el uso represivo de las mismas, la manera de botarlos no puede ser otra que la vía armada y no la vía legal”.
 
Carlos Fonseca “también decía que el pueblo no puede levantar la Ley contra la fuerza, el código contra la bayoneta. El mensaje no era más que claro, que Carlos Fonseca dejaba plasmado en sus escritos. No había más camino que la lucha armada revolucionaria”.
 
Agrega Moncada que alrededor de la lucha armada “se conjugan todas las demás. Pero la lucha armada revolucionaria, al mismo tiempo que se desenvolvía inspiraba las formas legales y no legales de lucha que se muestran contra la existencia de la dictadura militar somocista”.
 
Moncada nos dice que “para Carlos Fonseca, la lucha armada no podía conducir a la victoria del pueblo nicaragüense. Era el eje esencial, si lo era, pero no lo era todo”.
 
Si bien es cierto “era la fuerza aglutinante de todas las formas de lucha, pero sola no podía lograr derrotar a la dictadura militar somocista. Por eso debía aprovechar también las puertas legales, debía aprovechar la actividad clandestina, que no debe confundirse con lucha armada”.
 
Todo esto se relaciona con la actividad política desarrollada “con mítines relámpagos, con la pintas, etc.”. Además de acciones “que estaban fuera de la Ley, pero que no eran acciones armadas”.
 
“Fuerzas revolucionarias son enemigas del uso indiscriminado de bombas y los sabotajes aislados, como base de la lucha…”
 
Carlos Fonseca pensaba que “las fuerzas revolucionarias son enemigas del uso indiscriminado de bombas. Para él la zozobra que producen las bombas, no pueden conducir a la caída, la liquidación del régimen dictatorial”.
Pero si señala “que esto de poner bombas, de organizar sabotajes, si están dentro de la lucha general, pueden servir de auxiliar”.
 
“Necesidad de la UNIDAD como factor fundamental para mantener incólume las estructuras del FSLN…”
 
Continuando con la conferencia magistral del historiador sandinista Manuel Moncada Fonseca, éste destaca la postura unionista del  Comandante Carlos Fonseca Amador, Jefe de la Revolución Popular Sandinista.
El comandante Carlos le dio una importancia estratégica a la unidad, que consideraba “la UNIDAF como factor fundamental para librar la batalla en contra de la dictadura y el dominio imperialista sobre nuestro país”.
 
Deja claro historiador, que “la unidad no es solamente un planteo ritual. Unidad para él era: unidad en la acción. Es decir, tiene que traducirse en acción, esa unidad”.

Aparición de las tres tendencias del FSLN, la Unidad y la intocable dirección revolucionaria sandinista 
 
Destaca Moncada Fonseca, que “cuando aparecen las tres tendencias, que ya conocemos dentro de la estructura revolucionaria del FSLN, que hoy guía nuestros pasos, al final las tres llegaron a complementar cada una de las cosas que hacían por separado”.
 
Llegan a complementar “toda la línea de acción que se realizaba en contra de la dictadura. Carlos Fonseca es claro cuando dice: Podemos llamar a quien sea, a ser parte activa de la lucha contra la dictadura. Lo que no podemos es darnos el lujo de entregar la dirección del movimiento revolucionario”.
 
La lógica revolucionaria es que “el movimiento revolucionario solo podía estar en manos de revolucionarios. La lucha entera contra la dictadura solo podía estar dirigida por los revolucionarios y eso es algo que Carlos aprende de Sandino”.
 
“Sandino llamaba a una amplia unidad nacional, por el momento. El dueño de la fiesta, no era cualquiera, era el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, que Sandino comandaba”, indica Moncada.
 
Sandino llamaba a liberales y conservadores a la unidad pero les advertía de que “no vengan a dirigirnos, porque aquí dirigimos nosotros. Es lo mismo que Carlos Fonseca, con otras palabras, también”.
 
La autocrítica revolucionaria
 
Planteaba Carlos Fonseca que “el éxito de la lucha, dependía también, como depende hoy, de la capacidad de autocrítica. Pero esto no es un asunto de mea culpa: me arrepiento de todos mis pecados habidos y por haber. No. Era un asunto también practico”.
 
Se considera la autocrítica revolucionaria como “el superar aquello que hacemos mal. Sin pretensiones, jamás, de volver nuestra actividad una actividad sacrosanta. No. Toda actividad que hagamos será siempre la actividad de seres humanos pensantes, pero susceptibles del error de forma permanente”.
 
Moncada destacó la importancia de “ser autocríticos todos. Más que la crítica al vecino, al compañero, al camarada, debemos aprender a ser autocríticos, que no es lo mismo que ser criticista: los que viven criticándolo todo y no hacen más que criticarlo todo”.
 
Vecino de calle Guzmán sugiere que municipalidad revise arco y fundaciones del puente “El Globo”
 
Edgard Tenorio Mejía, vecino de la calle Guzmán, con 40 años de residir en este sector, aprueba los trabajos de reparación del muro del puente “El Globo”, pero considera que debe revisarse bien el arco y las fundaciones del histórico puente.
 
Por otro lado, considera urgente mandar a limpiar las paredes y bases de los muros del puente, donde crecen frondosos árboles, con raíces y ramas que daña la estructura.
 
Dijo que debe revisarse bien una filtración de agua en el mismo puente que está causando daños en la estructura de ladrillo cuarterón, muy antigua, que está produciendo desgaste y los ladrillos se están saliendo.
 
También se observa que las correntías, muy fuertes en invierno, han socavado la base del puente, propiamente bajo la estructura, en el piso, creándose un foso que se está profundizando, lo que es muy dañino para la estructura.
 
Edgard es de la opinión de que se refuerce la estructura, porque no puede ser que se vea bonito en la vista externa, pero en su estructura este maltratado, amenazando con el colapso, más temprano que tarde. Cree que la filtración de agua, de la red de agua potable, debe ser revisada por ENACAL.
 
Por otro lado, sugiere que se cuide el viejo puente de que siga siendo pase de grandes camiones y todo vehículo pasado, que al pasar el puente hace temblar la estructura. “Se debe tener en cuenta que estos puentes fueron construidos para carretas y choches, no para vehículos pesados…”, anota Edgard.
 
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