3 diciembre 2021

“Cuando le traemos flores a los difuntos, les traemos vida”, dijo el Obispo Solórzano en su homilía del Día de los difuntos

 

Departamental 
Granada, Nicaragua 
Domingo 02 Noviembre 2014
Augusto Cermeño
 
El Obispo de la Diócesis de Granada, monseñor Jorge Solórzano Pérez, consideró que en el día de los difuntos la familia visita a sus deudos y les lleva flores. Para el obispo “cuando le traemos flores a los difuntos, les traemos vida”.
 
“Estamos diciéndoles que les llevamos flores porque queremos que estén felices, que están vivos, que no están muertos. Ese es el sentido de las flores. En realidad no le llevamos a un muerto flores, le llevamos flores a esa fe en la resurrección. Como lo dice el Señor, que para él no hay muertos, porque en él, todos están vivos”, expresó el sacerdote diocesano.
 
Consideró que “somos un pueblo que cree en la vida, que cree en la resurrección de Cristo, que la muerte ha sido vencida en nuestro señor Jesucristo. San Pablo nos dice, en la primera lectura, que en la cruz, Cristo murió por nosotros”.
 
Monseñor Solórzano dijo que “fuimos reconciliados con Dios, por su muerte en la cruz. Nosotros somos salvados en la Cruz de Cristo, que ha muerto por nosotros. Cuando sembramos en la cruz, en la tumba de un familiar nuestro, de un amigo nuestro, de un difunto, estamos sembrando esa fe, de que cristo ha muerto por ese hermano nuestro”.
 
El obispo se dirigió a más de 200 personas cómodamente sentadas frente al portal de Capilla de Ánimas. Mientras tanto, otros parroquianos pasaban y pasaban en dirección al interior del cementerio, cargando flores para sus deudos.
 
 
El Cementerio estuvo este año, como en ningún otro, muy bien arreglado, limpio, con verjas pintadas, rejillas de la red de causes bien pintadas de negro anticorrosivo. Los mausoleos más valiosos, estaban bien limpios y relucientes, incluyendo el mausoleo del General Frutos Chamorro, primer Presidente de Nicaragua.
 
En las calles y avenidas internas del cementerio, logramos observar a mucha gente moviéndose en un ir y venir, como laboriosas hormiguitas que construyen y crean fuertes base y lazos de amor y cariño por los seres queridos “que ya se nos adelantaron”.
 
“Dice el evangelio, esta es la voluntad de Dios, la voluntad del que me ha enviado, dice Jesucristo, que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. Esa es la voluntad de Dios Padre: que todo el que ve al hijo y cree en él, tenga vida eterna y yo lo resucitaré en el último día”, dijo el Obispo.
 

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