3 diciembre 2021

“Yo, William Walker”: novela sobre el oscuro y oprobioso personaje de la Historia nicaragüense, de León de la Torre Krais, ex Embajador de España en Nicaragua

 

 
* Se despide entregando un  libro a Granada

*Insólita placa que lanza flores al filibustero norteamericano, entre los ganchos que llevaron a León de la Torre Krais a escribir “Yo, Walker”

*Fortaleció los vínculos entre España y Nicaragua: estuvo a cargo de la conclusión y cierre del Proyecto de “La Chureca”

*Experiencia del diplomático en la hípica granadina del 2011
 
Departamental
Granada, Nicaragua
Sábado 05 Julio 2014
Augusto Cermeño
 
“Yo, William, Walker”, es una novela presentada en forma de conversatorio en Granada, Nicaragua, por el embajador español León de la Torre Krais, que recoge escenas noveladas sobre la vida del filibustero norteamericano.

 
La presentación, tipo conversatorio, una forma muy poco usual de presentar libros, pero que logró atraer la atención del público granadino reunido en el salón principal del Hotel Alhambra de Granada, se desarrolló de una forma muy natural en una conversación sostenida entre León de la Torre y René González, Presidente del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH).
 
La conversación se basa en preguntas sobre aspectos relevantes de la novela y de la historia de Nicaragua, cuyo escenario principal es la presencia de Walker en Granada, traído por Castellón, cuando la Guerra Nacional, entre liberales y conservadores.
 
Entre las personalidades presentes en la actividad cultural, estuvieron: la Alcaldesa de Granada, licenciada Julia Mena Rivera; don José Joaquín Quadra Cardenal, Francisco de Asís Fernández, Gloria Gabuardi, Blanca Castellón y Juan Pasos, entre otros personales de la empresa privada y la intelectualidad granadina y leonesa.   
 
León de la Torre Krais escribió este libro que “es una historia novelada” de Granada, de Nicaragua, según palabras del mismo autor, y que fue presentada, el lunes 30 de junio (2014), a un par de días de la partida de León hacia su España natal, luego de dejar el cargo diplomático en Nicaragua.
 
Otras personalidades presentes en esta actividad son las Damas de la Mesa Redonda Panamericana, cuya delegación estuvo presidida por Niní Borgen y Ligia Robleto, directivos de este movimiento cultural internacional.
 
Igualmente estuvieron presentes una delegación de los Bomberos Unidos Sin Frontera, destacando un grupo de tres bomberos españoles que estuvieron impartiendo un curso a bomberos granadinos y que están próximos a regresar a España.
 
Se despide entregando un  libro a Granada
 
El doctor Sergio Ramírez Mercado, escritor nicaragüense, escribe una brevísima presentación en la que expresa que “León de la Torre Krais se despide de Nicaragua como embajador que durante su estancia entre nosotros desarrolló una intensa y fructífera labor cultural entre tantas de las tareas que España le confió.

 
Será recordado eso, pero sobre todo porque durante los años de su desempeño diplomático se descubrió a sí mismo como novelista gracias a las seducciones de la historia de Nicaragua”.  
 
El libro es dedicado por su autor a su esposa Clarisa y a sus hijos: “Xenia, Blanca, Tassilo y Alejandra, que dan sentido a todo. Y a Nicaragua, que nunca dejaremos del todo”.
 
León de la Torre Krais nació en 1969 en Washington D.C., es casado y con cuatro hijos. Tras estudiar derecho ingresó en 1994 a la carrera diplomática de España.
 
Ha estado destinado a las sedes diplomáticas en Ecuador, China, Chile, brevemente en Cabo Verde y Nicaragua, donde es embajador de España desde junio del 2011.
 
Es muy aficionado a la historia y la literatura, siendo “Yo, William Walker”, su primera novela, una aproximación a la figura del filibustero y a su época, narrada en primera persona.
 
Una placa que lanza flores al filibustero norteamericano, entre los ganchos que llevaron a León de la Torre Krais a escribir “
Yo, William Walker”
 
 
Nos pareció interesante curiosear un poco sobre los ganchos que jalaron la atención e interés de León de la Torre Krais a escribir una novela basada en la presencia del filibustero norteamericano, que por cierto, no dejó más que un reguero de sangre, pólvora y crimines en Granada y en varias ciudades de Nicaragua.
 
Creemos que el hecho de que León de la Torre Krais haya encontrado una placa benevolente y que lanza flores al oscuro personaje que muy bien describe en el conversatorio, René González, Presidente del INCH, no es únicamente lo que lo motivó a escribir.
 
En la placa, que se encuentra entre dos hermosas columnas y adornada con una corona de se lee: “Este templo incendiado por el filibustero William Walker en noviembre de 1856, fue reedificado con nueva forma en 1867 y 68”. 
 
León no se hizo esperar y dejo escuchar elementos de opinión sobre Walker y sobre la historia de Nicaragua, al decir que “…este capítulo de un filibustero que se hace con el país, realmente sangriento. La relación de Walker en mi novela con el pasado español de Nicaragua, que para él era un lastre que había que extirpar de la historia de Nicaragua, había que acabar con el legado cultural, la afición, las costumbres…”.
 
De la Torre Krais hace referencia, como aspecto de mucho interés en su novela,  a una corrida de toros en León y las iglesias católicas, con su imaginería y la fe de los católicos nicaragüenses.
 
Hizo referencia a la frialdad del filibustero, quien “no siente nada”, en referencia a un misa solemne y Tedeum “cuando se alcanzó la paz con Corral o cuando él asume la presidencia, pero destruye la catedral y dice: no sentí nada, la destruí y no sentí nada…”.
 
Para de la Torre Krais, el legado español fue un gancho para él, porque “se quería acabar con 300 años de historia, y que no pudo, evidentemente. Ya no es nuestro sino que es parte de Nicaragua, es parte de la cultura nicaragüense: sus raíces precolombinas, con los aportes españoles, que resultó una mezcla, especialmente rica, que no podía acabar de un plumazo, por una campaña militar y por una visión, en la que pretendía convertir este país en la esclavitud…”.
 
Indico que Walker pensaba en instauración del sistema esclavista predominante en los estados sureños estadounidenses, trayendo muchos esclavos africanos y una minoría de colonos estadounidenses, contando con “una población indígena marginal”.
 
Sobre el tema indígena, “era una situación que todavía no tenía muy claro”, el filibustero Walker, según León. Entre las motivaciones para escribir la novela sobre Walker, también está “una lucha de religiones, de civilización, de poderes, de convivencia, de  muchos hechos tan fantásticos, que no había nada que novelar y eso me cautivó”, comentó el novel escritor español.
 
Fortaleció los vínculos entre España y Nicaragua: estuvo a cargo de la conclusión y cierre del Proyecto de “La Chureca”
 
 
León de la Torre Krais en tres años de ejercicio diplomático como embajador de Nicaragua, fue un elemento vital para el fortalecimiento de los vínculos entre España y Nicaragua, según palabras de René González, Presidente de Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH).   
 
Además, se encargó de la conclusión y cierre del Proyecto de “La Chureca” en Managua, lo que “transformó la vida de casi 300 familias, que hoy viven en un lugar digno. Se ganan la vida en una empresa que fue financiada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo”.
 
Otro de los logros de la gestión diplomática de León de la Torre, fue contribuir “a acercar las relaciones comerciales entre España y Nicaragua. Contribuyó en proyectos de saneamiento y agua potable en diferentes comunidades del país”.
 
De la Torre “fue un promotor, gestor, recaudador y gran animador del Festival Internacional de Poesía de Granada, ocupando su presidencia honoraria”.
 
René recordó cuando “vimos a León, un agosto del año 2011, caminando por las calles de Granada, junto al pueblo granadino, disfrutando de las fiestas hípicas de aquel entonces”.
 
León “con apenas pocas semanas de estar en Nicaragua, montó un hermosísimo caballo español en esa hípica granadina. Desde entonces, pareciera que Granada le cautivó…”.
 
Experiencia del diplomático en la hípica granadina del 2011

 
El conversatorio sobre el libro “Yo, William Walker”, comenzó con esa experiencia del joven embajador León de la Torre Krais, en la fiesta hípica del 2011. El diplomático estuvo en Granada, en ese año, con su familia.
 
León dijo que una de las primeras cosas que hizo “fue visitar Granada, me estoy yendo porque pasado mañana (miércoles 2 de junio 2011) vuelvo y me estoy despidiendo de Granada”.
 
Considera que Granada “es un descubrimiento muy especial en Nicaragua, país al que tengo especial cariño, pero Granada para mí ha sido algo muy especial, de la que me he encariñado, he paseado muchas horas con ella, he leído mucho sobre su historia…”.
 
Insólita placa y “un pequeño homenaje que quiero rendir a Granada”
 
León de la Torre Krais, en esos paseos por Granada, se encontró con la insólita placa que lanza flores a Walker, frente a la iglesia de San Francisco, donde “empezó la idea de la novela, lanzándola en el Festival Internacional de Poesía. Quiero agradecer a mi amigo Chichi, el haberme aceptado en el equipo y el haber disfrutado el festival y haber conocido mucho mejor este país, su intelectualidad, su cultura, haber conocido mucho mejor a Nicaragua”.
 
León considera que escribir la Novela “Yo, William Walker, es un pequeño homenaje que quiero rendir a la ciudad de Granada, que para mí ha sido algo muy especial en mis tres años, en Nicaragua”.
 
En tanto René González comentó que “los de la Torre, son una familia de diplomáticos y han representado a España, en diferentes lugares por muchísimo tiempo. Los de la Torre no son nuevos en Nicaragua”.
 
René recordó que el mismo León le habría comentado que en la Cancillería, el canciller Samuel Santos, lo condecoró con la Orden José de Marcoleta, “que su padre, José Antonio de Marcoleta y de la Torre, está vinculado familiarmente con vos. De tal manera que es curioso que tantos años después, un de la Torre vuelve a ser embajador”.
 
René mencionó que “Pedro de Marcoleta fue nuestro encargado de negocios, en 1850, cuando se suscribió el tratado de reconocimiento y paz, de la Reyna Isabel II de España con la República de Nicaragua, ciento y tantos años después, otro de la Torre viene a Nicaragua a representar a su país”.
 
¿Qué te llamó la atención de esa placa que está ahí, frente al Convento de San Francisco?, preguntó el Presidente del INCH
 
René González, entró un poco en los adentros del autor de “Yo, William Walker” preguntando: ¿qué te llamó la atención de esa placa que está ahí, frente al Convento de San Francisco?
 
Esa placa fue, uno de los ganchos que movieron a León de la Torre Krais a escribir una novela sobre el más oscuro personaje que logró meterse hondo en la historia de Nicaragua, aprovechándose de sus contradicciones internas, de las conspiraciones palaciegas, de las ambiciones de los líderes políticos de ese tiempo y de esa manía de llamar a la intervención extranjera cuando los políticos fracasan en sus pretensiones de dominio y control de las riendas del poder.
 
León respondió: “Pues precisamente ese hecho, no, de algo inusual, recordar al que ha destruido, no construido, y por eso el personaje inicial en la novela, que es un turista que está paseando por Granda, en fechas de un festival de poesía…”.
 
El turista “toma una foto, una imagen y se da cuenta de lo que refleja la placa. Y, ahí arranca la novela”. Tal situación da pie al autor a realizar el relato en primera persona “desde el más allá, por parte de William Walker, en un relato de su vida”.
 
Inmediatamente interviene René González, diciendo que “William Walker, un personaje terrible, tenebroso, nefasto para la historia de Granada. Odio a los granadinos y para Nicaragua. Un hombre que ordenó la destrucción de Granada. En su informe, el general Frederick Henningsen, le dice a William Walker, una vez que ha incendiado Granada: Usted me ordenó destruir Granada, su orden ha sido cumplida. Granada ha dejado de existir. 
 
Y, como ya sabemos, desfilaron alrededor de la plaza, en un rito impío, depositando finalmente el ataúd, en un tumba excavada en el centro de la plaza, en la que erigieron un inmenso letrero con la misma inscripción que los romanos dejaron en las ruinas al destruir Cartago: Aquí fue Granada”.  
 
René entra aún más en las motivaciones que tuvo el autor para escribir la novela. Preguntó a León de la Torre Krais: ¿Qué te motivó para escribir una novela sobre este personaje nefasto, tenebroso y odiado por los nicaragüenses?
 
León respondió que “precisamente ese hecho, comúnmente conocido, me llevó a la curiosidad de conocerlo mejor, porque alguien con esas características, pues algo tenía que tener para haber tenido éxito, durante cierto tiempo. Y descubrí a alguien que, efectivamente, es todo lo que tu has dicho René, pero también era alguien extremadamente culto, que había estudiado varias carreras, había crecido como médico, como abogado; había sido editor y dueño de varios periódicos, había sido un precursor, en su época, al haber entendido que los medios de comunicación de masas, periódicos, entonces, son instrumentos para el ejercicio del poder. Y, en eso, era un adelantado, en su época, y aprovechó las debilidades, las inconsistencias, los personajes de su época, para aprovechándose de sus debilidades, alcanzó sus objetivos”. 
 
Según León, Walker, lo había intentado antes y que: “No solamente en Nicaragua, sino que primero intentó hacerse su bautizo como filibustero en lo que hoy es Méjico. Intentando ensanchar la frontera de Estados Unidos, a costa de Méjico, y luego pronto descubrió Nicaragua y ya nunca más se interesaría en otra región del mundo”.
 
Walker hizo crecer en él “una pasión por Nicaragua, una pasión destructiva, al final, una pasión compleja, una pasión de amor, odio, unido que intento reflejar en mi novela. Quien creía, por supuesto, ser un predestinado, tener esa misión en la vida, de llevar su civilización, su visión de la civilización a esta parte del mundo”.
 
León considera que Walker “tenía bastantes contradicciones, en un principio no era esclavista, tenía una familia que no tenían esclavos. En principio, cuando empezó a escribir los primeros artículos en los periódicos, defendía posturas, que podríamos describir, liberales, en toques progresistas. Fue cambiando, tanto por convicción, supongo, sobre todo por conveniencia. La postura que más le podía ayudar, para conseguir apoyo en Estados Unidos para su campaña en Nicaragua, era la defensa de la esclavitud. Todo el apoyo de los estados del sur de Estados Unidos, pues cambió radicalmente”.
 
León respalda su hipótesis novelesca diciendo que Walker “abolió el decreto por el cual se había abolido la esclavitud”, dejando para sí reinsertar la esclavitud en Nicaragua, en una idea de implantar un futuro, para un desarrollo a base del trabajo esclavo.
 
León concluye que le interesó “la persona, por ser alguien culta, por ser alguien con mucho más pliegos, mucho más rico, de lo que se suele representar…”.
 

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1 comentario en «“Yo, William Walker”: novela sobre el oscuro y oprobioso personaje de la Historia nicaragüense, de León de la Torre Krais, ex Embajador de España en Nicaragua»

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