31 julio 2021

Ante el fallecimiento de la egregia personalidad del Dr. Emilio Álvarez Montalván

 

Departamental 
Por Héctor Darío Pastora
Miami, Fla, USA
 
El sensible deceso del Dr. Emilio Álvarez Montalván, acaecido el miércoles 2 de Julio en Nicaragua, enluta a todos los ámbitos de la Patria y repercute más allá de su geografía. Es la desaparición física de un apóstol de la civilidad y de la política en el sentido clásico de la historia greco-latina. 
 
Enalteció a la Patria de Rubén Darío en el más alto pedestal de la dignidad y la conciencia cristiana. Sintió y vivió el mensaje del Panida- diplomático en su memorable discurso del 22 de Diciembre de 1907, en ocasión de su apoteósico retorno: “Yo he luchado y he vivido, no por los gobiernos, sino por la Patria” y así lo hizo el eximio y erudito fallecido, su legado será siempre lección ecuménica y excelsitud franciscana. 
 
Entre sus obras nos deja la biblia de nuestra idiosincrasia nicaragüense, la profunda reflexión para superar nuestras miserias políticas. Su vida fue un canto de sabiduría cívica, diría sin eufemismo que poseía dones excepcionales en las cátedras polifacéticas, ora como profesional, politólogo, filosofo, literato, diplomático y tribuno. 
 
Le conocí como Ministro de Relaciones Exteriores, en ese carácter me honró asignándome el discurso alusivo a José de Marcoleta en la Inauguración de la Academia Diplomática del Ministerio del Exterior. En uno de los actos en Miami, tuve el honor de incorporarlo al Movimiento Mundial Dariano, ocasión en que hoy evocamos y ahora desde su inmortalidad de prócer de la Patria, lo despedimos “con la unción de la divina mano de Dios, con la música teológica del  Poema La Cartuja y la plegaria de la oración de la Paz del mínimo y dulce Francisco de Asís: “Y muriendo en Tí, es como nacemos a la vida eterna”.
 
Su legado espiritual y cívico es historia y el tiempo le dedicará el merecido monumento.
 
La muerte lo sorprende en un poste de luz
 
El día de ayer, domingo 29 de junio, la muerte sorprendió a un joven que estaba, al parecer, instalando una luminaria de calle, en el sector del cementerio.
 
Según versión del oficial de bomberos Eduardo Romero, recibieron una llamada para auxiliar a Byron Obando Alguera, de 25 años, quien sufrió una descarga eléctrica de 220 voltios.
 
Expresa el bombero que cuando llegaron, el cuerpo del muchacho, quien ya había fallecido, colgaba del poste, a una altura de 7 metros.
 
Al parecer, el fallecido andaba realizando labores de cuadrilla de Unión Fenosa, según nos informó Romero.
 
Byron se disponía a cambiar la bujía de la luminaria ubicada del puente del cementerio 30 varas al norte, a las 4 y 45 de la tarde.
 
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