18 septiembre 2021

Un vendedor de turrones, cajetas y “leche de burra” llegó a ser el gran jefe, ideólogo y conductor histórico del FSLN

Justina Fonseca visita a su hijo Carlos en el hospital

 


Granada, Nicaragua
Lunes 12 noviembre 2012
Augusto Cermeño
 
Justina Fonseca visita a su hijo Carlos en el hospitalLa historia de los grandes hombres, no es precisamente la historia de hombres que nacieron grandes, en relucientes cunas y cobijados con sabanas de seda. Por lo general los grandes de la historia arrancaron de abajo, golpeados por toda una vida llena de privaciones y una lucha sin cuartel por sacar adelante a sus pueblos.
 
Carlos Fonseca nace en Matagalpa, barrio Laborío, el 23 de junio de 1936, hijo de la campesina Justina Fonseca, de oficio cocinera y de Fausto Amador, contador de una mina, propiedad norteamericana. De quien se dice fue administrador de los bienes del General Anastasio Somoza García y sucesores.
 
En 1942 inició la primaria en la Escuela Superior de Varones de Matagalpa. Para ayudar a su madre vende caramelos de nancite que ella elabora. La responsabilidad social con su progenitora lo lleva a vender periódicos cuando tenía 14 años.
 
Al concluir su enseñanza primaria, en 1950, trabaja dos meses (marzo-abril), como mensajero de la Oficina de Telégrafos y en mayo ingresa al Instituto Nacional del Norte de Matagalpa, para seguir estudios de secundaria.
 
Somoza Garcia, el fundador de la dinastiaCarlos fue ayudante de bodeguero en las vacaciones de 1951 y deja de trabajar para reiniciar las clases. Carlos también vendía hojas de parra entre familias árabes de Matagalpa.
 
Sus actividades económicas para ayudar a su humilde progenitora, lo llevan a realizar, en febrero de 1952, la rifa de un Corazón de Jesús y tres cortes de casimir, con ayuda de su amigo Ramón Castillo. Llega a ser el mejor de su curso, el tercer año.
 
Con su amigo Tomas Borge descubre excelentes lecturas: Tomas Moro, John Steinbeck y Howard Fast. Participó en la huelga estudiantil que exigía retirar un retrato de Anastasio Somoza García del Recinto de la Universidad de León.
 
En fin, sería interminable la tarea de detallar la carrera revolucionaria de Carlos Fonseca Amador, quien desde su nacimiento, del vientre de una humilde mujer campesina, de oficio cocinera, comenzó a dirigir sus pasos por la senda que lo llevaría a fundar el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), forjar un grupo de revolucionarios que se multiplicaron por miles, decenas y cienes de miles, logrando dar al traste con la oprobiosa dictadura.
 
Carlos y un puñado de valientes fundaron el FSLN
 
Gral. Augusto C. Sandino, Francisco Estrada, Santos Lopez, Juan Pablo Umanzor y Socrates SandinoPor eso nos enfocamos en la idea de que la gran mayoría de los grandes hombres que han hecho historia, vienen de abajo. Entre ellos está el comandante Carlos Fonseca Amador, fundador y líder histórico del FSLN, junto a un puñado de valientes como Tomás Borge, Silvio Mayorga, Faustino Ruiz y Santos López.
 
Fue precisamente el coronel sandinista Santos López, el que, en julio de 1961, tras 30 años de la muerte del General de Hombres Libres Augusto César Sandino, logró conectar y dar cauce a una lucha que Sandino comenzó y que tendría un desenlace victorioso el 19 de Julio de 1979.
 
El antecedente inmediato a la fundación del FSLN, en julio de 1961 en Honduras, es el Movimiento Nueva Nicaragua (MNN), fundado por el comandante Carlos, con participación de Enrique Lorente, Faustino Ruiz, Fernando Gordillo, Francisco Buitrago, Germán Pomares, Iván Sánchez Arguello, Santos López, Silvio Mayorga, Jorge Navarro, José Benito Escobar, Carlos Reyna, Tomas Borge, Rigoberto López Cruz, Oscar Benavides, Edén Pastora Gómez, Julio Jerez, Germán Gaitán y Bayardo Altamirano, entre otros.
 
El MNN organizó tres células en Managua, León y Estelí. Denunció los preparativos de la Invasión de Bahía de Cochinos y publica en febrero de 1961 el primer ideario de Sandino, seleccionado por el comandante Carlos.
 
Por su actividad revolucionaria, Carlos Fonseca sufrió cárcel y exilios forzosos que el dictador le impuso, al mandarlo en tres o cuatro ocasiones exiliado a Guatemala, donde no fue tan bien recibido, ya que lo encerraban en la cárcel de El Petén. Cuando Carlos era apresado, el dictador lo montaba en un avión y lo ponía fuera de las fronteras nicaragüenses, generalmente a Guatemala.
 
Carlos Fonseca Amador, comandante de la Revolucion Popular SandinistaAntes de la fundación del FSLN, Carlos Fonseca, en junio de 1959, marcha a Honduras para entrenarse en la columna guerrillera “Rigoberto López Pérez”, los que en su mayoría llegan de Cuba, al mando de un ex teniente GN.
 
La columna es masacrada en El Chaparral, Honduras, resultando el comandante Carlos con una bala en un pulmón. Lo trasladaron al Hospital de Tegucigalpa y recibe, en Agosto, la visita de doña Justina Fonseca, su progenitora.
 
Carlos Fonseca activó el FER (mayo de 1962), brazo político estudiantil del FSLN en las universidades, viaja a Honduras y regresa a Nicaragua en mayo de 1964, con el propósito de fortalecer las estructuras del Frente Interno.
 
El 20 de Junio de 1964, el comandante Fonseca es capturado en Managua en el barrio San Luis, con Víctor Tirado López. El 8 de junio del mismo año escribe “Desde la Cárcel yo acuso a la dictadura”. Al día siguiente declara en los juzgados y lo condenan a seis meses de prisión.
 
Una muchacha leonesa, María Haydee Terán, lo 
Visita. Carlos conoció por primera vez a quien más tarde sería su esposa y compañera. El 6 de enero de 1965 lo deportan a Guatemala. El 20 de marzo de este mismo año contrae matrimonio civil, por poder, con María Haydee Terán.
 
Carlos Fonseca, en 1967, en Managua, firma un comunicado del FSLN condenando la masacre del 22 de enero, en el que denuncia “a los provocadores de la Unión Nacional Opositora (UNO)” y rompe definitivamente con la izquierda tradicional, cuyo modus operandi le permitía convivir felizmente con la dictadura.
 
La Herencia política revolucionaria de Carlos Fonseca Amador
 
Ernesto Che Guevara y Tomas BorgeEl comandante Tomas Borge Martínez, en vida, en un discurso dado en un auditorio repleto de seguidores, admiradores y activistas sandinistas en el exterior, dijo que “Carlos Fonseca es de los muertos que nunca mueren”.
 
Mucha razón hay en esas palabras, y nadie mejor que el comandan Tomas Borge, su amigo y compañero de lucha, desde la época de los estudios de secundaria en el Instituto Nacional del Norte de Matagalpa, para decirlo.
 
El comandante Carlos Fonseca navegó en las ideas más avanzadas de los movimientos revolucionarios latinoamericanos, incluyendo la comandada por Fidel Castro en Cuba.
 
Carlos Fonseca hereda de Sandino su ideario, sus principios, su confianza en una victoria segura frente a la intervención y los que patrocinaron políticamente la intervención extranjera.
 
Sandino decía: “Toda intervención extranjera en nuestros asuntos, solo trae la pérdida de la paz”. En su manifiesto a los liberales aseguró que no descansaría: “Hasta que no veamos a nuestra nación libre de invasores y vendepatrias”. 
 
Estos pensamientos, estas ideas, son las que asume el FSLN fundado por Carlos Fonseca, quien además de denunciar las actuaciones brutales de la dictadura somocista, decía: “Los militantes del FSLN combatimos en defensa del pueblo trabajador; combatimos por amor a la patria sojuzgada; combatimos por convertir en realidad nuestros sublimes ideales, en donde lo que prevalezca sea la justicia, el amor, la felicidad y la erradicación de actos inhumanos como el sufrido por nuestra compañera (Doris Tijerino); en fin, donde sea eliminada la explotación del hombre por el hombre”.
 
DorisTijerino Haslam, despues de ser mencillada por guardias somocistasCarlos denunció las atrocidades cometidas en contra de militante sandinista Doris Tijerino Haslam, que fue denunciado por Doris y que para Carlos, estos hechos “señalan hasta donde llega la podredumbre moral que caracteriza al régimen Somocista”. Estos pensamientos de Carlos vienen de un mensaje del FSLN publicado el 31 de julio de 1969. Tomado de archivos del Instituto de Estudios del Sandinismo (IES).
 
Ese comunicado redactado y firmado por Carlos Fonseca, en algún lugar de Nicaragua, dice de manera firme que “los combatientes del FSLN estamos resueltos a derramar (como lo hemos demostrado) hasta la última gota de nuestra sangre con tal de despedazar las cadenas de la Patria sojuzgada y construir una Patria nueva y libre”.
 
Ese carisma, esa mística que derrochaba Carlos Fonseca, que pone los pelos de punta, lo pone frente a todos cuando escribe en ese comunicado del 31 de julio de 1969, cuando dice: “Nuestra decisión de hacer efectivo nuestro inmortal lema de PATRIA LIBRE O MORIR, no es una simple promesa; las vidas que de nuestras filas han pasado a la inmortalidad así lo demuestran”.
 
Respalda esa frases históricas, ese lema, la preciosa sangre derramada por “nuestros héroes inmortales: doctor Danilo Rosales, Casimiro Sotelo, Julio Buitrago, Roberto Amaya, Hugo Medina, Edmundo Pérez, René Carrión, Jorge Navarro, Iván Sánchez, Boanerges Santamaría, Faustino Ruiz, Otto Casco, Ernesto Fernández, Selin Shible, Carlos Tinoco, Fermín Díaz, Silvio Mayorga, Francisco Moreno, Carlos Reyna, marco A. Rivera Berríos, Alesio Blandón, Oscar Armando Flores, Aníbal Castrillo y David Tejada”. (pg. 261 Bajo las Banderas del Sandinismo).
 
El terrorismo fue desechado por el FSLN fundado por Carlos Fonseca
 
Aunque el FSLN fue una organización político militar que con las armas en la mano reclamaba la libertad de Nicaragua de una dictadura sanguinaria, pero no comulgó con el TERRORISMO como método de lucha. El FSLN descartó el terrorismo.
 
Sobre el tema Carlos Fonseca escribió: “Es de suma importancia referirse a nuestra posición frente al terrorismo, ya que en nuestro país la actividad de esa clase a alcanzado cierto desarrollo y hasta hoy no hemos visto una explicación ajustada a la razón en la prensa nacional.
 
Somos decididos opositores al terror de bombas y sabotajes aislados como base en la lucha contra la dictadura. Es completamente equivocado creer que la zozobra producida por las bombas liquidará a la dictadura. El terror como sistema solo lo emplean las fuerzas reaccionarias.
 
Y tan cierto es que el terror no conduce a la victoria que si así fuera la dictadura vencería porque cuenta con los mejores medios para implantarlo. Sin embargo, sabemos que la dictadura esta condenada a ser derrotada como ha sucedido en parte de los países de la tierra. La bomba y el sabotaje pueden emplearse para auxiliar una específica acción armada. Pero aún entonces debe tenerse sumo cuidado para impedir que resulten víctimas inocentes”.
 
Carlos pensaba que los que opinaban por usar el terror como arma de lucha: quebrar la economía mediante sabotajes, no eran otra cosa que
“Charlatanes que no hablan con seriedad o conocen superficialmente nada más, los principios políticos revolucionarios. La economía de Nicaragua, por esencia, es una economía en quiebra, que sufre crisis permanente. Esa es la característica de la economía simicolonial y semifeudal”.
 
Carlos y la moral revolucionaria
 
El comandante Carlos Fonseca, tejió para el FSLN las ideas sobre la moral revolucionaria, distinta a “la inmoralidad dictatorial. El Ejército Defensor del Pueblo no se propone exterminar físicamente a los componentes de la Guardia Nacional (GN). El guerrillero solamente dispara a la hora del combate. El guerrillero respeta la vida de los prisioneros somocistas y solamente los ajusticia cuando son responsables de horrendos crímenes. El guerrillero no saquea ni roba y aún a los prisioneros les respeta sus bienes, su dinero, su reloj”.
 
Carlos pensaba que en la lucha revolucionaria el que vence es la razón, la calidad contra la cantidad. “La razón es calidad y la ametralladora es cantidad. No es el fusil revolucionario el que vence sino su brillante razón”.
 
Esas ideas las llevó el comandante Carlos Fonseca hasta el día de su muerte, en combate, en las montanas de Zinica, el 7 de noviembre de 1976.
 
Después de su muerte, heredó ese coraje, ese pensamiento que movió a miles de nicaragüenses, que hizo crecer ese Ejercito Defensor del Pueblo, del que él tanto hablaba y se cosecharon victorias tras victorias, como si su muerte hubiera sido el abono que fertilizó el alma, el espíritu del sandinismo en cada uno de los nicaragüenses.
 
Fueron 50 mil nicaragüenses los que abonaron aun más la tierra de Sandino, con la idea de la libertad, de ese lema sagrado del sandinismo de PATRIA LIBRE O MORIR, Ya hasta hoy, la lucha sigue, y los ideales de Sandino y Carlos siguen palpitando en el corazón del pueblo, que lucha por sacudirse la miseria, por tener justicia real, pan, trabajo, techo, libertad, seguridad y paz. 

 

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