17 agosto 2022

Rosario Murillo recuerda al cura guerrillero Gaspar García Laviana (Comandante Martín)


Granada, Nicaragua
Sábado 14 Diciembre 2013
Augusto Cermeño
 
Gaspar Garcia Laviana, Cmdte. MartinLa Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, compañera Rosario Murillo, recordó el legado del sacerdote y guerrillero Gaspar García Laviana, quien murió combatiendo a la Guardia Somocista un día como hoy hace 35 años.
 
En comunicación con el pueblo a través de los Medios del Poder de las Familias y Comunidades, la compañera Rosario manifestó que en Tola, el Consejo Sandinista del Departamento de Rivas, la Juventud y las Familias se han reunido alrededor de lo que representa para el futuro la figura del sacerdote de origen español.
 
“Cada nicaragüense, cada joven que sirve a su pueblo con el compromiso de trabajar juntos para ratificar unidad, paz y prosperidad, cada joven, cada mujer, cada familia, tiene en su corazón a seres especiales, como Gaspar, que lo dieron todo, que se comprometieron como cristianos”, subrayó.
 
Rosario destacó que Gaspar era un hombre profundamente cristiano, convencido de que el mundo se mueve por el amor, de allí que entregara su vida por la libertad de Nicaragua.
Dijo que el sacerdote es ejemplo vivo en todos estos jóvenes que trabajan hoy con convicción de servir y construir felicidad.
 
La compañera indicó que en memoria de García Laviana el miércoles 11 de diciembre se enviaron juguetes y piñatas hacia todo el país.
 
“Esos juguetes, esas piñatas, esos dulces llevan ese cariño de seres especiales, seres de luz como Gaspar García Laviana, hasta el último rincón de nuestra Nicaragua”, destacó.
“Gracias Gaspar y gracias Nicaragua por tener en el corazón a todos nuestros maestros, nuestros héroes, nuestros mártires, y por ir aprendiendo cada día más a vivir como cristianos, a ser cristianos y a crecer desde el amor, a crecer en la conciencia de que el cristianismo, el socialismo y la solidaridad son el presente y el futuro de nuestra Nicaragua”, añadió.
 
Breve biografía de Gaspar García Laviana
 
Nació el 8 de Noviembre 1941 en la Casería de Les Roces, en el valle de La Hueria de Carrocera (concejo de San Martín del Rey Aurelio), situado en Asturias, emigrando posteriormente a la cercana población minera de Tuilla (concejo de Langreo). Estudió bachillerato en Valladolid y Filosofía y Teología en Logroño, donde se ordenó sacerdote en la orden del Sagrado Corazón.
 
Celebra su primera misa en el año 1966 en la parroquia de su pueblo natal.
 
Posteriormente, se traslada a Madrid donde terminó un cursillo de sociología. Aquí mismo hizo compatible su sacerdocio, en la parroquia de San Federico, con el trabajo de obrero en una carpintería del barrio. Durante los tres años que permaneció en Madrid trabajó mucho con la juventud y con grupos de sacerdotes obreros, en un afán de implicarse cristianamente en la marcha social y política del país.
 
En 1969 se fue a Nicaragua para trabajar como misionero en Tola. Allí trabajó con los campesinos locales tomando contacto intensamente con las dificultades que afrontaban día a día. Con frecuencia visitaba a los enfermos, siendo llamado muchas veces ante la falta de medios médicos a disposición de los campesinos. Criticó duramente la práctica del secuestro de las jóvenes que posteriormente eran obligadas a ejercer la prostitución, secuestros que eran amparados por el ejército del dictador Somoza.
 
García Laviana expresó su desacuerdo en la opresión de los campesinos pobres y su marginación en la sociedad en varios poemas que fueron publicados como una colección en 1979 las Canciones de Amor y Guerra; siendo éste el primer libro publicado por el Ministerio de Cultura del gobierno sandinista.
 
Como resultado de todas sus críticas y sus denuncias ante la corrupción y la injusticia del régimen somocista, fue acusado de ser simpatizante comunista. En 1977 García Laviana recibía amenazas telefónicas y era seguido por agentes de Somoza para comprobar sus actividades. Actividades que consistían en ayudar a los sandinistas actuando como correo, transportando gente y, principalmente, educando a los campesinos para que fueran capaces de comprender la situación en la que se encontraban por sí mismos.
 
Este sacerdote asturiano estaba muy influenciado por el espíritu de la Teología de la Liberación que ponía en lugar preferencial la acción pastoral a los pobres. Finalmente acabó tomando las armas al entender que un cambio político pacífico no ayudaría a paliar las terribles necesidades que veía todos los días en Nicaragua. Estaba decepcionado con la jerarquía nicaragüense, que falló en su discurso a favor de los pobres y oprimidos. Aunque nunca perdonó la violencia, vio en ella el único medio para que los pobres de Nicaragua fueran liberados de su opresión.
 
Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, reconoció la importancia de la participación de García Laviana en la lucha revolucionaria. La participación de García Laviana en la Revolución nicaragüense animó a los católicos a apoyar al FSLN, dando al movimiento revolucionario legitimidad moral. Muchas de las preocupaciones de García Laviana se convirtieron en prioridades para los sandinistas cuando asumieron el poder. El gobierno revolucionario instauró la asistencia médica como una prioridad principal, puso en práctica las iniciativas de reforma agrarias que redistribuyeron la tierra a muchos campesinos individualmente y en cooperativas, y denunciaron la prostitución.
 
Gaspar García Laviana murió el 11 de diciembre de 1978 en Cárdenas, Rio Mena, donde esperaban emboscar a un grupo de la Guardia Nacional (GN). Murió en batalla de dos disparos: uno en el muslo y otro cerca del corazón, cuando dirigía la columna “Benjamín Zeledón”. Tenía fama de combatiente arrojado  ejemplar para sus subordinados en la guerrilla. Era el primero en entrar en combate y el último en retirarse.
 
Honores
 
En Nicaragua hay hospitales que llevan su nombre. Una importante avenida de de la ciudad de Gijón también lleva su nombre.
En Oviedo, una calle del barrio de Otero lleva su nombre.
 
En Tuilla (Langreo) se descubrió en 2008 un monumento a Gaspar García Laviana.
En su localidad natal de Les Roces (San Martín del Rey Aurelio) se descubrió en septiembre de 2009 una placa en su recuerdo.

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