27 octubre 2021

Plan Maestro de Reforestación, Regeneración Natural y Preservación de la Cobertura Vegetal

Nacional

Managua, Nicaragua

Redacción La Verdad

????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????Recientemente se realizó el lanzamiento del Mapa de Áreas Protegidas y Mapa Turístico de Nicaragua, evento que se llevó a cabo en la ciudad capital ante una nutrida asistencia de diferentes sectores del país incluyendo el cuerpo diplomático.

José Milán, asesor científico del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER) al hacer la presentación, dijo que en “el segundo semestre de este año (2016) nuestro presidente comandante Daniel y la compañera Rosario encargaron a varias instituciones de Gobierno presentar lo que sería un plan maestro para enfrentar los acelerados cambios que estamos teniendo en nuestro país desde los años 90 a la fecha en el uso de la tierra, fenómeno que tiene alta repercusión ambiental para el país desde todo punto de vista, pero también tiene una repercusión cultural porque el turismo de nuestro país está íntimamente relacionado a sus recursos naturales excepcionales y ésta es la razón de dos grupos de trabajo del gobierno, trabajo que de forma paralela hicieron posible lo que hoy vamos a presentar”.

Explica Milán que para iniciar el trabajo del Plan Maestro de Reforestación, Regeneración Natural y Preservación de la Cobertura Vegetal, “el paso inicial fue resolver una incógnita que teníamos por más de 20 años. En 1993 comenzaron a declararse las primeras áreas protegidas del país y muchas de ellas fueron declaradas de nombre, posteriormente, la Asamblea Nacional a partir de 1996 el establecimiento de la Ley General del Medio Ambiente comenzaron a declararse mediante decretos de la Asamblea Nacional”.

Refiere el asesor científico del INETER que “en todo ese período mucha de la información estaba acorde con la pobre tecnología que teníamos para poder declarar territorios exactos y precisos de esas áreas, de forma tal que la primera tarea consistió que mediante uso de imágenes de satélites de alta precisión y utilizando modelos de elevación digital del terreno de nuestro país, combinar esa información para tener una proyección precisa de las 72 áreas protegidas que tiene nuestro territorio nacional en diferentes categorías: Reservas Naturales, Parques Naturales y Reservas de Recursos Genéticos”.

Un ejemplo de las Reservas de Recursos Genéticos “son los pinos del norte de Nueva Segovia que representan la última frontera de un eco sistema que surge en Norte América y aquí culmina hacia América del Sur, o sea que tiene su frontera ese ecosistema en nuestro país. Con esta base determinamos el objeto más importante a conservar, que eran éstas áreas”.

Explica el asesor de INETER que “cuando se concluye el mapa de uso de la tierra en el año 2015, apreciamos que las transformaciones en estos 30 años han sido significativas” y dijo que “el 40% de nuestro territorio lo utilizamos en cultivos agropecuarios, un 34% de bosque, un casi 10% de vegetación secundaria llamadas tierras en descanso y que muchas de ellas con mucho cuidado pueden regenerarse en bosque, un 8,7% ocupado por agua y un 6,67% por centros poblados y otros tipos de cobertura de suelos incluyendo los volcanes que son suelos que no tienen cobertura”.

“Se identifican cuatro grandes estrategias: reforestar, conservar, regenerar y forestar donde nunca había habido forestación y surgen como hipótesis las preguntas: por qué, cómo, cuándo, dónde y cuánto”. Se refiere a un grupo de variables que era necesario darles respuesta para elaborar un plan maestro.

Al definir el por qué, explica: Primero teníamos que darle prioridad a las zonas de recarga hídrica y los cuerpos de agua porque sencillamente los impactos del cambio climático no iban a esperar para hacerse sentir como los hemos visto, con la variabilidad climática de estos dos años.

Segundo: Para minimizar los riesgos de erosión, porque nuestros suelos son muy susceptibles a ellos inmediatamente que pierden la cubierta vegetal.

Tercero: Para mantener la biodiversidad y los corredores biológicos que es un Patrimonio de la Nación.

Cuarto: Para hacer un aporte con esta regeneración y protección de la cubierta vegetal en aras de la adaptación al cambio climático y aportar a la economía local en dos direcciones: Forestación mediante tipos de vegetación que puedan ser comercializable y aportar también vegetación con fines energéticos para que la población, sobre todo rural que consume leña, pueda hacer uso de esa leña cultivada en vez de hacerle presión al bosque.

Además indicó que sobre esa base el equipo de trabajo integrado por INETER, el Instituto Nacional Forestal (INAFOR) y el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (MARENA) articularon una metodología que comenzó a utilizar un grupo de variables desde los cambios de uso de suelo, erosión, sedimentación, zonas de inundación, susceptibilidad a deslizamiento. Cruzadas la variables, esto permitió llegar a lograr cuatro objetivos fundamentales: la protección y recuperación de zonas de recarga hídrica como prioridad uno, la reducción del riesgo a erosión y deslizamiento, el aumento y mantenimiento de la biodiversidad de las áreas protegidas en corredores biológicos.

De esto deviene la importancia de haber realizado el Mapa de Áreas Protegidas antes, y el aporte a la economía local mediante los sistemas agroforestales silvopastoriles y por supuesto las plantaciones forestales con fines energéticos y comerciales.

Indica que esos objetivos nos llevan a diferentes tipos de actividades en diferentes zonas de acuerdo a la realidad nacional y eso fue lo que nos permitió llegar a una zonificación con 15 categorías de uso de actividades a realizar en función de la protección de la cubierta vegetal y muchas de ellas están encaminadas a reforzar las áreas protegidas para evitar la invasión de actividades agropecuarias.

También habla de otras acciones destinadas a preservar las áreas núcleos de la reserva de biosfera, a la regeneración en zonas perdidas del bosque mediante sistema silvopastoril y agroforestales.

Según Milán, se producen estos fenómenos de cambio de uso de la tierra y lo primero que se piensa es ¿qué va hacer el Gobierno? El Gobierno tiene una misión clara, dirige políticas públicas, realiza estrategias, pero recordemos vivimos en un país que la propiedad está en manos privada, incluyendo muchas de las áreas protegidas, y la labor, dice Milán, tiene que ser con cada uno de los productores, de los dueños de la tierra para poder con cada uno de ellos concientizarlos a poder logara la implementación de estas acciones porque en todo el ámbito nacional cada dueño o cada productor, es dueño de su propiedad.

Además, indica que se trata de un equilibrio entre las acciones que desarrollamos desde el punto de vista como gobierno, en políticas públicas y también lo que desarrollan los productores en función de la subsistencia de su familia y de la producción nacional. Resume que los objetivos antes definidos se determinaron en corto, mediano y largo plazo, siendo el largo plazo de 10 años para poder recuperar esa cobertura vegetal y preservar.

Expresa Milán que se determinaron por cada objetivo la cantidad de superficie que debemos preservar, cuidar, plantar o regenerar en cada una de sus categorías. Pero existe la pregunta de los productores ¿qué voy hacer? y ¿qué voy a sembrar y dónde?

Agrega Milán que después de zonificado en cuatro bioregiones nuestro país, se llegaron a definir para cada objetivo de conservación, de reforestación o de forestación, cualquiera de esas acciones para cada bioregión, el tipo de especie recomendada, de esta forma se crean las condiciones para que cada región del país se tenga conocimiento de qué es lo que se debe sembrar, dónde se debe sembrar, cuándo se debe sembrar y cómo se debe sembrar, sirviendo como un plan maestro para que instituciones como el MARENA, INAFOR puedan elaborar planes específicos y sus estrategias directamente vinculadas a ese plan maestro.

Entonces, indica Milán, que lo primero que se calculó para cumplir en el largo plazo la estrategia debemos trabajar alrededor de 145 mil 467 hectáreas por año, unificando esfuerzos entre ganaderos, productores, escuelas, empresarios, entre toda la población en general.

Indica Milán que hay un millón 905 mil 668 hectáreas priorizadas para la conservación y regeneración de bosque y que se hace necesario asumir el reto de los grandes esfuerzos que debemos tenr como país para proteger, detener el avance hacia las zonas de bosques mucho más denso. Visualiza sobre la necesidad urgente de reforestar anillo de protección alrededor de las áreas protegidas como una estrategia de contener el avance de la frontera agrícola. Establecer zonas para las cortinas rompevientos, en total necesitamos en el país 711 hectáreas, dijo el asesor de INETER.

Estas ya se comenzaron a regenerar en terrenos localizados desde Tipitapa hasta Chinandega, que son suelos intensamente cultivados y sabemos que por problemas de clima en cierta época se convierte en un problema de salud.

Valora que el mayor aporte a la reforestación debe venir del sector privado y sobre todo del potencial agropecuario porque ahí se localizan para sistemas agroforestales 69 mil hectáreas. Y en el caso de la ganadería más de un millón de hectáreas, de las cuales solamente sembrando esa superficie un 10% representa más de 100 mil hectáreas de recuperación de bosque, finalizó Milán.

 

 

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