21 abril 2021

Octubre, mes de grandes victorias: el asalto a San Carlos

Política

Granada, Nicaragua

Por Augusto Cermeño

canones-1El mes de octubre es un mes de mucha actividad guerrillera sandinista contra la oprobiosa dictadura somocista, nos trae al recuerdo el asalto al cuartel de San Carlos, Río San Juan, donde un grupo de valientes jóvenes mal armados y poco entrenamiento militar, deciden tocar el cielo con sus propias manos.

Privaba en esta acción guerrillera, más que el portar un arma de guerra, el deseo de aportar a la liberación del pueblo nicaragüense, de una dictadura feroz, que agredía, perseguía, encarcelaba y torturaba a la juventud solo por el hecho de ser jóvenes y de ser sospechosos de pertenecer al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

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Felipe Peña, encarcelado y torturado

Ser joven era un tremendo delito para el dictador. Fueron miles de jóvenes apresados y condenados a vivir los momentos más angustiosos de sus vidas, solo por ser jóvenes.

En este medio de comunicación, LAVERDAD hacemos un homenaje del asalto al cuartel de San Carlos, (13 octubre de 1977). Han pasado ya 39 años y esta fecha está en el recuerdo del pueblo nicaragüenses, del gran sacrificio ofrendado por nuestra juventud, de los héroes caídos en esa acción y los que lograron vivir para contar, para narrar lo ocurrido.

Es el caso de Bosco Centeno, quien escribió un libro en el que narra todo el proceso organizativo, los entrenamientos, los sacrificios que se tuvieron que hacer para cumplir con el plan revolucionario. Bosco, con sus escasos 24 años, casado, miembro de una comunidad religiosa del padre Ernesto Cardenal, en Solentiname, donde hace de maestro, artesano y secretario del poeta.

asaltoscarlos4Bosco escribe “Pendiente de un hilo”, narrando los hechos de la actividad guerrillera, su participación como jefe del Ejército Popular Sandinista, el combate como guerrillero y como un soldado de la revolución triunfante del 19 de julio de 1979.

Poeta Cardenal anunció la insurrección definitiva contra la dictadura

En el prólogo del libro “Pendiente de un hilo”, el poeta Luis Rocha, considera el libro, como “un libro de historia patria”, de hombres, “a quienes- con la vida pendiente de un hilo- les tocó ser protagonistas de ella en un período que tiene su puerto en Carlos Fonseca Amador, fundador del FSLN”.

La historia narrada por Bosco, “inicia en 1977, cuando Ernesto Cardenal le anunció a Centeno en Solentiname, que la insurrección total estaba por producirse, ya que Anastasio Somoza Debayle- la parte más cruel, ambiciosa y reelectorera de “la estirpe sangrienta- no le dejó al pueblo de Nicaragua otra salida que la lucha armada, inspirada en la de Sandino, y asumida hasta el sacrificio supremo, por el Frente Sandinista”.

El asalto al cuartel de San Carlos: 13 de octubre 1977

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El actual malecón de San Carlos

En el relato que nos hace Bosco Centeno en su libro “Pendiente de un hilo” narra las diferentes facetas, preparativos, selección de militantes sandinistas para actuar en el asalto al cuartel de San Carlos.

Habla de todas sus vivencias, del entrenamiento que un guerrillero de vieja trayectoria tiene, de la responsabilidad asignada por la Dirección Nacional del Frente Sandinista.

Se comienza a formar el grupo integrado inicialmente por Laureano, Alejandro y Bosco, los que hicieron un viaje en Tica Bus y se hospedaron en la Pensión Central a una cuadra del Parque Central de San José.  Alejandro Guevara llegó por la tarde, en avión, y nos encontramos por la noche. Según describe Bosco, al día siguiente los recogen en un jeep conducido por René Tejada “Tejadita”, que usaba el seudónimo de “Guillermo”. Les dio vuelta por diferentes puntos y le orienta cerrar los ojos en algunos lugares de modo que no ubiquen la casa donde se reunirían. En ese lugar se encontraron con Israel Lewites, “con el pelo largo, bigote y anteojos gruesos y a quien Richard Lugo bautiza como pequeño veneno”. Recordemos que Richard Lugo llegó a ser comandante guerrillero luego del triunfo revolucionario y fue jefe de la marina de guerra sandinista.

asaltoscarlos11 asaltoscarlos9 asaltoscarlos8 asaltoscarlos5 “Al caer la tarde Israel se aparece al cuarto donde estamos con una sub-ametralladora M-3 y nos da instrucciones sobre su manejo. Organiza el horario de posta, nos advierte que el arma está descargada ya que en Costa Rica no corremos peligro y nos asigna un área de vigilancia advirtiéndonos que si notamos un movimiento raro les avisemos de inmediato. Es mi primer encuentro con un arma de combate y me impresiona; nos sentimos guerrilleros y el olor a aceite y a pólvora del cañón me embriaga y me hace sentir dichoso. Esa es mi primera guardia guerrillera y yo no quiero que se acabe para no tener que devolver el arma”.

Al día siguiente el grupo es trasladado a una casa ubicada en un cerro como a 2 horas de San José, a donde van llegando poco a poco el resto del grupo, “casi todos de goma: los hermanos Ferrey (Alvaro, Antenor y William), Julio Ramón Guevara, Manuel Arcia, Julio Mairena, que había sido del Club Juvenil de Solentiname, hijo de Marcelino, quien vivió algún tiempo en Lauren Galán, cerca de San Carlos, están Freddy Sobalvarro, Ernesto Medrano, quien había recibido un disparo en el abdomen en una riña y se haya en recuperación, llegan también William González, “El Chaparro” Emiliano, Edén Pastora y Richard Lugo.

El personal de la escuela de entrenamiento estaba organizado de la siguiente forma: el “Cero” es Plutarco Hernández, quien es el jefe, el “Uno” Israel Lewites, el “Dos” “Tejadita” y dos compañeras cocineras. Recuerda Centeno que en el lugar hacía mucho frío pero “tenemos colchones y frazadas”, expresa Centeno. Describe el lugar como “una hermosa casa de campo rodeada de cerros cubiertos de neblina por las tardes, la que bien entrada por la mañana se despeja dando paso a los variables verdes de la montaña”.

Tareas Básicas

El grupo guerrillero tenía como tareas básicas realizar ejercicios gimnásticos (pechadas y sentadillas por centenares). Recuerda de estos entrenamientos que en “una ocasión que le toca la guardia a Edén, este toma el reloj, lo adelanta y se lo entrega a “Chop” quien hace guardia doble. Después viene la dura crítica al compañero por sus juegos pequeños burgueses.

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Comandante Edén Pastora entrevistado luego del asalto al Palacio Nacional

Las clases de tácticas dadas por Plutarco (el “Cero”), son enriquecidas con las historias contadas sabrosamente por Edén. Esas clases me habrán de servir en la experiencia guerrillera, arme y desarme, tiro con triangulación en seco, etc. Es una semana de camaradería y solidaridad y empezamos a columbrar que el ataque podrá ser en San Carlos. Con Richard Lugo hacemos planes”.

A la clausura de entrenamientos llega el comandante Humberto Ortega

El comandante Humberto Ortega Saavedra, miembro de la Dirección Nacional del FSLN, para la juramentación del comando guerrillero, que estaba por estrenarse en una acción que dispara al FSLN a la palestra internacional.

Una de las anécdotas percibidas por Bosco Centeno, que narra sin evitar darle rienda suelta al buen humor nicaragüense, es la actitud adoptada por el comandante Richard Lugo Kautz, quien se negaba a juramentarse por considerar, por eso de que el compromiso sandinista es de por vida y “Cabo” Richard argumentaba que su compromiso llega “hasta botar a Somoza, y, logrado eso, “el regresaba a su vida exitosa de abogado. Al final todos se juramentaron”.

asaltoscarlos2Alejandro, Laureano y Julio montan una escuela en La Comuna, lo que es un proyecto de cooperativa, en Solentiname, propuesto por el padre Ernesto Cardenal, según Bosco. Participan: Felipe Peña, Miriam y Gloria Guevara, Iván Guevara, Pedro Pablo Meneses, Nubia Arcia y Elvis Chavarría.

Llega la orden de asalto

Cuando dan la orden de asalto “sacan a nuestras familias, el día 12 (de octubre de 1977). Alejandro decide que su madre, Olivia, Esperanza, mi esposa con nuestras dos niñas, Olguita de 3 años y Arlen de Dos, la Elena Pineda, esposa de Laureano con su hijo Eduardo (de meses), Bayardo y William Guevara con Ramón Meneses (casi niños), salgan por le río Zapote hacia Costa Rica y para eso son escoltados por Laureano hasta la bocana del río (que se convierte en un laberinto de ramales y grande humedales en los que puede extraviarse hasta el más conocedor)”.

Según Centeno, la situación de las familias de los guerrilleros, se expuso a muchos peligros, entre otros el ser descubiertos, apresados y asesinados por patrullas de a guardia, que a menudo trafican por el lugar aludido.

A modo de protesta dice que los organizadores de la acción aseguraron a su familias, a tiempo, en Costa Rica y a los de Solentiname se les aviso un día antes de la acción. Lo que puso en riesgo sus vidas. Las familias de los organizadores “tienen semanas de estar a buen resguardo en Costa Rica”.

Llega el día y la hora de la acción del 13 de octubre de 1977

Al anochecer del día 12 de octubre de 1977, llega el momento de la verdad, y la columna guerrillera, pensando en lasaltoscarlos10a libertad de su pueblo, dirige sus pasos a la hacienda “La Loma”, a tres horas de camino, de “Punta Limón”, el punto de partida del grupo.

“Carballito” es el baquiano, pero, por el nerviosismo de ver a tantos armados, algo que no había visto, se le olvida el camino. Muchos estaban claros de que iban a vencer o morir, a rendir honor a la consigna sandinista de “Patria Libre o Morir”. Morir en una acción revolucionaria, es morir por la patria, es vivir para siempre en el corazón del pueblo.

La columna llegó a “La Loma” después de tres horas de camino, “pasando por unos llanos donde hasta los caballos se pegan”, recuerda Bosco Centeno. En el lugar, es Ernesto “El Chato Medrano”, el que se hace cargo de la posta y se da una reunión con el resto del comando sandinista.

Los guerrilleros capturan a dos campesinos que fueron sorprendidos chavaleando a Gloria y a la Miriam Guevara, logrando ver las armas, por lo que no se podía dejarlos ir. Los campesinos se unen a la columna y demuestran mucho coraje y valentía en el combate.

Uno de los campesinos es Roberto Pichardo, hijo de la cocinera de la hacienda “La Loma”, doña Filomena Pichardo, la que después del triunfo “nos acompañó durante la campaña contra el enemigo, mimándonos a Alejandro y a mí con su rica cuchara de finca”, recuerda Bosco Centeno.

En cuanto a Edén, de quien se pensaba que iba a ser el jefe del comando, “nos dimos cuenta que fue destinado a otro frente y en su lugar está el “Cero” de nuestro curso en Costa Rica y casi me alegro, ya que uno cree que sus profesores son el espejo, y el en la escuela se las sabía todas, ya daba las clases con gran autoridad”.

“Chop” comentó a Bosco que Plutarco Hernández “era un hombre duro, “que ha estado involucrado en los sucesos de El Sauce, donde habían matado, entre otros a “Chicho” Poveda. Los mismos compañeros del FSLN que los habían asesinado por intrigas, fueron obligados a exhumar sus cadáveres, semanas después y Somoza había usado unas fotos terribles de eso, como contrapropaganda”. “Cero” inspira más miedo que respeto”.

69-big-6También esta José Valdivia, apodado por el granadino “Chop” como “El Fundido”, el número 1 en el mando, y descrito como un hombre de figura quijotesca, de sombrero vaquero y de poco hablar. “Chop” se convierte en el 2. Se conformaron tres escuadras. Bosco busca quedar en la de Richard  Lugo Kautz, pero finalmente queda en la de Plutarco Hernández.

“Cero” deja muy clara la misión: “No Hay retirada: Patria Libre o Morir”

Llegado el día del asalto al cuartel de la Guardia Nacional de San Carlos, el comandante “Cero”, escribe en un pizarrón, con pastillas, no con tiza, la misión a realizar bajo la consigna de: “No hay retirada: Patria Libre o Morir”.

Esto ocurrió en la casa hacienda “La Loma”, “en el mismo lugar que será mí puesto de mando durante más de 10 años en la guerra que sostuvimos con la contra. Nos plantea que después de tomar el cuartel iremos a Cárdenas para avanzar sobre Rivas y vuelve a repetir con vehemencia que “no habrá retirada” ¡Patria Libre o Morir!, recuerda Bosco.

Manos a la obra: Cabo Richard neutralizará a guardias

Ya para entrar en acción, se le asigna la tarea a cabo Richard Lugo Kautz a neutralizar a los guardias que cuidan el comercio, el banco y la aduana y se dirigirá a atacar las instalaciones del comando donde duerme el coronel Fajardo, jefe de la plaza. “La escuadra estaba compuesta por Freddy Sobalvarro, William Ferrey, Ian Kinloch, Carlitos el panguero y dos más”, según Centeno.

También se puso en acción otra escuadra al mando de José Valdivia (El Fundido), que cubrirá el sureste del cuartel. Esta compuesta por: Alejandro, Laureano, Julio Ramón (quien estrenará su ametralladora Browning; Alvaro Ferrey, Emiliano Torres, Miriam Guevara, Ernesto Medrano, Roberto Pichardo y William González. “El Fundido” se encargaría de abrir fuego.

 Comandante “Cero” expulsado por cobarde: 5 muertos y tres heridos en el asalto al cuartel San Carlos

“El combate comienza a las 04:17 horas del 13 de octubre de 1977 con cada una de las escuadras en posición”, relata Bosco Centeno. Como resultado de esta acción el saldo es de 5 muertos y tres heridos. El comandante “Cero” resultó un fraude, de modo que Plutarco Hernández es degradado y expulsado  del FSLN por cobarde.

Aquello de que “No hay retirada” y que la consigna era de ¡Patria Libre o Morir! quedó como una “bonita” frase hecha y mal dibujada en un pizarrón de clases. El comandante “Cero” realmente decepcionó a la tropa.

Además, se dieron algunas debilidades que afloraron a la hora del combate. En la medida que vamos dando algunos detalles peculiares iremos descubriendo estas fallas que resultaron cuestionables por los miembros del comando.

Siguiendo instrucciones de Plutarco, “Chop” va a otra escuadra a revisar y se encuentra con “El Fundido” (José Valdivia) con un brazo herido por tiro de Garand y ve que “es imperativo sacarlo”. Le indica a Alvaro Ferrey, su hermano, que lo acompañe-La escuadra de Richard Lugo ha aniquilado a los guardias del comercio, causando más de seis bajas. Cabo Richard se retira a Costa Rica, sin una sola baja de su escuadra.

“Entonces “Chop” decide llevarse a Costa Rica, sin comunicarle a nadie, el yate”, en el que se había planeado usar para seguir acciones en Cárdenas. Toda esta situación es ignorada por los miembros de la escuadra que está combatiendo fieramente a los guardias del cuartel, en la que está Bosco y Gloria Guevara, entre otros.

Plutarco, se enteró de que “Chop” se ha llevado al herido y le dice a Bosco: “Vamos a buscarlos”. Emiliano está disparando, en posición de tendido y le advierte al comandante “Cero” que no los deje. Ernesto “El Chato” Medrano está herido en una pierna.

Comandante “Cero” abandona a la tropa guerrillera: huye “al ruido de los caites”

Buscan transporte en un aparcadero del Banco, donde ubican una lancha de 15 pies con motor de 50 caballos y consola de mando. Al encender el motor, el comandante “Cero” da su verdadero rostro, muy diferente al hombre duro y valiente que los aspirantes a guerrilleros vieron dando clase en la escuela de Costa Rica.

Recuerda Bosco que “cuando enciendo el motor, me dice el “Cero”: vámonos. Yo le contesto: ¿y el Chato? ¿Y las mujeres?, porque en ese momento estoy pensando en irles avisar para ver que hacemos. Tengo presente el letrero del pizarrón: No hay retirada”.

Bosco está a bordo de la panguita y Plutarco en el muelle, con su carabina M-1 en la mano y su cuarenta y cinco en la cintura. La respuesta fue tan sencilla y descarada, de parte de “Cero”: ¡es una orden militar! Bosco insiste en preguntar que se va hacer con “El Chato” y las mujeres y repitió lo de la orden militar.

Bosco, no hizo más que balbucear, entre dientes: “Así es esta cosa”. Salen hacia río frío, dejando a los combatientes, hombres y mujeres en condiciones bastante complicadas. Al pasar por hacienda la Esperanza, de Somoza, salió el mandador haciendo señas de que “se corran, que vienen los sandinistas. Ese mismo mandador es quien entregará, días después, a Elvis Chavarría y Donald Guevara, que son asesinados por el criminal Franklin Montenegro.

Mientras circulan en la lancha, Bosco va pensando en su futuro inmediato al lado del cobarde “Cero”, llegando a pensar que lo puede matar y después cualquier cosa se la creería a él. “… voy reflexionando y hasta pienso de matarlo”.

Al dar una vuelta, ve el “destartalado muelle de Los Chiles, de Costa Rica, sobre el que están unos guardias. El –Plutarco- me grita que no puede caer preso porque tienen cuentas pendientes en Costa Rica. Doy la vuelta, me arribo a la orilla y él se baja de la panga”.

Bosco lo encañona con el 2-22 “y le digo que es un cobarde, que tire la carabina al río y la pistola y que se vaya. Apenas se ha ido, me captura la guardia tica y me llevan al viejo comando de madera. Tal vez son las ocho de la mañana”.

Plutarco inventa informe a superiores

Plutarco, según Bosco, inventó un informe en el que dice que “había dado la orden de retirada a los que se habían quedado, lo cual es una mentira y que me había ordenado retirarnos, luego de calmarme, ya que está bastante nervioso. Mentira: yo estuve dispuesto a regresar para avisarles a las escuadras y organizar la retirada y, como repito, jamás tuve miedo”.

“Chop” llegó solito a entregarse a los ticos. Fue bastante oportuno, “ya que empiezan a venir los periodistas y damos declaraciones y nuestras fotos salen en las portadas de los periódicos”. Preocupa a Bosco y sus compañeros de celda, la situación de los combatientes que se habían quedado volándole bala a los guardias.

La angustia por los que se habían quedado atrincherados, fue disipándose en la medida de que ellos van llegando, luego de una azarosa retirada comandada por Alejandro. Después supimos de la acción memorable de Laureano y Emiliano, quienes contuvieron en la pista de aterrizaje de San Carlos, por más de una hora, los refuerzos aerotransportados de las tropas especiales de la guardia, que estaban en entrenamiento en Morrillo, la hacienda arrocera de Somoza, a escasos 15 kilómetros de San Carlos, cosa que no sabíamos”.

El “Golpe de mano”: era el plan de Pastora y otros miembros del comando

Bosco Centeno recuerda que en la mente sagaz de Edén Pastora Gómez y varios de los participantes en el asalto, se concebía un plan, consistente en “un golpe de mano” en el que Edén, Alejandro, Laureano y “El Chato” entrarían a media noche a la covacha de los guardias, para, aprovechando el factor sorpresa, tomar el cuartel con escopetas.

Bosco piensa “que hubiera funcionado, conociendo a Edén y la calidad de los escogidos. No me queda la menor duda de que hubiéramos llegado a Cárdenas si es que no nos hubiera hundido la aviación en el camino”.

Entrenados por un teórico que seguramente dijo: es mejor que digan “aquí corrió” que “aquí quedó”

Haciendo un análisis de los participantes en el asalto, Bosco concluye que “ninguno de los jefes ha tenido experiencia militar, ninguno ha estado en algo parecido. José Valdivia ha sido un organizador de las redes logísticas de la columna “Pablo Úbeda” en el norte, pero nunca ha tenido la oportunidad de dirigir un combate o estar en algo parecido y su herida ha impedido que tome la dirección del nuestro”.

Agrega que “Plutarco Hernández no ha tenido experiencia prácticas­; solo ha manejado la teoría y las historias orales contadas por los sobrevivientes de las columnas guerrilleras del norte y, posteriormente, habría de revelar su cobardía, lo que obliga a la Dirección Nacional a expulsarlo del FSLN”.

Hablando de Antenor Ferrey (Chop), Bosco dice que “ha tenido tanta experiencia como nosotros. Pero, a pesar de ese topi de errores se escribe la Historia de la Revolución de Nicaragua.

Finalmente habla de los caídos en la acción: Ernesto “El Chato” Medrano, Donald Guevara, Elvis Chavarría, William González y Roberto Pichardo. Bosco y Alejandro Guevara, redactaron una carta de dura crítica “y la enviamos a la Dirección Nacional y Plutarco fue degradado. Todos nos integramos a las distintas tareas hasta el triunfo en el 79”.

 

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