1 agosto 2021

Obispo Solórzano llamó a asumir una actitud misionera, evangelizarse y evangelizar a religiosos y laicos católicos. Llamó a los que se han ido a regresar a la iglesia


Granada, Nicaragua
Sábado 07 Noviembre 2013
Augusto Cermeño
 
El obispo bendice a parroquianos en el Centenario de la DiocesisEl Obispo de la Diócesis de Granada, Monseñor Jorge Solórzano Pérez, llamó a asumir una actitud misionera, evangelizarse y evangelizar a religiosos y feligreses católicos y llamó a regresar a los que se han ido del catolicismo para formar parte de “otras propuestas”.
 
El obispo Solórzano dio la bienvenida a los obispos de la Costa Caribe, Pablo Smith y al obispo auxiliar del Vicariato, monseñor David. El Vicariato también cumplió 100 años el dos de diciembre (2013). Saludo a monseñor Daniel “que viene de Luisiana, Estados Unidos”.
 
Saludó a los sacerdotes, a las autoridades: licenciada Julia Mena, Alcaldesa de Granada; a la diputada María Auxiliadora Martínez, a la comisionada mayor Fátima Flores, al comisionado mayor Francisco Sánchez y a don Alberto Chamorro Benard.
 
Trajo el elemento histórico de la fundación de la Provincia Eclesiástica, por el Papa San Pio X, cuya imagen esta en la parroquia de Nuestra Señora de la Merced.
 
“Al celebrar el centenario de la Diócesis, que no nos distraigan los ruidos de este mundo. Que no nos confundan las voces extrañas al evangelio, que nunca perdamos de vista al pueblo, al que estamos enviados, porque si nos distraemos, no escucharemos la palabra de la verdad. Porque si perdemos de vista al pueblo que sufre, seremos ciegos que guían a otros ciegos”, indicó el guía espiritual de los granadinos, boaqueños y rivenses.
 
Agrega que “si abandonamos al que es discriminado, perseguido a causa de la justicia, al que se siente solo o desamparado, estaremos abandonando al mismo Cristo. Decía el beato Juan Pablo II: cuando sufre una persona, en su alma o cuando sufre el alma de una nación, ese dolor debe convocar a la solidaridad, a la justicia, a la construcción de la civilización, de a verdad y del amor”.
 
Esto lo llevó a reiterar la necesidad de “evangelizar. Ser en el presente y el futuro: misioneros. Queremos una Diócesis decididamente misionera, evangelizada, evangelizadora. Quiero animar a todos los bautizados a ser iglesia misionera, animar a todas las áreas pastorales de nuestras Diócesis, animar a nuestros sacerdotes, a nuestros religiosos y religiosas, a seminaristas y laicos, a que juntos realicemos esta misión que Dios nos encomienda, que seamos discípulos misioneros de Jesucristo, con alma, vida y corazón”.
 
Católicos invitados “a quedarse en casa”
 
A los que están dentro de la iglesia les dijo: “les invito a quedarse en casa. No se vayan de su iglesia católica, no se vayan de su casa. Y a los que por una u otra razón se han ido de ella, les invito a volver a esta casa. Jesucristo fundó solo una iglesia, no muchas, solo una es la verdadera, capaz de albergar al mismo tiempo a santos y pecadores como nosotros”.
 
El llamado del obispo reiteró: “Católico, vuelve a casa, te esperamos. Ahí has nacido, ahí Jesús te enseñó a honrar a su madre, ahí recibes las riquezas de la tradición, animada por el espíritu de Jesús”.
 
Dijo, “con dolor de pastor”: “las últimas décadas, un porcentaje elevado de bautizados en la iglesia católica, han emigrado hacia otras propuestas. El fenómeno es complejo, nosotros respetamos a todos, pero no podemos renunciar a nuestra convicción profunda. Los templos materiales como esta hermosa catedral, cuya dedicación celebramos, nos recuerdan que nosotros somos la casa de Dios y que Dios es nuestra casa”.
 
Monseñor Solórzano Pérez dirigió esas palabras en la homilía concelebrada en la Santa Iglesia Catedral, esa hermosa casa de Dios, pero dio dimensiones superiores a la iglesia espiritual “que todos formamos”.
 
La eucaristía se efectuó poco después de ingresar a Catedral un desfile de parroquianos de Boaco, Rivas y Granada, que llegaron a la colonial Granada en buses para concentrarse en Xalteva, desde donde desfilaron, acompañados por bandas rítmicas de varios centros de estudio granadinos.
 
El prelado destacó la misión evangelizadora realizada por cinco obispos Diocesanos, en 100 años de declarada la Provincia Eclesiástica de Nicaragua, en la que mencionó presbítero José Cándido Piñol y Batres, a monseñor a Canuto Reyes y Balladares, sustituido, por salud, por monseñor Carlos Borge Castrillo, como obispo auxiliar de Granada (28 abril de 1945); monseñor Marco Antonio García y Suarez (nacido en Terrabona, Matagalpa (9 agosto 1953); monseñor Leovigildo López Fitoria, obispo emérito (residente en Diriá); Monseñor Bernardo Hombach, obispo emérito y el ahora obispo Jorge Solórzano Pérez.
 
Reconocimiento a Jesuitas, Franciscanos, Sagrado Corazón, Hijas de María Auxiliadora, Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, Vicentinas, Cristo Rey…
 
Celebracion del Centenario de la Diocesis de GranadaEl obispo reconoció la labor evangelizadora realizada por órdenes religiosas como la Jesuita, la Salesiana de Don Bosco, los Franciscanos (1529), Mercedarios (1570), las monjitas salesianas Hijas de María Auxiliadora,  Josefinas, Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, Vicentinas, Cristo Rey, Santa Teresa de Calcuta, Lumen Cristi, Inmaculada Niña, Hermanas del Rosario, entre otras.
 
Dijo que “hoy tenemos más de 30 congregaciones religiosas femeninas en nuestra Diócesis. Muchas gracias también a nuestras hermanas”. Sumergido en la memoria histórica, dijo que no podía dejar de referirse “a la multitud de laicos y laicas que marcaron para siempre el carácter de esta iglesia…”.
 
Reconoció que “la iglesia de Granada ha sido, y es una iglesia donde los laicos han tenido, han ocupado y han exigido su lugar, sumisión y su cuota de sacrificio. Sus vidas ejemplares son elocuentes, por si solas. Solo mencionó dos ejemplos: doña Elena Arellano y Bertita de Chamorro”. Consideró que “son mujeres santas”.
 
Dirigió sus gratitudes a don Alberto Chamorro Benard, viudo de doña Bertita, quien “como laico sigue trabajando en nuestra Diócesis. Y tantas otras y otros laicos que cuidaron, defendieron, ayudaron a organizar nuestra Diócesis…”. Pidió aplausos a los laicos.
 
Olvidó mencionar la labor de Sor María Romero Meneses, monjita que desarrollo una labor social de grandes dimensiones, sobre todo en Costa Rica, dando auxilio a los más pobres.
 
Obispo Solórzano habla de “reto y desafío por el presente y el futuro de esta iglesia diocesana”
 
Monseñor Jorge Solórzano Pérez, Obispo de la Diócesis de Granada, habló del “reto y desafío por el presente y el futuro de esta iglesia diocesana. Esa herencia y esas lecciones, son una urgente llamada de Dios, que nos invita a la fidelidad y al compromiso, a la misión y a la evangelización”.
 
Dijo que la iglesia, al llevar a cabo su misión “propone al mundo una justicia nueva, la justicia de Dios. Aunque los tiempos y las circunstancias, siempre hay quienes necesitan de la voz de la iglesia. Para que sean reconocidas sus angustias, sus dolores y sus miserias”.
 
“La casa de Dios somos nosotros mismos”, dijo insistentemente el Obispo Jorge Solórzano Pérez en la dedicatoria de Catedral por el centenario de la Diócesis
 
“La Casa de Dios, somos nosotros mismos”, dijo el Obispo, al dirigirse a más de mil almas reunidas en la Santa Iglesia Catedral, con motivo de la celebración del Centenario, el pasado 2 de diciembre 2013.
 
La voz del pastor, del guía de la iglesia católica diocesana de Granada, resonó fuerte en las tres naves del templo más corpulento, fuerte y grande de Granada. Construido y reconstruido varias veces. La última que terminó de reconstruirse fue en 1915. Aunque los estudiosos dicen que es el primer edificio construido durante la colonia española.
 
Para el obispo, esta arrogante y ostentosa mole, no realmente la iglesia, es una casa de oración, física, pero la verdadera iglesia “somos todos” los cristianos católicos.
 
Hablando del Apóstol San Pedro, monseñor dijo: “al acercarse a él, Jesucristo, la piedra viva rechazada por los hombres, pero de ida preciosa a los ojos de Dios. También ustedes, a manera de piedras vivas, son edificados como una casa espiritual, para ejercer un sacerdocio santo y ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios”.
 
Agrega que “a su vez, en este templo que es la iglesia, cada cristiano es morada o templo donde habita el Espíritu Santo, según la enseñanza de San Pablo”.
 
“La casa de Dios, que somos nosotros mismos, reunidos como iglesia, es un edificio espiritual que nunca estará concluido, hasta que se complete el número de los elegidos. Se trata de una construcción extensa, como la historia y amplia como el mundo. El espíritu y los cristianos la vamos edificando. En ella, hay mucho lugar, y es nuestra obligación invitar sin cansancio a nuestros hermanos, los hombres, a querer entrar y a colaborar en su decoro y ensanche”, reflexionó el pastor Diocesano.
 
Solórzano Pérez, dijo que “al consagrar esta tarde, esta casa de Dios, nuestra Catedral, como su obispo de esta Diócesis de Granada, que comprende Rivas y Boaco, expresión local de la Iglesia: una, santa, católica y apostólica, les invito a quedarse en casa.
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