20 septiembre 2021

Mucha evidencia contra banda que mató a dos policías

Monitoreo

Nacional

310117porAsaltantesphoto03Una de las razones porque la juez Indiana Gallardo, titular del Juzgado Noveno Distrito Penal de Audiencia de Managua, admitió la acusación este fin de semana contra Paul Emerson Jaen Leal y Víctor Manuel Morales Blanco, acusados de matar a dos oficiales de Policía el jueves pasado en el barrio San Luis de Managua, son los abundantes elementos de prueba que proporcionó el Ministerio Público.

Entre los testigos ofrecidos por la fiscal Fabiola Mendoza para sostener la acusación por asesinato, robo agravado en grado de tentativa, obstrucción de funciones y portación y uso ilegal de arma de fuego contra los procesados Paul Emerson Jaen Leal y Víctor Manuel Morales Blanco, está la suboficial Norma Carolina Hernández Molina, de 29 años.

Ella iba a cargo de la patrulla código 775, cuyos oficiales evitaron el robo contra el comerciante de vehículos Yader Rodríguez y la única sobreviviente de la patrulla, a pesar de que fue la primera en bajar de la patrulla, porque logró neutralizar al acusado Paul Emerson Jaen Leal.

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Según la acusación del Ministerio Público, la suboficial Norma Hernández iba a cargo de la patrulla, el conductor era el subinspector Julio César Narváez Valle (q.e.p.d.) y como artillero el suboficial mayor Howar Urbina Flores (q.e.p.d.).

“La suboficial les pidió tres veces que se bajaran del carro, ante la negativa de estos, la suboficial se bajó y se dirigió a la puerta derecha del copiloto, reduciendo al acusado Paul Jaen, mientras el suboficial mayor Howar neutraliza al acusado Víctor Morales Blanco, quien venía en el asiento trasero del carro”, dijo la fiscal Mendoza, durante la audiencia preliminar realizada este fin de semana.

Los oficiales ya mencionados a bordo de la patrulla código 775 fueron a verificar información de la presencia de unos sujetos en actitud sospechosa que estaban en un carro Hyundai, color blanco, placas C2643, en el parque del barrio San Luis, pero cuando iban llegando se percataron que el carro va circulando huyendo de su presencia y les dan persecución. Luego los adelantan e interceptan de la Iglesia católica hacia el sur, donde sucedió el intercambio de disparos entre delincuentes y oficiales.

Testigos presenciales

Junto a la suboficial Hernández Molina fueron ofrecidos como testigos el comerciante de vehículos usados Yader Rodríguez, el oficial Oliver Chow, quien está herido de bala, pues llegó a la escena a prestar auxilio en una motopatrulla, pero el acusado Víctor Morales Blanco le disparó mientras huía.

También está el oficial Armando Sevilla, quien conducía la motopatrulla código 1582, en que viajaba como pasajero el oficial Oliver Chow, Maycol Márquez y la ciudadana Jarling Ríos Argueta, como apoyo en intervención de barrios.

La fiscal Mendoza también ofreció como testigos civiles a vecinos del barrio San Luis que presenciaron los hechos, es decir son testigos oculares. Entre estos: Luis Muñoz Miranda, Erasmo Ramírez Reyes, Juan José Ortiz Cajina, Jorge Morales Centeno, Kevin Bonilla y Ronaldo Gaitán.

Entre los elementos de prueba también fueron ofrecidas actas de reconocimiento de personas y actas de reconocimiento fotográfico, donde la suboficial Norma Hernández reconoce a los acusados Paul Emerson Jaen Leal, Víctor Manuel Morales Blanco y Diógenes Medina Martínez, muerto en el lugar de la balacera, como los autores de los asesinatos de sus dos compañeros de patrulla.

Reconocen a acusados

También las actas de reconocimiento que hacen testigos civiles como Isaac Bravo Membreño y Jarling Ríos Argueta, quien reconoce al acusado Paul Emerson Jaen Leal como la persona que iba de copiloto en el carro Hyundai blanco y que luego fue neutralizado por la suboficial Norma Hernández.

Además fueron ofrecidos recibos de ocupación de la ropa ensangrentada de los oficiales caídos. Otros actos de reconocimiento son los practicados a los civiles Marlon Antonio Aburto, quien reconoce al acusado Víctor Morales Blanco como la persona que el pasado 26 de enero iba corriendo como a eso de las 9:00 a.m., con un arma en la mano y un guante negro en la mano izquierda, en el sector de la iglesia Betthel 50 metros al este, del barrio San Luis.

Según el testigo Aburto, el acusado Víctor Morales les gritó: “Hacia atrás” y le realizó un disparo.

Hemorragia masiva

Otros elementos de convicción ofrecidos por el Ministerio Público preliminarmente fueron las actas de detención, los recibos de ocupación de las dos armas de fuego encontradas en la escena del crimen y que supuestamente fueron utilizadas para ultimar a los oficiales.

Entre las pruebas periciales ofrecidas están los tres dictámenes post mortem, entre estos los de los oficiales Julio César Narváez Valle y Howar Urbina Flores y el presunto jefe del grupo delincuencial el ex policía Diógenes Trinidad Medina Martínez. Todos tienen como causa de muerte hemorragia masiva producto de heridas por arma de fuego.

También está el dictamen legal de lesiones físicas realizado el oficial Oliver Chow, quien presenta herida por arma de fuego en la región cervical izquierda (cuello) con salida en la cervical derecha.

Luego de presentar estos elementos de prueba la fiscal Fabiola Mendoza afirmó tener un caso sólido con abundantes elementos de convicción que respaldan la acusación por lo que pidió prisión preventiva para los dos procesados.

Ninguno de los acusados tenía permiso para portar armas

Entre las pruebas documentales fueron ofrecidos certificados de registro de la Dirección de Armas, Explosivos y Municiones (DAEM) de la Policía Nacional, que demuestran que ninguno de los acusados son poseedores de armas ni están acreditados para el uso de las mismas.

También está el manuscrito en el reverso de un certificado de garantía (factura) encontrado en la billetera que estaba en una de las bolsas traseras del ahora fallecido Diógenes Trinidad Medina Martínez, donde estaba el plan para realizar el robo en casa del comerciante Yader  Rodríguez.

En dicho documento aparecía con lápiz de grafito la dirección de la casa, descripción de la misma como color de casa y portones, y una nota que decía “llevar pata de chancho” (herramienta para forzar candados), presuntamente para abrir la caja de seguridad donde supuestamente estaba el dinero que iban a robar.

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