21 julio 2024

Martes Santo: Procesión de Jesús Nazareno del Gran Poder

Granada, Nicaragua

Por: Augusto Cermeño

Momento en que devotos de Jesús Nazareno del Gran Poder y la Dolorosa preparan las imágenes para la procesión de las 6 de la tarde en La Merced 12 abril 2022

12 Abril 2022

“El Martes Santo era el día de repicar duro en la antigua Semana Santa granadina, y a pesar de las vicisitudes de su agitada historia, ha logrado conservar su prestigio y devoción hasta nuestros días”, escribió el poeta Enrique Fernández Morales.

El poeta revela un tanto la historia de las imágenes de Nuestra Señora de Dolores de la Merced, cuya compañera es la venerable imagen de Jesús Nazareno del Gran Poder, en edad e historia, traída de España por don Eduardo de Arana en las postrimerías del Siglo XVIII, según datos que arrojó el procesos entablado por la Curia para la devolución de esta imagen en 1932.

Cuando el incendio de Granada en 1856, el cura de Granada, don Agustín Vigil, amigo de William Walker, mandó con anterioridad, al incendio, poner a buen resguardo las preciosas imágenes, repartiéndolas entre los devotos. La Dolorosa se la llevó doña Bernabela de Cerda, descendiente de don Eduardo de Arana, a su hacienda El Valle (hoy Valle Menier) jurisdicción de Nandaime.

El Nazareno fue guardado por doña Ana Vigil, hermana del cura y esposa de don Anselmo Ximénez, y llevada a su hacienda Posintepe.

Ya restablecido el orden en el país, con las iglesias destruidas, la imagen de Jesús Nazareno del Gran Poder, por largos años fue huésped de honor del hogar de aquella piadosa familia, y luego de sus hijas, santas mujeres cuya vida austera y casi monástica estaba totalmente consagrada al servicio y devoción de Jesús Nazareno.

“Mi padre Jesús”, como ellas lo llamaban, pasando luego a manos de sus sobrinas, hijas de don Nicolas Ximénez Vijil, la última de las cuales, la señorita María de Jesús, hubo de entregar a la iglesia de la Merced, su legitima dueña.

La imagen habría desatado “dolorosos incidentes, como la excomunión lanzada por el Obispo Reyes y Balladares contra la familia Ximénez, y el entredicho puesto a la iglesia de la Merced, una de las más antiguas e ilustres iglesias del continente Americano”, según revela el poeta Fernández Morales.

En ese tiempo del famoso proceso, comenzó la venerable imagen a ser llamada “Del Gran Poder”, en honor a su homónima de Sevilla, con la que conserva un cercano parecido, después de haber sido llamado Jesús Arana y Jesús de las Ximenitas, por las dos familias que intervinieron en su historia; según escribió el poeta Fernández Morales.

Su mayordomía fue conferida a don Carlos Bolaños Álvarez, “cuyo entusiasta y amoroso celo volvió a despertar la antigua y entrañable devoción hacia el Nazareo de La Merced, que estaba tan decaído en los últimos años. También sirvieron a su mayordomía las hermanas Bermúdez Lacayo, quienes, en testimonio de su devoción, y en memoria de su hermano, Oswaldo Bermúdez, costearon la construcción de un precioso altar de mármol, para esta sagrada imagen, que será compañero del altar que don Manuel y doña Rosa Lacayo consagraron a la Virgen de Dolores.

De esta manera, las imágenes continuaran jutas, recibiendo el culto y homenaje, que les tributa Granada.

La procesión, de muy corto trayecto, fue siempre una de las más devotas, habiendo la costumbre de las familias ricas, de esos tiempos, de ofrecer promesas de vestir a sus hijos de nazarenos, y sacaros en andas durante la procesión, por lo que esta era llamada también “la procesión de los Jesusitos”, revela el poeta y agrega que él, “como mi padre, en anteriores años, tuve el privilegia de cumplir estas promesas”.

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