4 diciembre 2021

Los temas que Darío aborda en su poesía: Visión del Arte y concepción de la poesía, entre otros

 Granada, Nicaragua

Sábado 21 Febrero 2015
Augusto Cermeño

 

Jorge Eduardo Arellano (JEA) ahondó un poco sobre los temas que aborda Rubén Darío en la poesía, que incluyen una visión del arte y concepción de la poesía, angustia existencial, un erotismo trascendente, sincretismo religioso y una dimensión socio política.

 

Jorge Eduardo habla de “las cinco motivaciones verdaderas, auténticas…”. Habla de la visión del arte, reflexionar sobre el poeta, reflexionar sobre los maestros, sobre la herencia poética. En cuanto a la “angustia existencial”, JEA comentó que Darío entra en “un desasosiego, una preocupación por el final, por la fatalidad, por el fin, por la finitud: se acaba todo. Por la muerte, por el más allá…”.

 

La tercera motivación es “un erotismo trascendente, o sea, el canto al amor, pero en una forma trascendente, casi religiosa”. En cuarto lugar “un sincretismo religioso, donde mezcla teosofía con la religión católica…”.

 

Finalmente lo motiva “una dimensión socio política. Es decir, poemas continentales, canto a grandes figuras, Odas, a Roosevelt, etc., etc.”. Son los temas que abarca Darío “en la mayoría de sus poemas cardinales”.

 

Concepción del arte y de la poesía

 

Según Jorge Eduardo Arellano (JEA), para Darío “la concepción del arte y de la poesía, para él, lo supremo, lo máximo: es el arte, es el oficio de poeta. Lo compara hasta Cristo. Y, lo programa, en el primer poema de Cantos de Vida y Esperanza…”.

 

En ese poema dice: “más si hubo, áspera hiel, en mi existencia, melificó toda acritud, el arte. Después se auto retrata, en otro poema, en el Canto Errante, pero unos prejuicios, una opinión que daba en ese auto retrato nuevo, del Canto Errante, que podía molestar a los españoles o desprestigiarlo a él, lo condujo a no incluirlo”.

 

JEA refirió por lo que llama “un poema extraordinario, que llama Confesión, que es muy difícil, auto retratarse, describirse; decir cuáles son sus gustos, sus pasiones, sud debilidades…”.

 

Darío escribió: “A ti, es a quien dirijo mi concepción mental: adoro el crucifijo, desde mi Nicaragua natal. Confiesa su cristianismo” y sigue: “creo en el agua lustral, he estado en Roma, vecina de Sodoma y Cegor. Domicilio, Paris. Me reconcilio a veces con un Fraile de Teología y baile. Ama la España extraña, para hoy, es decir: la España del sentir decidido y cruel. La que mató al infiel, la que quemó al judío. Habiendo algún Darío, según es sospechado, nieto de renegado”.

 

Siguiendo con “La Confesión”, Darío escribió: “… leo viejos autores, gusto de frescas flores, me regocija el vino y todo lo divino. De cara a su afición al vino, que la tenemos, todos los hombres, sin excepción ninguna”.

 

Darío escribiría: “Cuando voy a Madrid, estoy lleno del Cid, cuando estoy en Paris, amo la flor de Liz y aquí, y en todas partes, amo todas las artes, tengo muchos cuidados con los hombres honrados. En cada lugar aprovecha…”.

 

También escribió: “En soledad me amparo, de la vulgar ofrenda. Vivo solo en mi tienda. En mis pecados: diestro. Rezo mi Padre Nuestro cotidiano, de modo que el cielo no incomode. Con San Buenaventura, mi paganismo augura, apremio y en él se fía, lo afirma la homilía. En mi literatura la gente se figura que hay cosas tenebrosas, hay miel, hay sangre, hay rosas…”.

 

Decía Darío: “Soy un hombre sencillo, yo me abrumo y me humillo ante una coccinela, una mariposa, que sobre un ramo vuela. Amo a Shakespeare y amo a Verseo, y reclamo a Góngora a las peses. Huyo de los cipreses”. Arellano explica que “los cipreses son los árboles que están en los cementerios, por lo menos en Europa y le tenía terror a los cementerios”.

 

“… pues soy un hombre de líos, expongo mis martirios en rimas agradables”, escribió Darío y al definir su poética, su vida: Expongo mis martirios, tengo mis miserables, soñando me deleito en mi tristeza. Pleito pongo a las horas, porque nos llevan al horror de morir y esas son las cosas que me desolan, con pesar y sentir, el morir, el morir.

 

Indica JEA que en la confesión del arte, Darío deja plasmado el fin, el morir: “Yo soy aquel, que ayer no más decía el verso azul y la canción profana. La poesía es una temática permanente”, concluye Jorge Eduardo.

 

Darío llamó desgraciado a Cristóbal Colón y habló de Cristo y Barrabas

 

El doctor Jorge Eduardo Arellano dio algunos elementos puntuales sobre la opinión de Rubén Darío sobre el descubrimiento de América. Llamó desgraciado a Cristóbal Colon y dijo que Cristo “va por las calles flaco y enclenque y barrabas tiene esclavos y charrateras…”.

 

También hizo referencia a “Lo Fatal”, sobre el erotismo trascendente y grandes poema a la mujer, como huellas dejadas en su poesía. “Incluso un español cree que el tema es el erotismo trascendente y después el sincretismo religioso, con un poema a la Virgen María…”, comentó Jorge Eduardo.

 

Además dijo que “la dimensión socio política, que es muy amplia y están presente, todos sus poemas desde la primera vez que llegó a España y tuvo que leer una Oda a Colón, en una celebración del IV Centenario del Descubrimiento de América”.

 

Según JEA Darío comienza: “desgraciado almirante. Comienza con una anti Oda. No solamente por lo que hicieron los españoles, sino sobre la situación del siglo XIX en las repúblicas latinoamericanas”.

 

Agrega: “Él dice: Cristo va por las calles, flaco y enclenque, Barrabas tiene esclavos y charrateras; y las tierras de Chibcha, Cuzco y Palenque, han visto engalonadas a las panteras”.

 

JEA comentó, que “tal vez sobre este tema de arte, Rodrigo nos pueda decir algo, porque ha rescatado los artículos que Darío escribía sobre las exposiciones de pintura en Argentina y todas partes”.

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