23 junio 2024

IX Festival Internacional de Poesía de Granada 2013 inició con pie firme: Los jóvenes poetas, el relevo, lució brillante, seguro y dispuesto a meter en el baúl de los gratos recuerdos a los “poetas momias o momias poetas”

Mesa de Poetas jovenes


Granada, Nicaragua
Lunes 18 febrero 2013
Augusto Cermeño
 
Mesa de Poetas jovenesEl IX Festival Internacional de la Poesía de Granada 2013, inició con pie firme la noche del domingo 17 de febrero. Los jóvenes poetas, el relevo, lució brillante, seguro y dispuesto a meter en el baúl de los recuerdos a los “poetas momias o momias poetas”, como tituló uno de ellos, uno de esta camada nueva y novedosa de muchachos y muchachas que brillan con luz propia.
 
Aunque el poeta Salomón Alarcón, uno de los dos coordinadores de la Bienvenida a los poetas, “chamuscó” al joven poeta masayés Ernesto Laureano Valle, como hijo de uno de los “elefantes blancos” de la poesía nicaragüense, el poeta Julio Valle Castillo.
 
Los poetas de vieja data, los ya tradicionales Francisco de Asís Fernández, Blanca Castellón, Gloria Gabuardi, Gioconda Belli (siempre bella, divina y esplendorosa con esa frondosa cabellera que cae como cascada grisácea sobre su anatomía) y decenas de sus iguales observaban, sin ocultar su admiración y respeto por las nuevas generaciones que se ven arrolladoras y dispuestas a labrarse un nombre en la pétrea montaña de la poesía mundial.
 
En algún momento “Chichi” se levantó a estirar sus piernas, aparentemente huyendo de la tormenta desatada por los jóvenes, pero no, regresó sobre sus pasos, apoyado sobre su costoso bastón y atendido por un “guachimán” que se encargaba de resguardarlo, de darle seguridad y protección “por si las moscas”.
 
También Bianca
 
Chichi. al lado de Bianca Jagger (de negro)También se levantó la Bianca Jagger, la endeble figura del Jet set de los 70, que se veía como una estrella bastante apagada, con su oscuro vestido, solitaria, olvidada por los necios paparazzi que siempre la seguían en su lucha por hacer las tomas más codiciadas por la revistas de alto calibre, dedicadas a exaltar o echar “leña al fuego” de los famosos.
 
Bianca luce muy oscura, un tanto pasada de peso, con un cuerpo nada parecido a la divina figura que se fundía en amor eterno a la aún luminosa estrella del Rock tradicional Mig Jagger, jefe de una las bandas más antiguas y poderosas de ese género musical que aun hace temblar los escenarios, los cimientos de las nuevas generaciones de adolescentes.
 
Chichi la trajo como una de las invitadas especiales y ella, estamos seguros, esta disfrutando de este momento que le permite salir de conventuales aposentos para ver nuevamente la luz del mundo, en este caso de la poesía. Es nuestra compatriota, originaria de León, la otrora antagónica ciudad, que en la historia se presenta como la acera de enfrente de la bella, colonial y culta Granada.
 
Muy cerca de Bianca, estaba el doctor Sergio Ramírez Mercado, escritor, ex Vicepresidente de la República, ganador de Alfaguara y muchos premios internacionales por sus más relevantes obras literarias. Pegado al doctor Ramírez, otro ilustre invitado al Festival, el doctor Lovillo, rector de la Universidad de Veracruz, México.
 
La nueva camada de poetas
 
Dr. Sergio Ramirez (de blanco) y el doctor LovilloEn las tres Mesas de Lectura se presentaron jóvenes que desde ya envían un mensaje al mundo de que sus producciones literarias, sus cantos, su poesía intenta tomar por asalto el celeste cielo estrellado que habitan clásicos como Rubén Darío, Pablo Neruda, Miguel de Cervantes, William Shakespeare y José Martí, entre tantos poetas universales. Agregamos que estos jóvenes se proyectan como relevos de Cortez, Ernesto Cardenal, José Coronel Urtecho, Leonel Rugama, Joaquín Pasos, Pablo Antonio Cuadra Cardenal y muchos más.
 
Entre esta camada de poetas están: Timo Berger, de Alemania; Mario Martz, de Nicaragua; Francisco Leal, de Chile, Alejandra Sequeira, de Nicaragua; Vladimir Amaya, de El Salvador; Mauricio Rayo, de Nicaragua y Olga Khokhlova, de Rusia.
 
También: Alí Calderón, de México; José Adiak Montoya, de Nicaragua; Javier Alvarado, de Panamá; Carlos M. Castro, de Nicaragua; Susana Reyes, de El Salvador; Rainier Alfaro Bautista, de El Salvador y Héctor Avellán, de Nicaragua.
 
La tercera mesa de lectura de poetas jóvenes, estuvo integrada por: Karla Pravisani, de Argentina; Enrique Delgadillo, de Nicaragua; Edenilson Rivera, de El Salvador; Magdiel Midence, de Honduras; Willem Thiés, de Holanda; Ernesto Laureano Valle, de Nicaragua y Madeleine Mendieta, de Nicaragua.
 
Katia Cardenal, en Concierto, navegó en sus recuerdos, subrayando la obra de su hermano Salvador, que muchos aplaudieron
 
Katia en conciertoLa Plaza de la Independencia estaba colmada de amantes de la poesía, granadinos y foráneos, que esperaron con paciencia la llegada del momento en que se presentaría Katia Cardenal en concierto.
 
Como en otros años lo ha hecho, Katia recordó a su familia granadina, a los Cardenal que habitaron lo que hoy se llama “Palacio Episcopal”, casona de estilo neoclásico que era propiedad de esta opulenta familia que tiene raíces en León. La casa fue donada a la iglesia.
 
Katia recordó a su hermano Salvador y puso en los oídos de todas sus canciones, sus composiciones que suena a poesía musicalizada. Como siempre, los fans de Katia, la escucharon con detenimiento y muchos la seguían con su canto, dejando ver que conocen de sus producciones, por cierto muy hermosas y de mucho sentimiento, de mucho amor a la naturaleza.
 
Cantó Banderas de libertad, un tema “que sigue tan vigente, como cualquiera de los poemas que se han leído esta noche”, dijo, a modo de ilustración al público.
 
Poderte Amar, sembró de luz la penumbra. Destaca en esta canción la naturaleza, el amor y la felicidad. Siguió con una canción titulada Corazón de Niño. Dedicó una canción al poeta Ernesto Cardenal. Recordó la gira que hizo con el poeta Cardenal por Noruega, “cantando y él leyendo su poesía”.
 
Dijo que en la familia Cardenal “hay muchos sacerdotes. Mi hermano fue dos años novicio, para hacerse cura. Esta canción yo se la escribí a Dios, en algún momento hasta tuve ganas de hacerme monja, creo yo, je je je…”.
 
Katia cantó una “canción infaltable, de amor, a nuestra querida Nicaragua, Dame una luz”. Se refirió a “los volcanes monumentales de la Isla de Ometepe, ahí, en medio del agua de la mar dulce”. 

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