18 septiembre 2021

Flores para una tumba nicaragüense.

Dibujo a lapiz de Georgino Andrade por A.Fuentes, Mayo de 1980

Managua, Cementerio San Pedro 28 de Agosto, 2010
Semblanza del Doctor Matus – Icono oculto del pensamiento liberal Nicaragüense y del unionismo centroamericano.
 
-.Vida heroica y muerte trágica de Manuel Coronel Matus (1864-1910), último presidente de Centroamérica.
 
A José Coronel Urtecho, de  manifiesta filiación.
Abuelo: Porque los claveles no echan espinas, sólo la rosa.
A mi madre Blanca Coronel, esta gota de su propia sangre.
 
“Princesa del divino imperio azul, ¿quien besara tus luminosos labios?” Rubén Darío – Azul.
 
La Unión Centroamericana fue políticamente, como lo es espiritualmente, una realidad” Max Henríquez Ureña
 
Hace más de 100 años, en los propios albores del siglo veinte, se inauguró el proyecto de dominación de un Nuevo Orden Mundial ultra conservador, apoyado por Washington y usando de la oligarquía criolla y de los sectores mas reaccionarios militantes y agresivos de La Iglesia Católica, cuando se dio el golpe de gracia al floreciente movimiento constitucionalista liberal americano, reflejado en el moderno proyecto de nación centroamericana unificada: Libertaria, anti esclavista, progresista, igualitaria, anti clerical y producto de los nuevos valores del estilo francmasón, hombres que abogaron por imponer en Centroamérica y en América Latina las nuevas ideas emanadas de la revolución francesa; un estado liberal, moderno, democrático y republicano, que aspiraban a una soberanía plena y que apostaría por la educación laica y la libre imprenta y expresión abierta y difusión amplia de las ideas, proyecto de nación que se basó en el derecho igual del individuo ante el Estado, en la libre asociación de los seres humanos y unión de las naciones centroamericanas y que pretendió dignificar y empoderar a la joven inteligencia local emergente, rompiendo así definitivamente con las elites del poder post colonial, el clasismo, el racismo y la injerencia de la iglesia y la prepotencia militar norteamericana, proyecto que de haber triunfado habría cambiado la faz de la historia contemporánea de Centroamérica y de Nicaragua en particular.
 
La versión oficial de la muerte del Dr. Matus según recoge la historia es: (1*)
“Que se suicido, cansado, débil, asmático, afligido por la amenaza de la prisión, rodeada la casa en que se encontraba por turbas conservadoras y tropa de la Revolución de La Costa, que no ocupaba entonces un cargo de preeminencia en el Estado, que se había retirado de la política y entonces ante las circunstancias adversas se pegó un balazo en la cabeza, ‘antes que ver a Nicaragua ocupada por la invasión norteamericana’ y ante la derrota del partido liberal”.
Contrapuesta a la versión clandestina de su muerte que dice:
“Que el que mandaba un pelotón de soldados conservadores (de apellido Solórzano (2*) que entró a su pieza a capturarlo, lo mató de un balazo en la base del cráneo cuando iba a su cama a sacar un revolver,”
 
Cito a su hijo José que lo vio como: “impotencia suya personal de luchar para defender lo que el quería para su país” (1*)
 
Ahora a cien años de su muerte Yo me pregunto:
¿La muerte de Manuel Coronel Matus fue realmente un suicidio? o más bien ¿Fue el primer crimen político en la historia del S. XX en Nicaragua, que prefiguraría la descomposición del actual estado nacional y su profunda crisis y la de su clase política?
A la luz de los hechos históricos que acaecieron después de su deceso, considero personalmente que no fue un suicidio su repentina muerte el día 28 de agosto del año 1910, mas bien pienso que la historia – por lo menos sus descendientes que le deben amor filial- debería verlo como un magnicidio contra Nicaragua, Centroamérica y el mundo de las ideas y las letras, cuyos elevados ideales representó tan dignamente el suscriptor de la Constitución Política de Los Estados Unidos de Centroamérica e ideólogo de La Libérrima y cabeza notoria del liberalismo nicaragüense, que según los anales de la historia, fue el último Secretario Ejecutivo de Centroamericana.
 
Mi tesis se resume en que fue asesinado, dando así inicio a una serie de crímenes políticos en Nicaragua y Centroamérica, (A Coronel le seguirían; Zeledón, Sandino, el mismo Somoza García, Chamorro, Arbens y Romero por mencionar solo algunos notorios crímenes políticos) por lo que podríamos definir el S. XX en la historia de Nicaragua: Como el siglo del magnicidio y los grandes crímenes políticos.
 
La muerte repentina y trágica del Dr. Manuel Coronel Matus sucede a sus 46 años de edad, (En la vieja Managua, donde se presentó para acudir a las sesiones finales del parlamento que se desarrollaron en las postrimerías  de la histórica Revolución Liberal Nicaragüense), cuando su pasión por la política le aparta voluntariamente y para siempre de sus hijos mayores Alfonso y Luis además de sus pequeños hijos José y Dolores, separándolo para siempre de su esposa Blanca Urtecho Avilés y de su madre Dolores Matus, de Granada donde vivía y de Masaya su tierra natal, todos éstos hechos trágicos acontecieron en los convulsos últimos días del liberalismo a principios del siglo veinte.
 
Todos conocemos el escenario político devenido del pronunciamiento del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, mediante La Nota Knox, del primero o dos de diciembre de 1909. (Documento diplomático con el cual el Gobierno de Los Estados Unidos, rompe relaciones con el Gobierno de Zelaya, acusándole de ‘perturbar la estabilidad de Centroamérica’, Nota que fue contestada por el Doctor Matus mediante su Voto Razonado del 21 de Diciembre 1909 y que es considerado como uno de los documentos históricos más importantes referido a la dignidad nacional: “Por eso quiero dejar consignado como representante del pueblo nicaragüense, mi voz de protesta y mi grito de indignación contra la iniquidad de la fuerza, que se presenta en nuestras playas como una amenaza de nuestra autonomía, como una negación de nuestra independencia, como un abuzo del poderoso que irrespeta la debilidad de una república independiente” M.C.M. (3*) Este hecho que envalentonó a las tropas del partido eclesial con sede en Granada, desata una cruda persecución y aniquilamiento de los mas destacados políticos e ideólogos generadores del pensamiento liberal revolucionario, anticlerical y republicano del S. XIX en Nicaragua. Hablo de los padres promotores de la revolución del 11 de julio de 1893, hechos históricos que concluirían con la primera incursión armada, ocupación y asentamiento de los Marines de los Estados Unidos en éste país.
 
El Doctor Matus –como era conocido en Granada-, era visto por los conservadores granadinos entre los que vivía, prominentes miembros del partido eclesial esbirro y reaccionario, cuyo centro ideológico giraba en torno al circulo social posteriormente definido en torno a la señora Elena Arellano y Carlos Cuadra Pasos y el que incluía a las mas destacadas familias de la ciudad: Como el mismísimo demonio, un Masaya pensador y aindiado, era de contextura menuda y tipo flemático, pero lo cierto es que Coronel era un hombre culto, librepensador, partidario y promotor de los derechos de los indios y de las mujeres, antiimperialista y anticlerical, que a pesar de ser reconocido y respetado por su pasado político e intelectual y por su honesto desempeño como funcionario público, y que todos lo sabían un hombre justo, un estadista probo, un intelectual agudo y refinado, -no como ellos que no pasarían de ser; vulgares comerciantes, banqueros y usureros-, El Dr. Matus fue siempre sospechoso, un advenedizo de Granada. nadie había visto con buenos ojos su unión con Doña Blanca Urtecho Avilés, una joven educada en Francia e hija del ex Regidor, dos veces y en ese momento Alcalde de Granada, (el filántropo Doctor Don Juan Ignacio Urtecho Cabistán), El Dr. Matus –como se le llamaba en Granada- era el centro de todas las sospechas, sospechoso de ser iniciador  de la pujante masonería latinoamericana, un iniciado, un rebelde, un iluminado de verbo encendido y corazón potente, cargado de razón, temido por quienes le consideraron un conspirador contra el orden colonial burgués instituido, en fin era visto como un peligro para el incipiente desarrollo del fascismo –de derechas o izquierdas- hoy consolidado en Centroamérica, ya al final, en los últimos días de esa batalla, éste político joven y respetado por el pueblo, era lo único que se interponía al éxito del proyecto conservador encabezado por las fuerzas reaccionarias en Nicaragua y Centroamérica. Cuando la revolución liberal y el gobierno de Zelaya se caían a pedazos en Nicaragua el Dr. Matus decide trasladarse a Managua, asumiendo desde ahí las riendas sueltas del poder político, se presenta en el parlamento y enfrenta así la violenta política Norteamericana de expansión armada en Centroamérica, desarrollada con el concurso del servilismo conservador y sus aliados los fundamentalistas católicos reaccionarios granadinos operados desde la iglesia romana a través de su secta mas fundamentalista: el jesuitismo, quienes no solo fueron cómplices sino coautores de su muerte, y usufructuarios, que además de llevarse los documentos históricos y libros de su biblioteca (Libro de Actas de la República Mayor de Centroamérica, entre otros), se quedaron con las tierras de Doña Blanca Urtecho en Granada frente al Lago Cocibolca, donde después fundarían el Colegio Centroamérica y también se volvieron regentes y educadores de su hijo huérfano José de 4 años, quien llegaría a ser el primer bachiller del Colegio Centroamérica y cuyo nombre a pesar suyo y nuestro lleva hoy la biblioteca de la jesuita Universidad Centroamericana UCA. Este partido reaccionario estaba entonces en total contraposición a los altos sueños soberanos del último Presidente -efectivo- de la República Mayor de Centroamérica (1895 – 1898) y de los Estados Unidos de Centroamérica y el viejo sueño de reconocer en nuestros pueblos latinos a La Gran Nación Americana, de ello es testigo fiel el Pacto de Amapala (20 de junio 1895) que antecede a la expansión del pensamiento y proyecto revolucionario latinoamericano. Porque entonces ser liberal era eso, ser revolucionario; oponerse al expansionismo imperialista, a la intromisión eclesial en los asuntos públicos y el sueño de cambiar el sistema socioeconómico post colonial burgués y a hacer de las Repúblicas Centroamericanas modelos democráticos antiesclavistas modernos y naciones soberanas libres y dignas, claro nada que ver con ese concepto de liberalismo imperante hoy, caudillesco, corrupto, pactista y siervo del señorío imperial del dinero y del libre mercado a ultranza, complacientes con la iglesia católica y su educación y su moral enemigas del hombre su libre albedrío y su pasión creadora, y que no perdona a la inteligencia su osadía.
 
La historia –que fue contada por sus asesinos, los jesuitas y los conservadores Granadinos- no ha sido fiel a los hechos y pretende tapar su magnicidio y el significado que éste tuvo para la historia republicana del país y sus descendientes y amigos, quienes han estado marcados por el asesinato, la persecución, la ocupación de sus bienes por el jesuitismo y el estado terrorista, por el estigma y las cortinas de silencio y vergüenza de los círculos políticos e intelectuales, por la sordera de un pueblo que no alcanza a oír cuando se pretenden a gritos develar las grandes traiciones de la historia de Nicaragua y de su clase política. ¡Somos víctimas de la traición! Por todo ello la verdadera dimensión del héroe, aun permanece velada por quienes en su revisionismo histórico, no han hecho mas que persistir en el error, donde la vanalidad poética y el culto al poder (del poeta García Sarmiento) y la violencia armada (del inocente victima, el  bastardo de Calderón), sólo han servido para volvernos esclavos, sumisos e idiotizados por quienes han logrado degenerar y velar la verdadera identidad nacional, para encastar en el poder a una clase política obtusa nacida de la mas alta traición, magnicida, egoísta, criminal e injusta, que de plano niega o desconoce el verdadero oro de la historia patria, por que han dejando las grandes virtudes del héroe patrio en la oscuridad, y su nombre permanece callado, y han forjando así el destino trágico de nuestra historia y el nudo gordiano que aún hoy persiste.
 
Manuel Coronel Matus, no fue sólo el brillante Doctor en Leyes- De la Universidad de San Carlos Borromeo en Guatemala, en 1896 fue diputado por Masaya ante la Asamblea Constituyente que produjo La Libérrima, fue el último Presidente de la Asamblea Legislativa de Centroamérica y posteriormente Magistrado a la Suprema Corte de Centroamérica, no es tan sólo el fino tratadista del derecho y periodista a quien se refiere el poema de Rubén Darío ‘A tan alta estrella’, fue padre del diarismo centroamericano, editor de El Imparcial de Guatemala, director del Diario de Granada, es el ideólogo mas importante del liberalismo y del unionismo centroamericano y de quien se desconoce totalmente su obra, -pues trasciende el marco y las limitaciones de la historia nacional-, y también porque después de Láscaris nadie ha intentado escribir la historia de las ideas en Centroamérica, de él hablan mejor autores extranjeros como Enrique Gómez Carrillo: “Sus palabras cargadas de profunda filosofía, parecían contener la esencia evangélica de la verdad”(3*), que los mismos autores nacionales e historiadores que lo desconocen y fue bastante mas allá de lo que dicen hasta hoy sus modestos aspirantes a biógrafos: “Que fue el digno Ministro de Exteriores, el sabio Ministro de Instrucción Pública y el justo y muy leal Ministro de Gobernación de Zelaya”.
 
Una vez huido hacia Paris el prócer liberal, que inminente fue seguido por José Madriz, al exilio y aún después que Zelaya le hubiese apartado de su cargo al frente de La República Mayor de Centroamérica, mediante un ‘cortés’ telegrama, Manuel Coronel Matus fue el hombre que; no sólo lo apoyo hasta el final –aunque apartado del poder- poniendo su rúbrica a La Constitución Autocrática, sino quien a costa de su propia vida se presentó en Managua en la sede del Poder Legislativo para liderar a los pocos liberales valientes que se atrevieron a enfrentar en su propia patria y en sus carnes el embate del cobarde asalto conservador empujado y acompañado por Washington y su política del Gran Garrote dentro de La Doctrina Monroe, por lo que puedo asegurar que no fue un político servil, ni apoyó la dictadura, sino que más bien apostó a un nuevo modelo político que tenia a Zelaya por icono y porque no alcanzo el entendimiento del pueblo a comprender la importancia de la renovación del liderazgo político para la sobrevivencia de un proyecto verdaderamente progresista en Nicaragua, que aun hoy, lamentablemente, es un sueño…
 
Manuel Coronel Matus nació en el mismo año que el pensamiento revolucionario europeo, 1864 el año de la Primera Internacional, en la ciudad Nicaragüense de Masaya hijo de Dolores Matus  y de José Luís Coronel (Héroe de la Batalla de San Jacinto)– + 23 Sept. 1867- en una familia de origen modesto, pero emparentados políticamente con el linaje Granadino de los Avilés del Valle, que están presentes en Centroamérica desde inicios del Siglo XVI como prominentes miembros de las elites coloniales fundadoras de Centroamérica, su madre Dolores aparentemente fue afectada desde joven por la esquizofrenia, lo que no impidió al joven Manuel desarrollar fuertes vínculos de amor filial hacia ella, a quien cuidaría y amaría hasta su muerte – + 21 Nov. 1909-. Desde muy joven Manuel vivió en casa de su madre en Masaya sin la presencia del padre, se dice que viajaba todos los días a pie hasta el Instituto de Oriente y Mediodía de Granada, donde se formo en las letras secundarias, fue un ingente estudiante, ávido de conocimientos, una vez concluidos en Granada sus estudios, con gran esfuerzo su madre logró enviarlo a La Universidad Nacional de Guatemala, la mas cercana a Masaya a principios del siglo pasado, donde se graduó en 1891 como Doctor en Derecho sobre la tesis: “Procedimientos Judiciales, retardo y errores en la administración de Justicia” y obtuvo el título de Abogado y Notario Público. En los inicios de su carrera se dedico al periodismo y al final de su vida pretendió ser librero, estaba marcado su pensamiento por las ideas revolucionarias provenientes de Europa y por la importante influencia del movimiento masón y republicanista americano, su principal mentor en Guatemala fue su maestro de derecho constitucional Don Lorenzo Montufar, ligado a la generación que se educó con los independentistas guatemaltecos y los protagonistas del desarrollo de los primeros movimientos republicanos y centroamericanistas. Poco mas saben sus biógrafos de él, aún hoy en día sus obras escritas no han sido recopiladas y publicadas, sólo se pueden encontrar retazos sueltos en viejos periódicos y revistas de su tiempo y referencias a su obra política en la historia, son celebres sus discursos a Máximo Jerez, Rigoberto Cabezas y Adolfo Altamirano –todos ideólogos del liberalismo- y el pronunciado en la reaparición de La Sociedad de Artesanos. Entre su obra constitucional y política caben destacar; La Constitución Política de Los Estados Unidos de Centroamérica y La Libérrima, Su Voto razonado del 21 de Diciembre de 1909 en contestación a la Nota KNOX, El Laudo del Caso Weill & Company, El Tratado de Paz entre la República Mayor de Centroamérica y La República de Costa Rica, el Tratado de límites Matus – Pacheco de amojonamiento de las fronteras entre Costa Rica y Nicaragua por el Río San Juan. Entre su obra literaria conocemos el ensayo Flores nicaragüenses para una tumba guatemalteca, y Mi panterismo en evidencia, y la obra dramática La Traición.
 
El Dr. Matus fue un luchador del mundo intelectual, un hombre de paz e ideas, un ideólogo moderno y progresista que creyó en un liberalismo cargado de sentido histórico y que murió por el. A pesar de su importancia histórica, éste personaje permanece en la oscuridad para la gran mayoría de los nicaragüenses y centroamericanos y ya no digamos entre la juventud a quien Coronel Matus dedicó ferviente devoción como maestro formador, “estableció una escuela normal para profesores indígenas, fundó en Granada una escuela normal elemental de maestros, promovió la apertura de escuelas mixtas para mejorar la condición de los indios en Matagalpa, Boaco, Chontales y Bluefields, fundó con Josefa Toledo el Instituto de Señoritas con educación gratuita e internas” (3*), fue director del Instituto de Oriente y Mediodía y Ministro de Instrucción Pública, éste personaje es prácticamente un desconocido, no existen calles o escuelas con su nombre y su recuerdo apenas persiste entre sus descendientes directos, no fue sino hasta el pasado año que su retrato ingresó al Salón de Ex Cancilleres de La República de Nicaragua y si no fuera por nosotros el 100 aniversario de su muerte pasará inadvertido para los nicaragüenses que le deben imperecedero recuerdo en bronce.
 
“”El mal que hacen los hombres les sobrevive
El bien queda a veces sepultado con sus huesos.”
William Shakespeare.
Carlos José Maturana Coronel, bisnieto. Granada, 18 de febrero 2010.
*El Autor es abogado administrativista.
Cel. 8988-4548
 
Notas al Pie de página:
 
1.- En Ausencia del Padre –Mea Máxima Culpa- José Coronel Urtecho / Revista Conservadora.
 
2.- Seguramente se refiere al Tte. Cnel. Salvador Solórzano, 2do Jefe del Batallón Fernández, comandado por el Gral. Leopoldo Fernández a las órdenes del Estado Mayor a cargo de los Generales Conservadores Chamorro y Mena. Nos referimos al período de la Guerra Civil de 1909 a 1910, llamada La Revolución del Lago, que triunfaría posteriormente al levantamiento del Gral. Rivas en La Costa Atlántica y la incursión de los Voluntarios Americanos al mando del Capitán Kennedy (Caso Cannon Groce). También son mencionados el Sgto. Mayor Isidro Solórzano y los emigrados a Costa Rica Federico y Fernando Solórzano. Pbro Ramón Ignacio Matus – Guerras contra Zelaya / Revista Conservadora.
 
3.- Roberto Sánchez / El Nuevo Diario. Quisiera agradecer particularmente al historiador nicaragüense Roberto Sánchez Ramírez por la abundante luz que ha proyectado en el redescubrimiento de éste personaje histórico y al señor Orient Bolívar Juárez por su biografía dentro de la colección Retratos Nicaragüense por su recopilación y ordenamiento de la información dispersa sobre ésta figura.

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