Estas son las mayores amenazas a la reelección de Trump

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Monitoreo Internacional

(Bloomberg) — La economía en expansión ha sido el mayor argumento del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para su reelección. Sin embargo, hay señales de que la economía del país podría encaminarse a una repetición de la desaceleración previa a las elecciones de 2016, que casi con certeza contribuyó a la salida de los demócratas de la Casa Blanca.

Modelos predictivos que miden el entusiasmo de los votantes por un cambio según condiciones económicas y otros factores fueron una de las pocas herramientas de pronósticos que anticiparon consistentemente un triunfo de Trump. Esos modelos se basan en el crecimiento interanual del producto interno bruto y la popularidad del presidente en ejercicio, a diferencia de las encuestas mano a mano.

Una simple desaceleración del crecimiento es suficiente

De manera crucial, no es necesario que la economía caiga en una recesión propiamente tal para que las chances de Trump se vean afectadas. La cuasi-recesión de 2016 fue tan leve que la mayoría de los estadounidenses apenas la notó, pero fue suficientemente fuerte para dar a Trump la ventaja en esos modelos predictivos.

En algo que es incluso más agorero para Trump, la cifra trimestral más reciente del crecimiento anual del PIB de EE.UU., 3,2%, será difícil de igualar el próximo año. En el primer trimestre de 2015, el crecimiento interanual del PIB fue de un excelente 3,8%. Un año después fue 1,6% y cayó aún más antes de las elecciones.

Es muy pronto para decir si el PIB alcanzó su techo, pero indicadores muestran que la economía estadounidense está cerca de su desempeño previo a los comicios de 2016.

La situación del mercado laboral

El desempleo ofrece la imagen más clara sobre lo inoportuna que fue la desaceleración de 2016 para Hillary Clinton. El desempleo interanual descendía rápidamente a comienzos de 2015. Luego se estancó. A medida que se acercaban las elecciones, muchos trabajadores se preguntaron: «¿Es mejor el mercado laboral ahora que hace un año?» La respuesta fue no.

En ese momento, muchos economistas pensaron que el mercado laboral simplemente no podía seguir mejorando. Desde luego estaban equivocados. Ahora muchos dicen lo mismo y si bien es muy pronto para afirmar que están equivocados nuevamente, sin duda hay un límite sobre cuánto puede bajar el desempleo. Si hubiese caído igual de rápido en el primer período de Trump que en el segundo mandato del presidente Barack Obama, el desempleo se ubicaría ahora mismo en un 1,8%.

Eso es la mitad de donde se sitúa y muy por debajo de incluso la evaluación más optimista del potencial del mercado laboral estadounidense.

Una medición un poco mejor del desempeño económico es el crecimiento laboral, que tuvo un ritmo mayor que el avance del empleo porque los trabajadores que salieron de la fuerza laboral después de la recesión de 2008 ahora hacen su regreso.

El crecimiento laboral interanual se elevó de manera estable en 2014 y 2015, pero alcanzó su techo 21 meses antes de las elecciones de 2016, más o menos la misma distancia entre hoy y los comicios de 2020. Debe haber un aumento considerable de las contrataciones para evitar un descenso interanual del empleo en los próximos meses.

Punto a favor del presidente

No todo es malas noticias para Trump. Los nuevos pedidos de equipamiento de capital, una buena señal sobre hacia dónde creen las empresas que se dirige la economía, van bien. No obstante, puede que estas cifras no se mantengan. Una buena parte de la inversión privada en EE.UU. se relaciona con el auge del shale y la baja reciente de los precios del petróleo y el fortalecimiento del dólar remecen esos mercados.

La economía perjudicó a los demócratas en 2016. La creencia popular es que es una fortaleza para Trump. Los modelos predictivos que incorporan la economía, sin embargo, observan una pregunta simple: ¿Cuán mejor están las cosas que hace un año? En ese apartado, Trump no registra un desempeño muy distinto al que mostraban los demócratas antes de las elecciones de 2016.

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