21 abril 2021

En Mi Peregrinar


Los Angeles, CA, EEUU
2 de Septiembre de 2010
Por: Tito Lagos-Bassett
 
En Mi Peregrinar… Hoy disfruté con mi hijo mayor una visita al supermercado.
 
Siempre he considerado que es bueno, que uno como jefe de familia, “controlador” y proveedor del hogar, se haga el “inútil” o necesitado de ayuda, para provocar que se desarrollen circunstancias en las que pueden provocarse relaciones y conversaciones que permitan conocer más a nuestros seres amados.
 
Hoy me pasó con mi hijo Alberto.
 
Le pide si podía conducir su coche para llevarme al supermercado a comprar una especial de carne para asar y así estar preparados para el fin de semana largo que se avecina, ya que me sentía cansado y sin ganas de manejar.
 
Su respuesta inmediata fue que si.
 
Al abordar el auto se desarrolló una conversación que parecía estar engavetada. Surgieron temas de sus estudios y trabajos, de sus encrucijadas, deseos, sueños y ambiciones. Y me dio la oportunidad de hacer a lo que considero he sido creado: educar, enseñar, orientar y crear confianza.
 
Ejercicio que a diario practico con gente ajena a mi familia.
 
Al final, ni la carne para asar tenia la tan pomposa especial, ni yo tenía tanto malestar al extremo de no poder conducir.
 
Pero de una cosa estoy claro, esos 45 o 50 minutos a solas con mi hijo, nos abrió una visión más amplia de nuestra misión en este mundo, y la necesidad que tenemos de cumplir con nuestras metas.
 
Y me confirmó una vez más, que vos Señor has estado al frente de nuestras vidas, pues me siento orgulloso de su educación y manera de ver la vida.
 
Bendito seas Señor del Universo y gracias por permitirme mostrarle tu rostro.

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