24 octubre 2021

El caso de El Club, es traumático, brutal e inhumano, con visto bueno de la Policía de Granada

El Club

 

Granada, Nicaragua
Por: Augusto Cermeño
 
El ClubPara los vecinos del sector de calle Las Barricadas y la calle del Hospital, victimas de ruidos espantosos, escandalosos, que le producen buenas ganancias al holandés, propietario de El Club, pero hace mucho daño a la salud del vecindario, tanto que algunos ancianos se han enfermado.
 
Cuando tratamos el tema con el Comisionado mayor Ramón Avellán, hace todo lo que puede por justificar el abuso, a costa del terrible y traumático daño que causan los escándalos y ruidos a altos decibeles que produce el negocio, en plena calle.
 
Jimmy Avilés Avilés, narró que tiene tres años de no dormir, desde que se pasó a vivir a unos pasos de El Club. Se ha quejado pero sin fruto alguno. Los dueños de este negocio tiene la luz verde de la Policía y hasta de la Alcaldía. Del viernes 14 de mayo al amanecer del domingo 16, nadie durmió en el sector de El Club.
 
Lo más penoso es que en el lugar viven personajes que están en el poder, pero el holandés tiene mas “pull” que ellos. Ahí viven la Juez de Distrito de lo Penal, María de los Ángeles Solano Zavala; el ex registrador de la propiedad inmueble, doctor Joaquín Flores Huerta y el concejal Jaime Ramírez. Todos tienen influencias que no les han servido para nada. El holandés es más poderoso. Se habla de que tiene un socio nicaragüense muy llamativo, con gran poder, que no hemos podido ubicar.
 
Jimmy Aviles AvilesJimmy considera que se violan los derechos constitucionales de los ciudadanos que viven en el vecindario y de los que transitan por el sector, ya que no pueden pasar. La calle esta saturada, de acera a acera, de aparatos, estructuras de hierro y torres que usan los sonidistas. Todo esto es autorizado por la policía. La calle es un bien público, que no puede ser privatizado, ni por orden policial.
 
Hay agentes de tránsito que inmediatamente te caen si estorbas el tráfico en las calles, pero en El Club no se ve nada, no se oye nada, todo es con la venia del comisionado mayor de turno. El vecindario: que coma ruido y viva una noche de pesadilla.

 

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