22 septiembre 2021

Caso de masacre policial a familia, debe llevarse a fondo: sin «chivos» expiatorios

Asi Pensamos

Por: Augusto Cermeño

9e9036fa045cad1ef1125031addd0937Hemos estado pensando, a fondo, y a conciencia, sobre la tragedia que cobija a una familia de Las Jagüitas, debido a un descuido, un fatídico error que costó la vida a tres personas, incluyendo dos niños de la misma familia.

Mis pensamientos me llevan a concluir que las autoridades de policía, deben hacer un alto, ya, revisar sus estilos y métodos de trabajo, sus procedimientos y sus prioridades operativas, que hasta ahora, es el sentir de la mayoría de los granadinos con los que he conversado, se centra en el combate a las drogas, dejando descubiertos muchos espacios que están íntimamente relacionados con la seguridad ciudadana.

En Granada, tenemos como ejemplo, los ataques de pandillas, llamados también grupos juveniles, que en la mayoría de los casos, sino todos, son manejados por elementos delincuenciales que fácilmente manipulan a niños, convirtiéndolos en instrumentos de agresión y hasta de muerte a pacíficos ciudadanos o entre ellos mismos, por pleitos de territorio.

En el sector de Santa Lucía, La Bodega y “Flores Negras”, se dio una trifulca de largo metraje en el sector, siendo la gran ausente la autoridad policial, lo que la gente reciente mucho y dejan escapar expresiones de que “si fuera por asunto de droga, se vienen rápido”.

Existe la idea que el combate a las drogas, es por un lado una labor muy importante para la policía, lo que tiene justificación por el daño que hacen los traficantes de droga a nuestra juventud y hasta a nuestros niños y niñas.

Pero, en la población, se ha regado la idea de que la policía corre al “combate” de las drogas por los resultados, en cuento a retención de la droga, bienes de los presuntos implicados y dinero, que en muchos casos son verdaderas fortunas, de las que muy poco se informa que hacen con esa plata, con esas drogas, con esos recursos. Hace un tiempo, al menos mandaban a quemar la droga e invitaban a los periodistas, ahora ni eso.

Entonces, ¿sobre qué rieles se movieron agentes antidrogas, que estaban emboscados en “Las Cuatro Esquinas”, de Las Jagüitas? ¿Quién dio la orden de disparar? Porque siempre alguien da las ordenes y ese alguien no se manda solo, alguien también le ordena a él y la cadena de mando llega hasta la mismísima Primer Comisionada Aminta Granera Sacasa.

Estos policías anti drogas, de civil, ¿tienen, al estilo James Bond, licencia para matar? no lo creo, porque en Nicaragua nadie está autorizado para realizar tan

sustantivo abuso de autoridad, que contradice nuestra Constitución Política, en su artículo 23, sobre el derecho a la vida, que se considera inviolable. No hay pena de muerte en Nicaragua, y, mucho menos, que haya una sola autoridad, incluyendo al Presidente de la República, que autorice que hombres de civil o de uniforme, se embosquen para matar personas.

No, esto no es posible, y es por eso que nuestro Presidente, el comandante Daniel Ortega Saavedra, y Rosario, se han esmerado mucho en resolver tal situación, para bien de la familia afectada, la familia que perdió a tres de sus miembros y a la familia nicaragüense, en general.

Por eso, es que pienso, concluyo, que este caso se debe sentar un precedente para salvar la integridad de uno de los cuerpos policiales más prestigiosos de América Latina, integrado por hombres y mujeres que llevan como principio, como lema, el ser “Centinelas de la alegría del pueblo”, como bien lo inculcó el comandante de la Revolución, Fundador del FSLN, Tomas Borge Martínez.

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