24 octubre 2021

Asaltan a vendedor de pan: ladrón se lanzó al arroyo, perseguido por vecinos

Sucesos

Granada, Nicaragua

Por: Augusto Cermeño

 

100_5638Un humilde vendedor de pan, que con mucho esfuerzo había reunido unos 700 córdobas, de la venta del día, fue asaltado anoche (martes 17 de marzo 2015), a eso de las siete, por un sujeto que se le acercó y le arrancó el canguro.

Carlos Alberto Bodan Sequeira, de 52 años, pese a dificultades motoras y de habla, se hizo de una bicicleta apropiada para cargar pan y salir a vender por varios sectores de la ciudad de Granada, incluyendo Villa Sandino.

Llevaba cuatro años de vender pan, el que anunciaba con palabras un poco enredadas pero sonoras y, el granadino, que es unas personas muy solidarias y comprensivas, le compraba con mucho gusto el pan, que es de la panadería de un señor Francisco Miranda, del sector del hospital viejo (San Juan de Dios).

Mucha gente, sobre todo vecinos del sector, al enterarse que habían asaltado a Carlitos, corrió en su auxilio, pero ya los ladrones habían bajado raudos al arroyo La Aduana, amparados en la oscuridad.

Tal situación no detuvo a los vecinos de la Calle Santa Lucía, donde vive Carlitos, y se lanzaron portando lámparas de mano al arroyo, en persecución del ladrón.

Aparentemente no lograron atraparlo, porque el ladrón entró por la bajada de un terreno baldío, por el puente Valeriano Torres y siguió rumbo al este, sobre el cauce, en media oscuridad, siendo probable que haya escapado con más de 700 córdobas, producto de la venta del día, que con mucho esfuerzo había hecho Carlitos.

Las versiones que manejan algunos vecinos y curiosos que llegaron a asomarse al puente de los Dardanelos, es que el ladrón ya venía tras los pasos de Carlitos Bodan y se lanzó sobre su víctima en el sector de la Calle El Almendro, próximo al Colegio Integral Italia.

100_5648Cuando abordamos a Carlitos, no pudo evitar estallar en llanto, por el dinero que le robaron, del cual debía hacer entrega al panadero que le da la mercadería. Algunos familiares llegaron a consolarlo y le dijeron que realmente no tenía necesidad de andar vendiendo pan y mucho menos de noche.

Incluso le dijeron que recibe ayuda de familiares en Estados Unidos y que le han repetido que deje de andar vendiendo pan de noche. Carlitos no paraba de llorar. Si alguien quiere darle alguna ayuda, puede visitarlo frente a Ladrillería Favilli.

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