24 octubre 2021

Algunos rasgos biográficos de Monseñor Simeón Pereyra y Castellón

Culturales

Granada, Nicaragua

Augusto Cermeño

???????????????????????????????Es importante destacar algunos elementos sobre la vida de Monseñor Simeón Pereyra Castellón, obispo de Nicaragua, por 18 años, y obispo de León por siete años, quien fue el gran protector del artista granadino Jorge Navas Cordonero.

El obispo, fue conocido como un hombre muy emprendedor, de gran capacidad, muy preocupado por dar gran realce a monumentos como la hoy Basílica de León, que ya fue declarada Patrimonio de la Humidad por la UNESCO.

Pereyra y Castellón “nació el 2 de julio de 1863, muy cerca de Pueblo Nuevo, Estelí. Era contemporáneo de Rubén Darío, de quien fue gran amigo y admirador y a quien asistió en sus últimos momentos”, según expresa en su obra biográfica el escritor Juan M. Navas Barraza, hijo del artista.

Indica el autor que Pereyra y Castellón, fue nombrado Obispo de Nicaragua en 1896, y dejó de serlo en 1914, “año en que comenzó a fungir como Obispo de León. Adversó abiertamente la política del Presidente José Santos Zelaya y en 1898 publicó una pastoral que no gustó a Zelaya, quien le envió una rectificación ordenándole firmarla”.

Indica Navas Barraza en su obra, que “según don Bernardino Rodríguez, el Obispo le contestó: “Mejor me cortas la mano antes de que yo le firme ese papel”. La pena por semejante contestación fue la cárcel y el destierro”.

Monseñor Pereyra y Castellón solo sobrevivió cinco años a Rubén Darío. Falleció el 29 de enero de 1921. El Obispo fue sepultado en la Catedral de León, al pie de la estatua de San Pedro y a la par del sepulcro de Rubén Darío. En su tumba, el artista, Navas Cordonero, le erigió un monumento no menor majestuoso que el erigido a Darío. Es importante destacar que “para esto siguió instrucciones que Monseñor Pereyra y Castellón le había dado en vida”.

Indica el autor, Navas Barraza, que “los dos monumentos, las tumbas de Rubén Darío y de Monseñor Pereyra y Castellón, son grandemente visitados y elogiados por la corriente de intelectuales que visitan Nicaragua y ellos bastan para eternizar la memoria del humilde artista que los hizo: JORGE BERNABÉ NAVAS CORDONERO, del barrio “El Hormiguero”, de la ciudad de Granada

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