Granada, Nicaragua
Lunes 12 noviembre 2012
Augusto Cermeño
Monseñor Jorge Solórzano Pérez, Obispo de la Diócesis de Granada, se mostró bastante entusiasta, con buen ánimo, para la celebración de las Purísimas en la Gran Sultana, ciudad colonial con profundas raíces católicas.Monseñor no evitó recordar sus viejos tiempos, antes de ser sacerdote y siendo un joven sacerdote, que le gustaba lanzar cohetes, lo que le era facilitado ponerlos en los cielos por su imponente estatura de casi 7 pies.
Solórzano ha pulsado en la población mucho entusiasmo y dice que ha consultado a las mayordomas de diferentes barrios y calles, donde le dicen que ya están listas, como es el caso de la calle Atravesada, en la que participan varias familias de ese sector.
Informó que se ha mejorado la organización y que todos los comités, por calle, ya están autorizados por la Iglesia “para que no anden pidiendo en las calles gente que no es. De modo que se lleva mejor control y mejor organización”, valoró el Obispo.
Un novenario más evangelizador
Monseñor Jorge Solórzano Pérez, consideró que el trabajo que están realizando es porque “se haga un Novenario más evangelizador. Llevar más el evangelio. Como María nos lleva a Cristo, que a través de María conozcamos más de Cristo”.La celebración de las Purísimas esta dirigida a que “a través de María lleguemos a un encuentro personal con Cristo. La misión de la Iglesia en Granada es llevar la nueva evangelización, que nos sirva para fortalecer el amor a Cristo, sobre todo en este año de la fe”.
Dijo que “María ha sido una mujer de fe, la primera creyente, que nos lleve también a creer más en Jesucristo”. Dijo que la iglesia no se meterá en los asuntos de la pólvora, que “eso lo maneja la policía, la seguridad”.
Monseñor es de la opinión “que tiren pólvora”. No piensa igual que las personas “que dicen que para qué quemar tanta pólvora, mejor comérselo en arroz y frijoles”.
Piensa que “si la fe de la gente es esa. Yo soy del pueblo, he crecido en la religiosidad popular nicaragüense y para mí, en los primeros años que andaba en la religiosidad popular, en la fe del pueblo. Para mi tirar cuetes era algo importante. Yo tiro cuetes. Era importante, era parte de la fe”.
Piensa que la gente alaba a la Virgen, alaba a Dios “de esa manera, es una forma de alabar” lanzando sus petardos. Pero eso sí, tiene que haber control “porque siempre los excesos son malos”.
Sugiere a los feligreses tener cuidado y dijo confiar en “que la policía vaya regulando las ventas y todas esas cosas”. Ya existe un programa de todas las calles, las misas, el acto central con el Ejército que ha colocado la fe mariana en las filas castrenses, por eso de que fue la virgen la que guió e inspiró a los patriotas que luchaban contra el filibustero durante la Guerra Nacional.






