Granada, Nicaragua
Por: Augusto Cermeño
Los obstáculos en las aceras del Centro Histórico de la Gran Sultana deben ser retirados: tanto ventas de toda especie, como las enormes maceteras colocadas en algunos hoteles, que, aparentemente, lo hacen para proteger sus áreas de vendedores furtivos, como indigentes que ocupan los corredores como dormitorios y letrinas públicas.El martes 4 de octubre 2011, tratábamos de caminar por las aceras del comercio y la Calle Real, y en varios tramos de acera nos vimos obligados, los transeúntes, a bajarnos a la calle, corriendo el riesgo de ser atropellados.
Lo que más llama la atención es que están surgiendo nuevos pequeños negocios, panas de dulces, de frutas, entre otras cosas, canastos y mesas desvencijadas que dan un aspecto muy áspero, grotesco, a la ciudad. Son aceras muy angostas, que no dejan paso a nadie, se las toman los vendedores.
Este fenómeno social, debe buscársele una solución consecuente con la realidad. La gente tiene necesidad de trabajo, se puede entender, pero en una ciudad como Granada, que aspira a ser declarada Patrimonio Mixto de la Humanidad, se debe cuidar mucho su Centro Histórico.
En esta tarea, que debe ser de todo los granadinos, Control Urbano y la oficina del Centro Histórico deberían de buscar las mejores alternativas para solucionar el problema.Los casos que más llaman la atención son los grandes corredores de casas como la mansión Pellas, Hotel Colón, casa de los Lugo Arana, Hotel Alambra, frente al Cóndor, calle El Comercio, Plaza de Los Leones, entre otras, deben ser objeto de un estudio para ver la forma de despejar las aceras.
En el caso de los hoteles Colón y Alambra, se entiende que colocan las grandes maceteras para protegerse de los indigentes, de los vendedores furtivos y de huele pega que generalmente deambulan por ese sector.
Pero no podemos seguir con este círculo vicioso de privatizar las aceras. Se deben despejar para el tránsito normal de los peatones. Tanto obstáculo, no conviene a la ciudad que puede ser candidata a ser declarada Patrimonio de la Humanidad. España nos apoya en ese propósito.
Si Granada llega a ser declarada Patrimonio de la Humanidad, el turismo crece, se desarrolla, prosperan los negocios pequeños, medianos y grandes, por lo que el trabajo fluirá. La idea es que hayan más fuentes de trabajo, de modo que nuestro pueblo no solo vea como opción laboral el trabajo informal.
En este plan deben trabajar los gobiernos, tanto el Municipal como el Central, para mejorar el aspecto de la Gran Sultana.






