Domingo 300111, 7: 15 AM
Por Samia Nakhoul y Sherine El Madany .

El presidente Hosni Mubarak, quien se aferra al poder pese a las demandas sin precedentes para que abandone su mandato de 30 años en Egipto, se reunió el domingo con el poderoso Ejército, una institución que se cree que podría tener en sus manos el futuro del país.
Mubarak sostuvo conversaciones con el vicepresidente Omar Suleiman, cuyo nombramiento el sábado posiblemente instaló el escenario para una transición de poder, con el ministro de Defensa Mohamed Husein Tantawi, el jefe del Estado Mayor Conjunto Sami al-Anan y otros destacados comandantes.
Los disturbios están haciendo estremecer el mandato autoritario de Mubarak y el apoyo de los altos comandantes es vital mientras otros pilares de su aparato de Gobierno peligran, según señalaron analistas.
Los egipcios se enfrentaban al caos en las calles de su país el domingo, mientras las fuerzas de seguridad y algunos residentes de El Cairo intentaban detener a los saqueadores.
Durante la noche, residentes de El Cairo armados con cadenas, palos y cuchillos formaron grupos para custodiar los barrios, después de la retirada de la impopular fuerza policial tras enfrentamientos con manifestantes que causaron más de 100 muertos.
Las calles de la capital estaban en su mayoría desiertas, y Ejército custodiaba el Ministerio del Interior mientras los ciudadanos confiaban para restaurar el orden en los soldados, quienes no abrieron fuego en defensa del Gobierno de Mubarak, un gobernante de 83 años aliado de Estados Unidos.
CIERRE DE MERCADOS Y BANCOS
Ante una intensa presencia militar, hasta 4.000 personas se reunieron el domingo en la plaza Tahrir, que se ha convertido en el punto de encuentro para expresar la irritación por los niveles de pobreza, represión y corrupción en la nación más poblada del mundo árabe.
"El pueblo quiere que Mubarak caiga", cantaban.
"Hosni Mubarak, Omar Suleiman, ambos son agentes de los estadounidenses", gritaron los manifestantes, en referencia al nombramiento como vicepresidente del jefe de inteligencia Suleiman, la primera vez que el mandatario nombra un segundo al mando de su Gobierno en 30 años.
Es el cargo que Mubarak tenía antes de convertirse en presidente y podría establecer el escenario para una transición de poder. Muchos lo vieron como el fin de las ambiciones del presidente para que su hijo Gamal lo suceda.
"Mubarak, Mubarak, un avión te espera", gritaban los manifestantes.
El domingo es normalmente un día laborable en Egipto, pero los bancos y los mercados financieros fueron cerrados por el banco central. La bolsa estará cerrada el lunes.
Los disturbios sin precedentes han hecho temblar a Oriente Próximo, donde otros gobiernos autocráticos podrían enfrentarse a desafíos similares, afectando los mercados financieros en todo el mundo.
Las protestas recordaban a los disturbios que derrocaron al líder de Túnez hace dos semanas, aunque la llegada de las tropas del Ejército para reemplazar a la Policía demostraban que Mubarak aún tiene el apoyo militar.
TURISMO AFECTADO, CIERRAN CANAL
Hasta el momento, el movimiento de protesta parece no tener un líder u organización clara, incluso si Mubarak deseara iniciar un diálogo.
El prominente activista Mohamed ElBaradei, laureado con el premio Nobel de la Paz por su trabajo en la agencia de vigilancia nuclear de la ONU, regresó la semana pasada a Egipto para unirse a las protestas. Pero muchos egipcios consideran que no ha pasado tiempo suficiente en la nación.
Los Hermanos Musulmanes, un grupo islámico de oposición, también se ha quedado rezagado, aunque varios de sus altos cargos han sido asediados. El Gobierno la ha acusado de querer sacar ventaja de las protestas.
Treinta y cuatro miembros de los Hermanos, incluyendo siete de sus líderes, escaparon de la prisión el domingo después de que familiares de reos redujeran a los guardias, dijo un responsable del grupo.
Los familiares de los presos irrumpieron en la prisión Wadi el-Natroun, 120 kilómetros al noroeste de El Cairo y liberaron a varios cientos de prisioneros, dijo a Reuters el responsable de los Hermanos, Mohamed Osama. Nadie resultó herido, agregó.
Tanques y vehículos del Ejército se instalaron en las esquinas de El Cairo, custodiando bancos, oficinas del Gobierno y el complejo del Ministerio del Interior. Agentes de seguridad se enfrentaron a los manifestantes que trataban de atacar el edificio el sábado por la noche.
El tumulto está afectando a la industria del turismo de Egipto y la embajada estadounidense dijo el domingo que ofrecería vuelos de evacuación a sus ciudadanos hacia Europa a partir del lunes.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dijo el domingo que Jerusalén debía ejercer responsabilidad y moderación ante las protestas egipcias y que esperaba que la estabilidad y los lazos pacíficos con Egipto perduren.
Egipto anunció que cerró las operaciones de la cadena por satélite Al Yazira, que ha mostrado al resto del mundo árabe imágenes de las manifestaciones en El Cairo, Suez, Alejandría y el severo trato impartido por la policía.
El Gobierno interfirió el acceso a internet y las señales de telefonía móvil en un intento por sabotear los planes de los manifestantes. El domingo, los mensajes de la red de microblogs Twitter instaban a los egipcios a reunirse en la plaza central de la capital para retomar las manifestaciones.
Estados Unidos y las potencias de Europa se apresuraron a revisar sus políticas hacia Oriente Próximo, que han apoyado a Mubarak, ignorando la brutalidad y corrupción a cambio de apoyo en contra del comunismo durante la época de la Guerra Fría y ahora frente al extremismo islámico.
En El Cairo, el mayor temor son los saqueos debido al colapso del orden público. Las pandillas asediaban bancos, supermercados, tiendas de joyas y oficinas del Gobierno. Algunos sugerían que el caos podría llevar a las fuerzas de seguridad a lanzar una operación militar.






